domingo, 8 de febrero de 2015

Playa de Los Cristianos. 1963

 
Playa de Los Cristianos. 1963


A finales de la década de los cincuenta y sobre todo a partir de los sesenta el número de veraneantes de otros puntos de la isla que visitaban la Playa de Los Cristianos fue en aumento. A ellos se van añadiendo, poco a poco, los viajeros de la Península Española y de algunos países europeos, al lograrse la estabilidad de las comunicaciones marítimas y la instauración de vuelos charter. Tal como se aprecia en la fotografía, se mezclan las construcciones tradicionales, que fueron edificándose a lo largo del siglo XX, con las nuevas demandas del turismo local. Destacar el Cine Marino, inaugurado en 1960. En estos años en la playa todavía se compaginaba su uso turístico con el pesquero.

BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Y Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

sábado, 7 de febrero de 2015

Salvador González Alayón. Ángel Valido. Serafín Valido. José M. Sierra. El Fraile, década de 1950

 
José M. Sierra. Salvador González. Ángel Valido. Serafín Valido. El Fraile, década de 1950


Fotografía en la que se recoge al cabrero Salvador González Alayón, un gran observador que tomó el legado de sus antepasados y los enriqueció con sus vivencias. En ella se recoge, de izquierda a derecha, el cabrero Salvador González Alayón con el macho “Pintao”; otro macho, el “Chileno”, sujetado por Ángel Valido Rodríguez, y Serafín Valido Rodríguez con la “Rubia”. Por la izquierda se puede apreciar otra cabra de la manada, la “Encendida”, y detrás un sobrino de Salvador, José Miguel Sierra González. Sirve el citar los nombres de los animales como ejemplo de los motivos que le llevan al cabrero a dar nombre a sus cabras: por sus colores o sus combinaciones, por su comportamiento, por sus características morfológicas o por su  procedencia, por citar los más frecuentes. El “Chileno” es por su procedencia, de Archiles, San Miguel de Abona.
Está tomada a mediados de la década de 1950, en la finca Bonny S.A., en El Fraile, Arona.

BRITO, Marcos: Salvador González Alayón. Un cabrero para la leyenda. Llanoazur ediciones

viernes, 6 de febrero de 2015

6 de febrero de 1919. Mercedes de Abona, inicia el cabotaje

 
6 de febrero de 1919. Mercedes de Abona, inicia el cabotaje

Las principales vías de comunicación con el Sur de Tenerife se surcaban por la mar. Las escasas vías terrestres en el Sur de Tenerife convierten, durante buena parte de su historia y sobre todo en el primer tercio del siglo XX, a la navegación marítima en el lazo de unión con el exterior. Barcos de poco tonelaje, que al mismo tiempo llevaban carga y pasajeros.
A través de la prensa de la época nos encontramos con algunos anuncios ofertando diversos itinerarios. En los años de este anuncio se registra una larga lista, de los que enumeramos a modo de ejemplo: Rosario, San Miguel, Amir, Sancho II, Delfín, Consuelo, Santa Ursula, Águila de Oro, Boheme, Carmen, Isora o el Adeje. O el Mercedes de Abona que inició su navegación el 6 de febrero de 1919.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Costa de Santiago del Teide. Década de 1960


 

Costa de Santiago del Teide. Década de 1960


Fotografía obtenida desde la Montaña del Ángel, a comienzo de los años sesenta, cuando aún no había comenzado a urbanizarse esta tramo de la costa en la que sobresale la Punta de Barbero, con la Playa de la Arena a su resguardo; Puerto Santiago, oculto por el cantil costero, sólo se aprecian unas pocas casas. Y al pie del Lomo de Nifa, que delimita esta fotografía por la derecha y que no deja ver esa parte del litoral, se desarrolló la urbanización Acantilado de los Gigantes.

Documentación: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

martes, 27 de enero de 2015

Lluvia en San Miguel de Abona, enero de 1920




La agricultura de secano, cuyo principal cultivo fue el cereal, junto al pastoreo y la pesca, fue hasta mediados del siglo XX nuestro principal medio de subsistencia. En el Sur de la isla dependía de un irregular periodo de lluvias, que condicionaba el cultivo de una u otra semilla, el trigo morisco y la cebada, con menores necesidades de agua, se sembraba con mayor abundancia en la costa; y el trigo blanco en las medianías. El millo debido a sus mayores necesidades de agua se sembraba en menor cantidad.
Ejemplo de esto es la nota que se publica el 27 de enero de 1920, donde es noticia la lluvia en San Miguel de Abona.

José Beltrán García, PEPE SACRISTÁN

José Beltrán García

José Beltrán García, Pepe Sacristán, nació en Arona, donde se encontraba domiciliado en 1920, tal como consta en el Censo de Población de Arona, contando con 21 años de edad y de profesión jornalero. Hijo de Cándido Beltrán, de 58 años, de profesión zapatero, procedente de Adeje y con 48 años residiendo en Arona, y de  Carolina García Tavío, de 60 años de edad, natural de Arona. Años después, Pepe Sacristán, se traslada a residir a Los Cristianos, donde consta inscrito en el Padrón Municipal de Arona para el año de 1935. Se consigna que nació en 1899, de profesión jornalero; casado con Armanda Torres Fraga, 1906; y sus hijos: Pedro, Luisa, Ambrosio y Jesús.
Su apodo se origina al desempeñar labores de sacristán en la Parroquia de San Antonio Abad, que ya ejercía en 1918, en cuyas cuentas de la parroquia para ese año se anota un abono por esta labor a José Beltrán, de 84 pesetas. Asimismo ejerció de sacristán en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Los Cristianos.
Una de sus principales labores fue la de molinero, profesión que se cree ya ejercía en Arona, y que también efectuó cuando se traslada a Los Cristianos. Primero en el molino de José Tavío, en El Coronel, época que residió en una vivienda cercana al Barranco del Coronel, por lo que también se conocía como el Barranco Pepe. Y con posterioridad trabajó en el molino de María Amalia Frías. Asimismo fue un gran colaborador en los festejos religiosos y populares que se celebraban en Los Cristianos.

Documentación: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

sábado, 24 de enero de 2015

Los orígenes del Atlético Arona

  El Atlético Arona en el Sitio de los Alemanes, 1933

En el Municipio de Arona hay constancia, desde finales de los años veinte, de que por cualquier rincón se jugaba a la pelota. En sus diversos barrios se practicaba con asiduidad, como en Los Cristianos, Cabo Blanco, Las Galletas, Valle de San Lorenzo, o en las calles y en la plaza de Arona casco. Donde se comenzó a practicar este deporte del balompié, el fútbol, de una manera más organizada en una huerta que el propietario José Tavío Sierra cedió en el pago de Túnez. Así transcurrieron algunos años hasta que en los comienzos de los años treinta se acondicionó un terreno de juego en el lugar denominado Sitio de los Alemanes, en donde en la actualidad se encuentra el acceso al barrio de Vento.
Desde los primeros años de la década de los años treinta se tienen múltiples referencias de encuentros de fútbol en los que intervenía el Atlético Arona, de numerosas excursiones  realizadas por equipo de otros pueblos del Sur y de Santa Cruz de Tenerife. Así el domingo 24 de junio de 1932 visitó Arona el Club Deportivo Rambla. Esta excursión partió de la plaza de toros de Santa Cruz de Tenerife y el coste del viaje de ida y vuelta, con almuerzo incluido, era de cinco pesetas. Este partido terminó con empate a un gol. Igual precio les costó a los que se desplazaron el 15 de julio de 1934, con el AC Tenerife.
También se han encontrado otras reseñas con equipos del Municipio, como el disputado con el Chayofa, en mayo de 1933, al que ganó el Atlético Arona por tres goles a dos. En este mismo año disputó dos partidos con el Valle F. C., equipo del Valle de San Lorenzo, jugados en Arona, ganando el primero por seis a cuatro, con tres goles marcados por Mario Mesa y los otros tres por Leopoldo O´Donnel, y perdiendo el segundo por cuatro a cero. Asimismo se han encontrado crónicas de disputas con otros equipos del Sur, como con el Isora, el Águilas de Adeje, el Dornier también de Adeje, o con el Granadilla o el San Antonio de Granadilla de Abona.
La rivalidad con el Marino de Los Cristianos, ya nació con la constitución de estos equipos. Las primeras referencias que hemos podido constatar de su siempre sana competencia son dos partidos, uno jugado en Los Cristianos el 30 de julio de 1933, donde ganó el Arona por dos goles a uno; y otro disputado en Arona, el 6 de agosto donde venció el Marino por tres a uno. Con el equipo de Vilaflor, el Teide F. C., jugó diversos partidos en verano de 1933, como el celebrado en julio, en el que derrotó el Arona al Teide por dos a uno; o el de septiembre, celebrado en Vilaflor, en que perdió el Arona por cinco goles a uno, gol marcado por su capitán Leopoldo O´Donnel. Y en cuyo partido se alinearon: Martín; Linares, Delgado; Mario, Isidro, Luciano; Gregorio, O’Donnel, Santiago, Siverio y Oliva.
Año éste de 1933 de un gran actividad, no sólo en la disputa de los encuentros de fútbol que se organizaban con los equipos que se iban creando, sino que además servían de nexo entre los diferentes pueblos donde se recibía a los equipos visitantes con alegría, organizándose bailes y comidas de hermandad; y devolviéndose la visita lo más pronto posible. Asimismo en Arona hay que resaltar la que creemos puede ser la primera directiva del Club Deportivo Arona. Nombrada en sesión celebrada  el 16 de julio de 1933, en la que se designó como presidente a Eugenio Domínguez Alfonso; secretario, Luis González Barroso; tesorero, Ángel Delgado Frías; y como vocales, Santiago O’Donnell Hernández, Fulgencio Díaz Bernal, José Almeida y Antonio Fumero.
El nuevo campo de la Sociedad Club Deportivo Arona pocos años después plantación de tomates, se inauguró en los festejos de la Virgen del Rosario y el Cristo de la Salud de 1933. Fue bendecido el domingo primero de octubre por el párroco de la Parroquia de San Antonio Abad, José Siverio Díaz. Una vez que finalizó el acto religioso efectuó un saque de honor por la madrina, la niña María Domínguez Sierra, tal como se aprecia en la fotografía que se acompaña y que asimismo muestra a los jugadores: Santiago Martín; Domingo Oliva; Julián Baute; Leopoldo O’Donnel; Santiago Alfonso; Domingo Fumero; Sixto Álvarez; Mario Mesa; Juan Delgado Valentín; Miguel; y Juan Galdón Díaz. Este último fue el maestro en la escuela de niños de Arona, desde el 15 de noviembre de 1930 al 31 de octubre de 1934. Después se celebró un encuentro de fútbol entre el Atlético Arona, El Furia y el Teide de Vilaflor.
En 1934 se conocen  otras tantas referencias, como un encuentro con el Granadilla en el campo de este último, con empate a un gol. O otra de las excursiones que en este caso la realizó el Club Deportivo Hispania de Santa Cruz para el día 10 de junio. El partido ha de resultar muy interesante, debido a ser la primera vez que miden sus fuerzas ambos equipos. Los admiradores del C.D. Hispania que deseen ir a aquel pueblo pueden pasar a informarse a la Rambla de Pulido, número 20. Además de los que se organizaban en los festejos del Cristo de la Salud de octubre de 1934, donde se invitaba a una competición a todos los equipos del Sur de la Isla, entendiéndose por Sur, desde el pueblo de Candelaria, al de Guía de Isora, admitiéndose, además, a los equipos de la capital que han tenido encuentros con el titular de este pueblo. Para su participación los equipos inscritos tenían que depositar en la tesorería de la comisión de fiestas, que ejercía el carpintero José Almeida, la cantidad de 10 pesetas.
Cerremos estas rememoraciones  con los versos de una gran aficionado al Furia, como así se ha conocido siempre al Atlético Arona, Francisco Rodríguez Fumero: Para nadar Grillo y Calamita/ Y para luchador Camurria/ Y en el Sur de Tenerife/ No hay equipo como el Furia.