martes, 13 de agosto de 2013

La Amelia, surcando la mar



  La Amelia en el Porís de Abona







Las comunicación con el Sur de Tenerife se surcaban por la mar, con los barcos de cabotaje, como la Amelia, que de este modo, en femenino, como la mar, se nombra, se recuerda. Su ruta frecuente era de Santa Cruz a La Gomera y los puertos y calas del Sur de Tenerife: Santiago, Alcalá, Playa de San Juan, Puerto Adeje, La Caleta, Los Cristianos, El Porís de Las Galletas, Los Abrigos, Tajao, Tabaibarill, El Porís de Abona, Güímar o Candelaria.
Como recuerda José Castellano de la Cruz, Pepe Castellano, los armadores de la Amelia eran sus padres, Miguel Castellano Pérez y Amelia de la Cruz Fariña, que dedicaron sus vidas a la pesca y al cabotaje. Ese era el barco más bonito y más valiente que yo haya visto en mi vida. Lo construyó Juan Cabrera, en El Porís de Abona, para cuya quilla se cortó un pino en un monte propiedad de Ramón Fumero. La quilla y las roas se cortó en el monte de Fumero y se trajo por áhi pabajo con yuntas a cargar en la casa de don Manuel Solana, allí se cargó la quilla. En un camión se trasladó hasta El Porís, al lugar donde en la actualidad está el edificio El Chinchorro; en cuyo lugar también estuvo un campo de fútbol. El resto del material preciso para su construcción se acarreó de Santa Cruz. Fíjese tú qué tamaño tenía yo, que me llevaba yo a la casa de la Viuda de Yanes con el papel del maestro, el maestro hacía el papel de la madera, las pulgadas y el tamaño. La madera toda venía de Santa Cruz, tablas, clavos, todo eso venía en el Isora.

Anuncio de 1954

Su silueta balanceándose tanto transportaba mercancías como personas, así lo hizo infinitas veces en los festejos de Ntra. Sra. de las Mercedes o de la Virgen de Abona tal como se aprecia en la fotografía que acompaña este artículo. Y sobre todo fue la guagua que unió el Sur de Tenerife con La Gomera. Venía la gente, metía cabras y todo, los que podían ir en la bodega y los que no tapados en un enserado, del palo acá pa popa, un enserado, tapados allí, entrábamos en Los Cristianos los dejábamos y seguíamos nosotros pa Santa Cruz. Cogíamos los tomates en don Miguel Bello, a veces de don Juan Bethencourt y pa Santa Cruz. Transbordábamos al barco, al vapor que iba pa Londres, cuando estaba atracado, trabábamos y cuando no, echábamos los tomates en tierra, en el muelle.
Era la época dorada del cabotaje en el Sur, sobre todo en los años cuarenta cuando era habitual contemplar la silueta de la Amelia en el horizonte. Motovelero, que lleva el nombre de la madre de Pepe Castellano, Amelia, y con calle en El Porís de Abona. De unos 15 metros de eslora y al que se le instaló un motor “Bolinter” de 50 caballos, caminaba como un demonio, y que estuvo operativo entre 1940 y los primeros años de la década de 1960. Y Aún continúa, anudada su bella estampa al recuerdo de la vida cotidiana de este Sur.

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