viernes, 25 de julio de 2014

Alcalá. c. 1965

 

 
Alcalá. c. 1965


En esta imagen nos asomamos a este barrio costero de Guía de Isora. En primer término se recoge El Llano, donde se ubica su plaza, en cuyo lugar se encontraba correos y teléfonos y una fonda. En segundo término, en una elevación del terreno que domina todo el barrio, y después de cruzar la carretera que comunica con Playa de San Juan y Puerto Santiago, se encuentra el cine y la Iglesia donde se venera a la Virgen de Candelaria.

Documentación: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

 

Santiago del Teide c. 1890


Santiago del Teide c. 1890

Contemplamos una panorámica del Valle de Santiago, denominación que conservó hasta 1916 cuando adquiere la de Santiago del Teide. En el vértice izquierdo se recoge la Parroquia de San Fernando Rey, como se mantuvo hasta las diversas reformas que se efectuaron en la década de los años veinte del siglo XX. A la derecha de la Parroquia se aprecia ligeramente la conocida popularmente como la Casa del Patio. Las viviendas se alinean en el lado del naciente del camino real que comunicaba con Erjos y Guía de Isora. Así permaneció hasta la construcción de la carretera entre San Marcos de Icod y Guía de Isora, y cuyo tramo a su paso por Santiago del Teide se ejecutó en 1930.

Documentación: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

martes, 22 de julio de 2014

Primeros festejos en Guargacho

Procesión de 1985. Fotografía cedida por Pepa Arzola
Guargacho es un barrio, enclavado entre los Municipios de Arona y San Miguel de Abona, que ha tenido en las últimas décadas un progresivo aumento de su población. Su ermita se construyó a comienzos de la década de 1980 y sus primeros festejos se desarrollaron entre el 26 y el 27 de julio de 1985.
Según consta en este primer programa en su primer día se organizó un baile de tarde con motivo de la inauguración de la plaza de la Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen, así como la elección de la reina infantil. El día principal fue el domingo 28 de julio, del que se podría resaltar la misa y la posterior procesión por las calles del barrio, acompañada por el Grupo de Chácaras y Tambores de La Gomera.
Desde mediados de los años noventa el programa de estos festejos se acompaña con un saluda de los dos Alcaldes, como el de 1995 cuando lo firman Claudio Delgado Díaz, por San Miguel de Abona y Mario Spreáfico García por Arona. O el de 2006 que lo rubrican Arturo González Hernández, por San Miguel de Abona y José Alberto González Reverón, por Arona.
Como la mayoría de las fiestas populares que se describen sus inicios parten una vez que se cuenta con la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Y como otros tantos festejos su ejecución no se suscribe al día 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen, sino que se desplazan al fin de semana siguiente, incluso en algunos años sus actos principales han llegado al último fin de semana de este mes.
Hasta 1994, que se celebra su primera romería, efectuada en la mañana del domingo 24 de julio, el principal acto religioso se aclamaba el domingo con una misa y procesión con la Imagen de la Virgen del Carmen. Así consta en el programa de 1992, cuando el domingo 26 de julio, a las ocho y media de la noche se oficia la misa y se sale en procesión con el acompañamiento de tambores de La Gomera. En 1993, el sábado 24 de julio, se traslada la Imagen desde la Ermita hasta la Calle Norte, nº 19; donde el domingo 25 se oficia la Santa Misa en esta calle y con posterioridad regresa en procesión hasta la Ermita.
Después de esta primera romería la misa y procesión por la calles de Guargacho en honor de la Virgen del Carmen, se oficia en la tarde del sábado y la romería en la mañana del domingo. En este último día, con posterioridad a la función religiosa, se traslada la Imagen de la Virgen del Carmen a la plaza y se inicia delante de la Imagen el desfile romero.
La romería se efectuó por última vez el domingo 25 de julio de 2004: Bendición de la Virgen a carretas y romeros. A continuación romería por las calles del pueblo. Al año siguiente, el domingo 24 de julio se celebra: 12:00 h. Misa Canaria en el Templo Parroquial. A partir de las 13:00 h. gran paellada en la plaza del pueblo, acompañada de los grupos folklóricos del municipio.    
  Procesión de 1985. Fotografía cedida por Pepa Arzola


Desde sus inicios se celebraba un festival infantil con la elección de su reina de los festejos. Creemos que la reina juvenil o adulta se efectúa por vez primera en 1995, cuando en su programa se anota que el jueves día 20 se elige su reina infantil y el viernes 21 se ejecuta el 1er Festival de variedades con elección de la Reina de las Fiestas de Guargacho 95.
Los actos populares engloban múltiples acciones, que han ido variando y enriqueciéndose con las aportaciones de las diversas comisiones de fiestas, cuya responsabilidad para el siguiente año recae con su elección el último día de los festejos. Así se han creado las cabalgatas anunciadoras; los festivales para la elección de la reina infantil y adulta; los homenajes a la Tercera Edad, que se efectúan, por los menos, desde comienzos de la década de los años noventa, y de cuya primera elección de Reina de la Tercera Edad se efectuó en el 2005.
  Guargacho, 2006
Desde sus inicios han tenido gran relevancia los juegos infantiles y los deportivos, sobre todo los relacionados con la practica del fútbol, donde participan diversos equipos desde alevines a adultos. Las reminiscencia gomera de este barrio se denota en el acompañamiento de chácaras y tambores en la procesión y en los años que se verificó la romería, en los encuentros de punto cubano y en las verbenas, en las es frecuente que las animen orquestas gomeras.

Documentación:
BRITO, Marcos: Arona. Tradiciones festivas. Llanoazur ediciones, 2006

jueves, 17 de julio de 2014

Cuevas en la Montaña Chayofita. Los Cristianos

 
 
Cuevas en la Montaña Chayofita. Los Cristianos, c.1960

En el Municipio de Arona se encuentran diversas referencias de cuevas que fuesen utilizadas como vivienda, oquedades abiertas, sobre todo en montañas de picón, de ejecución rápida como las existentes en las montañas, de las Cuevas, de Guaza, de El Mojón; en Las Pardelitas, habitadas permanentemente en las primeras décadas del siglo XX y después de manera ocasional debido al traslado en las épocas de siembra y recolección de cereales. O de forma natural como la Cueva de la Rasca, habitada en la época estival cuando se trasladaban a rascar la sal. Pero si en algún sitio proliferaron en gran medida eso fue en la Montaña de Chayofita en Los Cristianos.
De estas cuevas se tiene referencias escritas desde, al menos, 1860, donde ya se recoge en el Nomenclator de ese año la existencia de una. En el Diccionario Estadístico-Administrativo de las Islas Canarias, de Pedro de Olive, editado en Barcelona en 1865, se especifica que el caserío de Los Cristianos lo componen 3 edificios de un piso, 1 de dos y 1 choza o cueva. La construcción de estas cuevas experimentó un auge a partir de la segunda década del siglo XX. Significando en 1945, y según informe emitido por el Ayuntamiento de Arona,  casi una cuarta parte del puerto de Los Cristianos.
Los vecinos que habitaban estas cuevas escavadas en el picón de la Montaña Chayofita tuvieron varios altercados motivados por la falta de una vereda adecuada para acceder  a sus viviendas. Ello motivó que el Ayuntamiento tomara el acuerdo de construir la vereda, o calle, que de las dos  formas se citan en el acta municipal del 8 de septiembre de 1935, bajo la presidencia de Miguel Bello Rodríguez: que el trazado de la calle de referencia debe partir desde las cuevas que habitan los vecinos, D. Diego Brito; Don Juan Díaz; D. Antonio Marcelino; D. Juan Pérez Morales; y D. Victoriano Delgado; con una dirección aproximada de 35 grados sobre el Norte, con el desnivel que el Ayuntamiento debe señalar en el momento oportuno. También se comunica a D. Antonio García para que levante un muro por la parte oeste de la casa que tiene situada al Norte de la Pista en el trayecto que da a la vía pública, a fin de evitar el transito que por tal causa existe por aquel lugar con perjuicio de los demás vecinos. El trazado que se cita, el lugar donde vivían estas personas, es lo que hoy se conoce por la calle del Nido, por instalarse en la década de los cuarenta este tipo de fortificación militar en ella.

 
Cuevas en la Montaña Chayofita. Los Cristianos, década de 1960

De esta época se publicó un artículo de Luis Álvarez Cruz donde nos relata la razón principal de su construcción, su menor coste. El risco se socava en unas semanas; en ocasiones hasta en pocos días. Y así mientras la edificación de mampostería eleva su nivel de gastos a la cifra de tres o cuatro mil pesetas, por lo menos, para conseguir un tipo de vivienda elemental, la cueva apenas si cuesta un montoncito de dinero, unas cincuenta pesetas. Con esto queda resuelta satisfactoriamente la cuestión que atormenta al hombre de la ciudad: la casa. Los hombres de este lejano rincón del Sur han planteado y resuelto su problema. En las entrañas vírgenes de la roca han labrado su casa, han enjalbegado de blanco en interior, le han colocado una puerta al hueco, y sin más preámbulos, se han acomodado en ella. Gente con pocos recursos, humildes, pero además luchadores para sacar adelante una vida que se les ponía ladera arriba, y citando una vez más al gran periodista, con una sonrisa en los labios y con la íntima satisfacción de haberle hecho trampas limpias al juego sucio de la vida.

 
Cuevas en la Montaña Chayofita. Los Cristianos, década de 1960
En Los Cristianos la década de 1950 se inicia con una población de 904 personas, 4.690 eran los habitantes del Municipio de Arona. Estos novecientos moradores, residían en 123 viviendas y 60 cuevas, además de otras 15 edificaciones para otros usos. La ladera del solar destinado a la cueva se cortaba a pico, se abría la puerta y por ella se horadaba el habitáculo. Las más de las veces el mismo hueco de la puerta servía para colocar una pequeña ventana encima, se enjalbegaba con cal, de la mejor, la de El Camisón, y se le colocaba una puerta, que también las hubo tapadas con tela de saco. El que pudiera, un pisito de arena y cal, más tarde cemento. Con el tiempo han sido transformadas en edificios de viviendas, que en algunos casos conservan estas cuevas en su trasera.
A algunos vecinos que habitaron en un momento u otro en estas cuevas horadadas en la Montaña de Chayofita o Montaña Grande como también se le conoce entre sus moradores más cercanos, se les cita por el apodo motivado por residir en ellas, como el de Román Domínguez Melo, conocido por cho Román el de las Cuevas, o el de su hijo Luis el de las Cuevas.


Documentación: BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Y Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

lunes, 14 de julio de 2014

Festejos de la Virgen del Carmen en Chimiche y Granadilla de Abona. Década de 1920

 
Iglesia de Chimiche

Los cambios sociales que ha experimentado el Sur de Tenerife ha hecho que las festividades populares sean claros referentes a los que aferrarse para preservar en parte algún indicio de nuestras costumbres tradicionales. Con gran arraigo y tradición se vienen celebrando en diversos pueblos costeros la festividad de la Virgen del Carmen, el 16 de julio, como en Playa de San Juan, Puerto Santiago, Las Galletas o Los Cristianos, cuya conmemoración se traslada al primer domingo de septiembre.
Pero también nos encontramos con festejos en su honor en tierra adentro, como las que hemos tomado como referencia para este artículo, las celebradas en 1922 en Granadilla de Abona; o en una de las iglesias erigidas en su honor, en Chimiche, barrio de tradición agrícola y ganadera de Granadilla de Abona.    
Este año en Chimiche tiene doble motivación, la inauguración de su nueva ermita, que había sido derrumbada por severidades del tiempo y la celebración de los festejos en honor de la Virgen del Carmen que tendrían lugar el 17 de julio. Para esta labor de su nueva edificación se reconoce las gestiones de todos los vecinos sobresaliendo: Gregorio Guillén, Arturo Arocha, Ramón García, Francisco Guillén y Antonio Arocha.
Para este día se contó con la banda de música de Granadilla de Abona, dirigida por José Reyes Martín. Por la mañana se ofició un acto religioso, en el que participó el Arcediano de Tenerife, Santiago Beyro, para con posterioridad salir en procesión con la compañía de la banda de música y una típica danza del país. Por la tarde se ofreció un concierto por la banda de música de Granadilla de Abona, con bailes populares en la plaza de la Ermita de Nuestra Señora del Carmen.
En estos primeros años los festejos en Chimiche se desarrollaban en dos días, el 16 y el 17 de este mes de julio, reservándose como día principal el último día; suponemos que para no coincidir con la conmemoración de Nuestra Señora del Carmen de Granadilla de Abona, que en estos años alcanzaba gran relevancia. Así se celebran las de 1924, donde a las nueve de la mañana del día 16 se efectúa una romería con acompañamiento musical para recibir a las autoridades civiles y eclesiásticas. A las once de la mañana se oficia una misa cantada con banda de música, celebrada por el párroco Esteban Hernández Ramos. Este primer día finaliza con bailes en la plaza de la Iglesia.
  Procesión con la imagen de la Virgen del Carmen

A las 8 de la mañana del día 17 se oficia una misa cantada y a las once sale en procesión el vecindario con la imagen de la Virgen del Carmen, acompañada de la Banda de Música de Granadilla y una agrupación de guitarras y bandurrias. Abrirá paso una típica danza, bailada por electos de la localidad. Con posible referencia a la tradicional Danza de Varas de Chimiche. A la 1 de la tarde, regreso al templo de la procesión, efectuándose la tradicional Entrada, con lluvia de cohetes y otras distracciones del caso. La tarde noche de este año se efectuó el paseo con música, bailes en la plaza y en diversas casas del pueblo, y como cierre un concurso de fuegos artificiales con la participación de pirotécnicos llegados de varios puntos de la isla. 
Los meses de junio y julio de 1922 estuvieron plagados de festejos en el pueblo de Granadilla de Abona. Tras la brillantez de la conmemoración, según cuentan las crónicas de la época, de su patrono San Antonio de Padua; en julio se festejaron, con la mayor ostentación, los de Nuestra Señora del Carmen. Comenzaron el sábado día 15, con un concierto a cargo de la banda de música que dirigía José Reyes Martín; organizado, a las tres de la tarde, en honor de los forasteros que visitaban el pueblo por estas fiestas, que venían atraídos por la fama que ya tienen estas fiestas, siendo insuficientes las fondas para albergar a tanta gente. Por la tarde se efectuó una carrera de sortijas a caballo, con cintas donadas y bordadas por las jóvenes del pueblo. Por la noche se ofició una función religiosa en la que participó el Arcediano de Tenerife, Santiago Beyro. Después de la cual se introdujo una velada artístico musical en el Casino Unión y Recreo, y diversos bailes.
El principal día de estos festejos fue el domingo 16 de julio. La animación llegó al despuntar el alba, a las seis de la mañana, con una diana en la que participaron gigantes y cabezudos. A las diez se ofició otra función religiosa con la colaboración de Santiago Beiro. Y por la tarde tuvo lugar el acto de la colocación de la primera piedra para la construcción de una casa escuela.
A las cinco y media en punto de la tarde, llegaron las autoridades civiles, eclesiásticas y militares y en automóvil el doctor Beyro, procediendo este señor a la bendición y colocación de la primera piedra en la parte sur de la Alameda González Mena, la cual había sido decorada artísticamente. Se pronunciaron discursos, mereciendo citarse por su elocuencia el del doctor don Santiago Beyro y el del cura párroco de la localidad, y se leyeron también varios trabajos literarios. Resaltándose el leído por Lorenzo Villalba Fuentes, que fue redactado por Blas Batista. Los festejos continuaron con un concierto de la banda de música, una función religiosa después de la cual se procedió a la procesión con las imágenes de Nuestra Señora del Carmen y San Antonio de Padua, quemándose en su trayecto numerosos fuegos artificiales. En horario nocturno se prolongaron con diversos bailes, resaltando el organizado por el Casino Unión y Recreo.
Costumbres festivas en honor de una Virgen marinera en tierra adentro, en las medianías de un Municipio ligado al mar por El Médano y Los Abrigos, donde la devoción llega impregnada de aromas de mar. Conmemoraciones que trascienden más allá del acto religioso, que perpetúan la idiosincrasia de un pueblo y que como tantas otras han andado al ritmo que ha marcado el desarrollo económico de la zona. Modos y formas que no ha sido capaz de cercenar el desarrollo turístico, desmesurado en algunos casos, gracias al sentir que profesan este grupo de personas que año tras año atan para la posteridad buena parte de nuestra tradición.






viernes, 11 de julio de 2014

Bodas en el Sur, Chirche como ejemplo

Boda de Ortelia Martín, en la imagen con el padrino, y Jerónimo Gorrín. Chirche, 1955
 
En Chirche, Guía de Isora, se celebra, del 11 al 13 de julio de 2014 la XIV edición del Día de las Tradiciones. En estos años transcurridos se han recordado diversas actividades como el carboneo, elaboración y horneo de la teja, trilla, arado, cestería, y otras muchas actividades relacionadas con la vida cotidiana por la que trascurrió la vida en el lugar hace algunas décadas. Las bodas han tenido un papel destacado en ediciones pasadas, con exposición de fotografías, con imágenes que arrancaban en la década de los años veinte del pasado siglo, época en las que suponemos no se realizarían reportajes, tal vez una única escena, una solitaria toma. Asimismo por sus calles y plaza se escenificó una de estas bodas, de cuyas pretéritas costumbres y celebraciones se quiere anotar algunos pormenores.
Las celebraciones de las bodas, tal como las relatan aquellas personas que las efectuaron en la primera mitad del siglo XX, son una forma más que nos lleva a conocer unos hábitos que se han ido perdiendo. En general en este Sur de Tenerife, eran, en mayor medida que en la actualidad, un encuentro, un acontecimiento gastronómico, pero más aún un encuentro familiar, un acto social donde se reunían familiares y amigos distanciados por un espacio geográfico sin apenas vías de comunicación.
  Boda de María Alonso y Antonio Gorrín. Chirche, 1958

Los familiares, los vecinos, en suma los más allegados, participaban en los preparativos de la celebración, una cooperación que podríamos denominar de ida y vuelta. Se colaboraba con la elaboración de las comidas, en algunos casos aportando incluso los alimentos, donde los días previos iban llegando las docenas de huevos, alguna gallina para el caldo, los kilitos de harina y almendras para los dulces. La comida era preparada por la misma familia, por los más cercanos, y cuando no, se recurría a aquellas mujeres especializadas en su elaboración. Se ayudaba a completar la mantelería, los cubiertos, que iban marcándose, según entraban en el lugar donde se realizaba el festejo, con esparadrapo con algún número o letra. Para esos allegados y para aquellos que no pudieron asistir se les surtía con alguna bandejita de dulces, bien al finalizar la celebración o en los días posteriores.
El banquete se solía acomodar en la casa de la madre de la novia, por los diversos cuartos y espacios disponibles, después del cual era frecuente organizar una parranda, y bailar hasta que el cuerpo aguantara. Si había disponibilidad de espacio se organizaba en la misma casa, en caso contrario se desplazaban a algún lugar cercano donde seguir la fiesta. Otra práctica, ya casi olvidada, y de la que se tiene referencias hasta los años veinte, consistía en que después de terminado el banquete y la fiesta, cada uno de los esposados se iba para su casa, para la casa de sus padres. Por lo menos esa noche no se quedaban juntos, sino esperar por lo menos al día siguiente, y hasta retrazar el encuentro cuatro y cinco días, `eso era una afrenta`. 
Los alimentos preparados para tal ocasión obedecía a las disponibilidades de cada casa, ´eso depende de la fuerza que había, una comida papas, una comida de pescado, un potaje, un puchero, todas esas cosas, carne de cochino, que todo el mundo lo tenía, pero eso se acabo todo´.
Muchas de estas celebraciones se llegaron a realizar con dulces, vino y chocolate, mesas en el centro de una sala espaciosa y sillas a lo largo de sus paredes, así eran las más austeras, las más sencillas, porque las disponibilidades no daban para más dispendios. Otras se realizaban con pescado salado y papas arrugadas, otras con carne de cabra, de la que conocemos un caso de sacrificar seis animales. Ejemplo de alguna más abundante podría ser la que narró María Mendoza Alonso, María Flora, que se casó en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Luz en Guía de Isora y la celebró en La Hoya, en Chirche, ´en casa de mis padres, una boda con puchero, arroz con leche, papas con carne, fue un bodango, y dulces, de todos dulces, teníamos un horno, hicimos los dulces, fue una boda que se mató cabra, mi suegra Isabel Pérez, era cocinera, era dulcera`.
Las bodas en Chirche había que formalizarlas en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Luz, en Guía de Isora, hasta que se dispuso de la Iglesia de San Felipe Neri, levantada por los propios vecinos a comienzos de la década de los años cuarenta. Las dos imágenes que ilustran este artículo fueron obtenidas en la década de los años cincuenta del pasado siglo. En un barrio con aromas a flor de naranjo, tierra de almendra, higos y queso, de miel y vino, de gente hospitalaria, que en esta década se comunicaba con Guía de Isora a través de un camino empinado, de unos dos kilómetros, y empedrado. Un barrio que para alumbrase tenía que recurrir a la tea y al carburo, y que para preparar sus alimentos tenía que emplear la leña y el carbón. 
  Escenificación de una boda. Chirche, 2007

Chinche, en palabras de Miguel Martín González, visto desde el Lomo de los Pinos, era en los años cincuenta, ‘como un remanso de paz y de quietud, un rinconcito ameno y atractivo en cuyos alrededores los amantes de la naturaleza tienen ocasión de embriagarse de luz y de belleza`. Un ´conjunto armónico de casitas blancas donde mora buena gente y laboriosa, de trato afable y acogedor, virtudes tradicionales que conserva Chirche en toda su pureza, sin que las corrientes modernas ni el tiempo pasado en los países de emigración hayan ejercido influencia alguna para modificar el modo de ser de sus habitantes`. 
Su centro neurálgico era la plaza, y sus aledaños, la de las reuniones de la tarde, la de los descansos del domingo, la del regocijo de la chiquillería, la de los viejos y sus largas tertulias sentados sobre los troncos de pinos, a manera de bancos, que siempre han estado en la calle principal, en la actual San Felipe. Y la tienda que existía en la plaza, en la que se podía encontrar  de todo un poco, desde un café a un vaso de vino, pasando por un poco de azúcar o un jarrito de aceite, y un mucho de información. Asimismo era lugar de parrandas y de bailes, a través de gramófono o de las guitarras, bandurrias y voces, que siempre han estado dispuestas.
Imágenes de dos celebraciones, recuerdos de dos momentos detenidos, de dos parejas camino de la Iglesia, acompañados de familiares y allegados. Una de ellas está obtenida en la Hoya de la Burra, allá en el verano de 1958, donde se nos muestran a los novios María Alonso Afonso y Antonio Gorrín Rodríguez. La otra esta tomada el 5 de noviembre de 1955, en la actual Calle San Felipe, en las cercanías de la Iglesia. La pareja la forman, Ortelia Martín Dorta, quien todavía va de la mano del padrino, y Jerónimo Gorrín Rodríguez.
Camino de la Iglesia van las parejas, en compañía, bajan por las empinadas calles de piedra y barro, franqueados por familiares y amigos, por muros de piedra seca, por acogedoras casas de abiertos patios; momento impregnado de silencio, atentos al objetivo de la cámara de algún fotógrafo, llegado, tal vez, de Guía de Isora. 

Fotografías cedidas por el Ayuntamiento de Guía de Isora

martes, 8 de julio de 2014

Los Cristianos, c. 1935

 
Los Cristianos, c. 1935

Fotografía de mediados de la década de 1930 en la que se recoge como se encontraba este barrio de pescadores, con su muelle-embarcadero recién construido. Por el que se venía suspirando desde comienzos de siglo y para el cual se solicitó su ampliación casi desde el momento que se finalizaron las obras, aprobada su recepción definitiva en febrero de 1935. Además se observa una serie de edificaciones que han jalonado parte de la historia de este enclave costero, y que delimitan la primera línea de costa, como fueron los salones de salazones de pescado y algunas de las primeras viviendas construidas en su orilla. A la izquierda asoma la Ermita de Ntra. Sra. del Carmen y la Montaña de Guaza, Los Riscos, El Puerto y La Fábrica. Imagen obtenida desde la Montaña de Chayofita.

Documentación: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Y Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Llanoazur ediciones