martes, 25 de febrero de 2014

Temporal en Arico. 25 de febrero de 1889

Arico el Nuevo, c. 1890


El 25 de febrero de 1889 fue un día de fuertes lluvia en el Sur de Tenerife. Tal como se informa en la prensa de la época, fallecieron dos personas que, a pesar del mal tiempo, no quisieron pernoctar en Arico el Nuevo o en Arico el Viejo y continuaron viaje al Lomo de Arico o Villa de Arico.
A finales de  febrero se reseña la noticia en diversos periódicos, esta nota se refiere a la tempestad de la tarde noche del 25 al 26 de febrero de 1889:
Aquí hemos tenido ayer tarde y anoche una tempestad tremenda, de viento huracanado, aguas, relámpagos, truenos, y sobre todo un frío intensísimo, como no se ha sentido jamás en esta comarca.
Para que usted se haga cargo de lo fuerte de esta tempestad, le diré que ayer tarde, a eso de las cinco, pasaron por aquí dos guardias provinciales que venían de Güímar con objeto de recoger caudales procedentes de la recaudación que llevar a Santa Cruz. No quisieron hacer noche en Arico, a pesar de la crudeza del tiempo, porque decían que necesitaban llegar al Lomo. Siguieron y como a poco más de 1 kilómetro de este pueblo amaneció hoy uno de ellos muerto; y el otro, aunque vivo aún, en grave estado. Desde aquí salimos en su auxilio algunos amigos y le hemos dado cuanto hemos podido; pero a pesar de todo creo que morirá dentro de pocas horas, si Dios no se compadece de su estado. El primero, según dicen, deja siete hijos; el segundo, cuatro. ¡Qué desgracia!

sábado, 22 de febrero de 2014

Cristo de la Salud, Arona. c. 1920


Cristo de la Salud, Arona. c. 1920

Imagen del Cristo del Señor de la Salud en el momento de traspasar la puerta de la Parroquia de San Antonio Abad en Arona. Gesto que lleva ejecutando desde su llegada en 1806. Su imagen tallada y policromada se presta a recorrer no se sabe con exactitud que camino; tal vez el de las fiestas de octubre, el de sus desplazamientos a otros lugares del municipio; el de alguna promesa de sus devotos; o el de una rogativa. Por la austeridad en la decoración de la imagen, y por la similitud con otra fotografía de la época, nos inclinamos por pensar que representa el inicio de una rogativa a la Montaña de Frías.
Fotografía obtenida a comienzos de la década de 1920, según se puede apreciar por la edad de algunas de las niñas, como así lo apunta una de ellas, María Luisa Rodríguez García. En primera fila a la izquierda señala a María Beltrán, María Almeida, Antonia Alfonso o Eugenia Mena. Asimismo identifica entre los asistentes a Dionisio Melo, Juan Villareal, José Beltrán, José Almeida y a José o Juan Cano.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Arona. Tradiciones festivas. Llanoazur ediciones, 2006

jueves, 20 de febrero de 2014

Pinos de Vilaflor: utilidades y denominaciones

  Pino de la Dos Pernadas, 2009

Desde los primeros asentamientos después de la conquista de las islas, los pinos canarios fueron presa de talas masivas, en muchos casos de manera abusiva. La riqueza forestal de los montes de Vilaflor también resultó afectada por el aprovechamiento intensivo de sus árboles. Desde comienzos del siglo XVI se tiene constancia de sus utilidades en la construcción de las viviendas, en los aperos de labranza o en los útiles de la casa. Y sobre todo de la obtención de la brea o de la pez para calafatear los barcos, que necesitaba una gran cantidad de madera para extraerle la resina a través de hornos acondicionados a tal menester. Al que realizaba esta labor se le denominaba peguero, lo que suponemos dio lugar al topónimo Lomo de los Pegueros, al sur del Sombrero de Chasna, lugar donde se abrió la Galería Pegueros, y por extensión se conoce al Tanque Pegueros, situado en San Roque y donde llegaba el agua desde la galería.  
La explotación debió ser considerable, y fueron los vecinos los que fueron realizando repoblaciones, como así lo indica Pedro de Olive, en su Diccionario Estadístico-Administrativo de las Islas Canarias, editado en Barcelona en 1865, cuando apunta que los pinares se encuentran en buen estado porque ´los vecinos vienen repoblándolos de nuevo, con objeto de cubrir el destrozo causado en tiempos remotos`.
Otro beneficio de la madera consistía en su transformación en carbón, sobre todo se utilizaba de retama y de pino. Labor clandestina que se realizó por lo menos hasta los años cincuenta. El cabrero José Trujillo González, nacido en Vilaflor en 1927, y que tan bien conoce cada uno de los rincones de este municipio, de sus caminos y veredas, de sus lomos y sus barrancos, nos adentra en estos pormenores, nos enseña como obtenía su padre, Juan Trujillo Trujillo, el carbón de pino.
El Salguero. c. 1925
`En Vilaflor si hizo mi padre una fogera muy grande, pero de pino, rolos de pino, lo entongaba y eso estaba ardiendo allí ocho o diez días. Se tapaba con pinocho y tierra, y a esa foguera le hacían una pared alrededor pa poder aguantar el pinocho, porque era muy alta. Había fogeras que dieron hasta 60 sacos de carbón, de tres listas que decíamos, que llevaban, a proponer, de millo llevaba cien kilos, de carbón podía llevar cincuenta o sesenta kilos. Tumbando pinos y haciendo rolos, eso se llevaba mucho tiempo a base de hacha´. Este carbón lo comercializaba por los pueblos cercanos, `se llevaba a Arona, se llevaba a Los Cristianos que había unos hornos de cal, se llevaba a Adeje y sobre todo donde más se vendía era en la zona de San Miguel`.
Asimismo a través de los recuerdos de José Trujillo nos adentrándonos en cada uno de las historias que atesoran los pinos que poblaron y pueblan sus lomos, sus laderas, los nombres con los que la tradición ha conocido a estos majestuosos pinos.
  San Roque. c. 1925
Los dos que poseen mayor reconocimiento popular, son los que se les mencionan como ´Pinos Gordos`, los más conocidos, los más frecuentados en las visitas turísticas. Situados a la salida del pueblo de Vilaflor en dirección al Parque Nacional del Teide, son también conocidos por `Pino de las Dos Pernadas´, el ubicado a la izquierda; y a la derecha el ´Pino Gordo`, esa `Columna hercúlea` que diría Wilfredo Wilpret de la Torre, con sus más de sesenta metros de alto y ocho de circunferencia.
El significado, el porqué, de sus nombres muchas veces se pierden en la lejanía, como el  ´Pino de la Mierda´, enclavado en el Lomo Gordo. Otros se apropian del topónimo donde están enclavados, como el `Pino de la Huerta Grande´, lugar al norte de la Parroquia de San Pedro Apóstol, y al cual también se le conoce por el ´Pino de la Paz`, por nombrarse igualmente esta zona donde esta emplazado, al lado mismo del Horno de la Paz.
La devoción que en Vilaflor, y en toda la comarca del Sur de Tenerife, se profesa por el Santo Hermano Pedro ha hecho que también un árbol de esta especie se designe en su honor, en su recuerdo, como el `Pino del Descanso´. Aquí descansaba el Santo Hermano Pedro cuando subía con las cabras desde la costa de Granadilla de Abona hasta el Topo del Negro donde tenía una pequeña casa. Este pino también era conocido por el lugar donde está enclavado: `Pino de Los Llanitos´.
  Pino de Los Llanitos y José Trujillo, 2009
A veces no es por su porte erguido y altanero por lo que se le reconoce, sino por su pequeño tamaño, como el ´Pino Enano`, un viejo pino enclavado en una zona rocosa, en El Cuchillete, al Norte de El Salguero. Este último lugar se puede apreciar en una de las fotografías, tal como estaba, tal vez en los años veinte del siglo XX. Casa de piedra que se utilizó como alfarería, de donde salieron las vasijas en las que recoger la resina de los pinos que luego se transformaba en la Fábrica Resinera que funcionó en Los Cristianos alrededor de 1910. A finales de los años veinte y en la década de los años treinta se utilizó para guardar las cabras del cabrero Juan Trujillo Trujillo.
Otra de las imágenes que acompaña este artículo nos muestra los `Pinos de San Roque´, cuales custodios de la entrada del Hotel San Roque, cuyo propietario era José García Amador, y que se sitúan en la Montaña de su mismo nombre. Hotel que abrió sus puertas a mediados de la segunda década del siglo XX y que permaneció abierto al público algo más de dos décadas.
Vilaflor está rodeada de pinos, ´Pinus canariensis`, símbolo de nuestra tierra, de nuestra flora; en palabras de Emeterio Gutiérrez, `es un islote rodeado de pinos por todas partes´. Son su enseña, sobrios y resistentes, adaptándose a todo tipo de terreno, en el llano y en la pendiente, en los márgenes del barranco y en el barranco mismo. Su madera, dura y duradera, de la que tanto se obtenía la lumbre como la cumbrera; de la que salía la puerta o la ventana, la celosía o el balcón; los lagares o el arado, el trillo o los canalones para llevar el agua, por la que transita el abierto caudal por el que seguir el curso de otros tantos pinos.

Documentación: BRITO, Marcos: Foguera. Elaboración de carbón vegetal en Vilaflor. Llanoazur ediciones

martes, 18 de febrero de 2014

María Gorrín Lorenzo, María Paloma

 
María Gorrín Lorenzo, María Paloma

El apodo de María Gorrín Lorenzo, María Paloma, y de su familia Los Palomos, se inicia con su abuela, tal como le relata al periodista Domingo J. Jorge: Cuando mi abuela nació, todos los vecinos se acercaban a verla y le decían a su madre: ¡Rosa, ya tienes una palomita, mira qué palomita! Y Rosa Paloma se quedó.
María Paloma ha dedicado su larga vida a todo tipo de tareas, perfiles de su vida se recogen en diversas publicaciones, como en la revista Chinyero, en la que se anota que nació en Arguayo en 1914, y entre otros trabajos se le cita en su condición de vendedora de pescado. A veces iba al monte a coger tea. La cual llevaban a Puerto Santiago, utilizándolas sus vecinos para su uso domestico o bien para alumbrar sus embarcaciones, cambiando el contenido económico de la tea por caballas o sardinas. Se casó en 1935, y después de esos años realizó labores de venta de pescado, desplazándose de Arguayo a Alcalá y posteriormente lo vendía tanto en los pueblos de Santiago del Teide como en la zona del Valle del Palmar, la Tierra del Trigo, la Montañeta, etc.
Sobre María Gorrín Lorenzo también se informa en un artículo de Nuria González Santos, en el primer número de la revista Mundo Rural de Tenerife. Se anotan trabajos de la infancia, cuando con apenas nueve años ayudaba a su padre en las labores agrícolas, haciendo tejas o colaborando en las tareas domésticas. Se casa con José Martín, y continúa en las labores agrícolas, regentaron una panadería, además de los calados que surgen de sus primorosas manos; o como María Paloma narra: Yo cogía una cesta de higos picos y me iba pa´l Puerto Santiago y traía pescado pa´ vender. Yo hice toda clase de trabajo, araba, sembraba, cogí cochinilla, cargué pescado.
La Fundación Tenerife Rural le otorgó a María Gorrín Lorenzo “El Premio Tenerife Rural a la Conservación del Patrimonio Agrario y de las Tradiciones Rurales” para el año de 2007, entregado en la Casa de la Baranda en julio de 2008, a ésta reconocida caladora de 94 años de Arguayo (Santiago del Teide), considerada todo un referente de la cultura tradicional de la Comarca de Isora.

Fotografía: Oliver Yanes. Cedida por la Fundación Tenerife Rural.
Bibliografía: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

sábado, 15 de febrero de 2014

Carretera Granadilla de Abona a El Médano

 
Carretera Granadilla de Abona a El Médano

Carretera de tercer orden que estaba prevista se ejecutará desde finales del siglo XIX, pero que se abrió al público en 1908. El primer vehículo que se pudo contemplar en este camino de tierra y polvo, y por lo que dejó escrito el periodista Víctor Zurita, pudo ser en el periodo de la I Guerra Mundial, 1914-1918. Se descolgaba la carretera desde el pueblo a la playa sin una construcción en sus márgenes, como no fuera la ventita de Cho Sixto. La venta de Cho Sixto era parada obligada de peatones, jinetes en burro o yegua y hasta de los que recorrían el trayecto sobre las angarillas de circunspectos o irritados camellos.
Y bien pudiera ser este uno de esos primeros vehículos, con la silueta de la Montaña Gorda al fondo de la imagen, que se desembarcaban por El Médano y se montaban en tierra; del que no hemos podido recabar más información ya que no se aprecia su número de matricula.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

viernes, 14 de febrero de 2014

14 de febrero de 1954, nacen en Los Cristianos los trillizos Antonio, Diego y Ramón Pérez Brito.

 
Pura Brito y sus hijos Antonio, Diego, Ramón y Esmeralda


El 14 de febrero de 1954, nacen en Los Cristianos los trillizos Antonio, Diego y Ramón Pérez Brito.

Los partos de trillizos en este Sur han sido noticia en la prensa del momento. Y no siempre cual buena nueva, como el que le costó la vida a Amalia Domínguez Alfonso, el 15 de septiembre de 1895 en San Miguel de Abona, a consecuencia de un laborioso parto de tres criaturas. Y más tristeza se añade, ya que solamente sobrevivió una de las tres hijas que esperaba, María Amalia Frías Domínguez.
Otros ejemplos de trillizos fueron los hermanos José Manuel, María del Carmen y Arturo García González, quienes nacieron en Adeje a comienzo de 1941. O en noviembre de 1953 cuando nacen en Vilaflor tres hijos del matrimonio formado por Dolores Fumero y Marcos Oliva.
O el nacimiento en Los Cristianos, el 14 de febrero de 1954, de Antonio, Diego y Ramón Pérez Brito. Hijos de Pura Brito Mora y Francisco Pérez Díaz. Noticia que se le comunica al Gobernador civil por parte del Alcalde Juan Reverón Sierra, quien le remite a la familia una ayuda de tres mil pesetas, que se le entrega a la madre con fecha del 27 de febrero de 1954. A Antonio, Diego y Ramón se puede contemplar con unos pocos meses en compañía de su madre y de su hermana mayor, Esmeralda Pérez Brito.

Documentación: BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Llanoazur ediciones



martes, 11 de febrero de 2014

Colores del Sur 9. Flor de almendrero

 

Colores del Sur 9. Flor de almendrero

Sutil, frágil y fugaz. Belleza efímera de la flor del almendrero, cual preludio de la primavera. Brotan los cinco pétalos, pueblan de blanco y rosado los retorcidos y estriados troncos, amplia gama de pardos, visten los marrones y los nacientes verdes de la tierra. Preámbulo del verde, de sus caducas hojas que cubren con posterioridad el armazón del almendrero. Y sus frutos, importante fuente en la alimentación, en la subsistencia, de nuestros antepasados, además de exquisito manjar que aporta alegrías a nuestro paladar.
Fotografía: Flor de almendrero. Los Calvaritos. Vilaflor de Chasna, 2014