viernes, 2 de febrero de 2018

En memoria de Birgit Alander



Ake Wännman y Birgit Alander. Primera Casa Sueca, 1963



En memoria de Birgit Alander

Birgit nació en un pueblecito sueco, en 1937, conoció las bondades del clima de Los Cristianos a través de los artículos que publicó Bengt Rylander. Escribió muchos artículos sobre Los Cristianos, sobre la gente, el clima, la forma de vivir, entonces todo el mundo conocía el nombre de Vintersol, porque la idea de Vintersol que hay hoy es de Benito.
Entre finales de la década de 1950 y mediados de la de 1960 se suceden una serie de acontecimientos que consolidan el asentamiento de un grupo de ciudadanos suecos en Los Cristianos. El primer grupo que se establece permanentemente lo hace a finales de 1957, llegan en busca de las excelentes condiciones climáticas que mejoraran sus debilitados cuerpos. En primer lugar residen en el Hostal Reverón, para después acondicionar diversas viviendas que alquilan hasta que compran o construyen algunas propias.
Entre este grupo que se establece en Los Cristianos surge, por iniciativa de Bengt Rylander, la asociación Vintersol, que en español significa Sol de Invierno. Esta asociación fue la responsable de construir la Casa Sueca que se sitúa en El Coronel y que se termina de edificar en 1963. Este mismo año se coloca la primera piedra del Centro de Rehabilitación Ramón y Cajal, Clínica Vintersol, cuya denominación fue cedida por este grupo de pioneros, que continúa con su tarea bajo el nombre de Casa Sueca. Este centro de rehabilitación recibe su primer grupo de pacientes nórdicos el 7 de noviembre de 1965 y se inaugura oficialmente el 16 de noviembre de este mismo año.
Fue la culminación de un lento proceso que comenzó con la llegada a Los Cristianos de tres amigos de nacionalidad sueca, Bengt Rylander, rebautizado rápidamente por los vecinos como don Benito; Kart-Erik Henriksson, conocido como don Carlos; y Alf Johnsson, don Alfonso. Bengt Rylander, quien padecía esclerosis múltiple, buscaba un lugar donde mejorar su calidad de vida. Después de pasar por largos periodos en clínicas suecas y de estar durante casi dos años en África del Sur, decide buscar otro lugar y se asentó en Los Cristianos, donde encontró lo que él denominó sus horas de oro, esas que podía andar con la ayuda de un bastón.

Kart-Erik Henriksson, Alf Johnsson y Bengt Rylander, delante del chorro del agua situado en la plaza de la Iglesia, acompañados por un fisioterapeuta y por dos mujeres del pueblo, Mª Antonia Martín Melo, Patona, y Francisca García Sierra, otras fuentes opinan que en lugar de esta última puede ser Claudina Pérez. 1957

Bengt Rylander, y tal como relató Birgit Alander, no sólo se preocupó de su mejoría sino que además propagó esta buena nueva con múltiples artículos en la prensa de su país. De este modo lo conocieron otros de sus conciudadanos, de los que algunos llegaron a pasar largas temporadas y otros a quedarse casi toda una vida; de los que citamos algunos de ellos, como Olof Ryding o Ing-Britt Niklasson, quienes adaptaron una vivienda en la actual calle Amalia Alayón; Hasse Hultkvist; Inga Lisa Andersson; Laila Ohlsson; Birgit Alander o Ake Wännman, quien llegó a Los Cristianos en enero de 1960. Y después Birgit, tal como ella recordaba, llegó el 13 de septiembre de 1960.
Un largo viaje, comentaba Birgit al narrar su traslado desde Suecia a este pequeño pueblo de pescadores, en avión de Estocolmo a Copenhague, escalas en París, Madrid y a Tenerife, este último trayecto en un avión de hélice que tardó cinco horas y media y de Los Rodeos a Los Cristianos, cuatro horas y media. Llegó en una furgoneta que tenía el alemán Kurt Krause.
Birgit Alander conoció al que sería su compañero, Ake Wännman, en Los Cristianos, con él compartió el resto de su vida, hasta el fallecimiento de Oke, en Suecia, el 25 de abril de 1994, un día después de mi cumpleaños.

Reunión en la vivienda de la Calle Juan XXIII c. 1960


Birgit y Ake residieron en la casa de Narciso Tavío Paz; en la conocida por primera Casa Sueca, ubicados estos dos primeros lugares en la Calle Juan XXIII; y en la vivienda de Manuel Miranda, hasta que compraron una vieja casa, la de “Lola Jarabe”, y edificaron su propia vivienda, Casa Ake, la cual habitaron en octubre de 1964.
Birgit llegó para una estancia de tres meses, sin conocer el idioma, sin haberse bañado nunca en el mar, y aquí continuó, y en los últimos años compartiendo con estancias en Suecia, hasta su fallecimiento en Los Cristianos en enero de 2018.
Me gustaba el pueblo desde el primer momento. Ahora es cuando yo pienso, que maravilloso, cuando nosotros llegamos y tan bien que el pueblo nos acoge, muy bien. Yo no sabía ni una palabra de español cuando llego aquí, y por esto está hablando como habla porque yo lo aprendí con la gente y nadie me corrigió cuando decía mal.
Birgit atesoró en su memoria un precioso legado de imágenes de como se encontraba el pueblo en la década de 1960, así como un buen acopio de fotografías que han sido compartidas en su mayoría con los vecinos de Los Cristianos. Ella, y ellos en general, nos redescubrieron nuestro paisaje, nuestros usos y costumbres. Al captar cada rincón, o cada momento del transcurrir diario de este barrio de pescadores, no solo se fotografiaron como el viajero que se ha encontrado con un lugar insólito e inesperado, sino que además hacen suyo el paisaje y el paisanaje que comenzaban a compartir.
Son infinitos los recuerdos que podemos apuntar sobre Birgit, que perduraran en nuestras vidas, bellas imágenes que componen fragmentos de su energía vital. Con su cariño nos trasmitió una nueva mirada de lo que era nuestro pueblo, la visión del foráneo que nos enriquece con su perspectiva alejada de nuestro entorno. Afecto, ternura y amistad que dejó en la memoria de cada una de las personas que la atendieron, como Armenia, Sebastiana, Juana, Marisa, Alfonso, Tarita, Eira o Yeya.

Y para éste que rememora, son las evocaciones de mi infancia los que siempre perduran, recuerdos de esa infancia en la primera Casa Sueca, o en su vivienda, en Casa Ake. Recordar es escuchar su voz suave y pausada, y en sus manos, el aroma de las galletas de jengibre. 

Ake Wännman y Birgit Alander. Los Cristianos, 1964

martes, 30 de enero de 2018

Calle Domínguez Alfonso. Arona. Década de 1920


Calle Domínguez Alfonso. Arona. Década de 1920



Calles empedradas donde el silencio sólo se alteraba por el paso de las herraduras de las caballerías. Piedras a las que se les resquebraja su simetría por el paso de los nuevos medios de transporte, los vehículos a motor. Así se nos presenta la antigua Calle Nueva, desde 1917 Calle Domínguez Alfonso. A la derecha de la imagen se encontraba la escuela de niños y la casa del maestro, y al fondo se aprecia la trasera de la Parroquia de San Antonio Abad.




Documentación: BRITO, Marcos: Arona en el recuerdo. Y Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones



lunes, 29 de enero de 2018

Fallecimiento de Francisco Dorta y de Cristina Tacoronte. Vilaflor, 1924



Fallecimiento de Francisco Dorta y de Cristina Tacoronte. Vilaflor, 1924

No es frecuente que en la prensa de principios de siglo XX se publicaran notas de fallecimiento, como ésta de enero de 1924, de personas humildes como es el caso de éstas de Vilaflor. Una es una hija de José Tacoronte, cuyo nombre se anota como Cristina y la otra es Francisco Dorta, conocido como Francisco Marcial.
En Vilaflor se encuentra una extensa familia a los que se les conoce por el apodo Marcial. Es una manera de diferenciar a los vecinos que portaban el mismo nombre, añadiéndosele al suyo propio el de su progenitor, como ocurre con el primero que se estima que lo porta, Francisco Dorta Herrera, Francisco Marcial, por ser hijo de Marcial Dorta y de Bárbara Herrera.
En el Censo de Población de Vilaflor, a 31 de diciembre de 1910, Francisco Dorta Herrera consta inscrito en El Calvario, contando con 66 años de edad y de profesión labrador, natural de Buenavista, y con 50 años residiendo en Vilaflor; casado con Carmen Tacoronte Fumero, vecina de Vilaflor, de 58 años y de profesión su casa. En esos momentos aún vivían en la vivienda familiar sus hijos: Benita, de 33 años de edad, y Luis Dorta Tacoronte, de 23 años. Un tercer hijo, José Dorta Tacoronte, ya residía con su familia en Santo Domingo, con 29 años y de profesión propietario.

La segunda persona que se hace referencia creemos que es Cristina Tacoronte Fraga, hija de José Tacoronte Fumero y de Marta Fraga Trujillo, quienes en el Padrón de habitantes de Vilaflor para el año de 1930 constan residiendo en Santo Domingo, y cuya fecha de nacimiento fue, respectivamente, la de 1888 y 1883. En la vivienda familiar también se inscriben sus hijos, Pedro, quien nace en 1920; Francisco, en 1926; José, en 1927; y Cristina Tacoronte Fraga, en 1928. Puede ser que fuese un error la transcripción del nombre de la niña, o que, como se constata en otros casos, que al fallecer esa niña se le haya puesto igual nombre a la que nació en 1928.

viernes, 26 de enero de 2018

Miguel García Pérez, “Miguel el Pescador”. El Médano


Miguel García Pérez, “Miguel el Pescador”. El Médano

El pescador de El Médano, Miguel García Pérez, Miguel el Moreno o Miguel el Pescador, recibe estos apodos por su oficio y por el color de su piel, un tanto morena, tal como relata su hijo José Miguel García Ramos. Miguel el Pescador consagró su vida a la mar, a la pesca y a todo lo que acontecía a su alrededor, como construcción de barcos, de nasas, redes de los chinchorros, o confección de velas. Mi padre las hacía pal barco dél, él era también amañao carpintero, hacía un barco como el que él tenía, él y mi hermano Raimundo, se ponían los dos en un salón hasta que lo terminaban.
En un artículo de Juan del Castillo, publicado en El Día, en septiembre de 1984, se aportan algunos datos de este pescador, que ayudan a ubicarlo en el tiempo y a comprender la huella que dejó en El Médano. No se puede hablar de pescadores en El Médano, sin referirse a Miguel, a sus hijos, a sus nietos, y a tantos barqueros anónimos que estas buenas gentes nunca olvidan (…) en el Médano lo era todo: el hombre bueno del pueblo, práctico marítimo de la zona, guarda del aeródromo. El día más grande de su vida fue el 7 de abril de 1979 cuando en la Plaza del Médano, en la presencia de sus hijos y nietos, de José Miguel Galván el político más famoso del sur y de todo el pueblo, mi amigo el Almirante Paco Jaraíz Franco, entonces Jefe de la Zona Marítima le impuso la Cruz del Mérito Naval. En el Diploma que se le hace entrega, que acredita la concesión de la Cruz del Mérito Naval, se firma en Madrid a 7 de abril de 1979. Asimismo el Ayuntamiento de Granadilla de Abona le reconoce sus cualidades al rotular una calle en El Médano: Calle Miguel el Pescador.
En el Censo Electoral de Granadilla de Abona, correspondiente al año de 1934, Miguel García Pérez se encuentra inscrito en El Médano, con 38 años de edad y de profesión pescador. Estaba casado con Amalia Ramos García, Amalia la Chica, que contaba con 38 años de edad.



Documentación: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones.