sábado, 27 de septiembre de 2014

Los Cristianos, c. 1935

Los Cristianos, c. 1935

Panorámica obtenida a mediados de los años treinta desde la Montaña de Guaza. En primer termino se muestra la Playa del Callao, El Puerto y La Fábrica, denominación por la que se conoce la industria que se edificó a comienzos del siglo y que se inaugura en 1902 como destilación de alcohol. Años más tarde se acondicionan sus instalaciones para el aprovechamiento de la resina de los pinos. Se produce un abandono de su actividad, utilizándose el recinto como acuartelamiento de tropas militares o corral de cabras, hasta que a comienzo de los cincuenta se instala en sus dependencias una fábrica de cementos puzolánicos. Continua la bahía, cerrándose con el pueblo de los Cristianos, protegido por la Montaña Chayofita, en la que ya proliferan las cuevas utilizadas de viviendas.

Documentación: BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Y Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones


domingo, 21 de septiembre de 2014

José Vargas Álvarez, PEPE TANQUE

 
José Vargas, de pie, segundo por la derecha. Unión Isora, 1961


El apodo de José Vargas Álvarez, Pepe Tanque, emana de su lugar de nacimiento. Aunque registrado en Guía de Isora, lo fue en El Tanque, en 1934, de donde era natural su madre, Amparo Álvarez Martín.
Pepe Tanque fue un destacado jugador de fútbol en la década de los años cincuenta y sesenta en el Sur de la Isla. Yo empecé a jugar de muchacho, después jugué en el Isora con dieciséis o diecisiete años, por el norte en segunda categoría, federado. Disputó encuentros con el equipo de su pueblo, después con el Icodense de Icod, con el Orotava, en el Alcalá, en la temporada 59/60; hasta que de nuevo resurge el Unión Isora en la temporada de 60/61. El Unión Isora se inscribe en la segunda categoría de la zona norte y asciende a la primera categoría del fútbol regional, además de ganar la Copa Federación. A este año de 1961 pertenece la fotografía que ilustra este artículo, tomada en el campo de fútbol de Guía de Isora, y que nos muestra a los siguientes jugadores, de pie y de izquierda a derecha: Antonio Miguel Afonso, Hucho; José Vargas Álvarez, Pepe Tanque; Arturo Alfonso; Tatono, que ejercía de segundo entrenador; Jaime Arias; Julio Guigou; Pepe el Breva; Manuel Lorenzo; y en cuclillas: Nano; Ramonito; Manolito; Jorge Brito; y Cirilo Casañas.

Documentación: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

jueves, 18 de septiembre de 2014

Juan Fraga Valentín, PERKIN

 
Juan Fraga Valentín, PERKIN

A Juan Fraga Valentín, vecino de Los Cristianos, se le cita por Perkin, por su labor de mecánico en motores perkins, en los que acreditaba su gran pericia. Siendo un niño comenzó a trabajar en el taller mecánico de Francisco González, quien ya se encontraba instalado en Los Cristianos por lo menos desde el año de 1940, y que después continuó con sus labores de la mano de su hijo Alberto González.
Juan Fraga Valentín, Perkin, también trabajó de mecánico en el taller de Elías Domínguez, en el Valle de San Lorenzo; en la sección de motores marinos de la representación de Volvo, en Santa Cruz de Tenerife; y por su cuenta, en mantenimiento y arreglo de motores de barcos. Además era el responsable de las proyecciones de cine que organizaban unas religiosas que residían en Los Cristianos, Leticia Barrera y Remedios Quintero, o en los inicios del Cine Marino de Los Cristianos.
En el Padrón Municipal de Arona, a 31 de diciembre de 1960, Juan Fraga Valentín consta inscrito en Los Cristianos, con fecha de nacimiento de 1936 y de profesión mecánico; casado con Carmen Morales Melo, quien nace en 1938.

Documentación: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

martes, 16 de septiembre de 2014

Valle de San Lorenzo. Arona. c. 1923

 
Valle de San Lorenzo. Arona. c. 1923




La Ermita de San Lorenzo Mártir en el Valle de San Lorenzo se erigió en el siglo XVII en el lugar de La Fuente. El traslado desde este lugar a El Natero, donde se encuentra en la actualidad, se produjo entre septiembre de 1923 y agosto de 1924. El cambio se hizo con la participación de numerosos vecinos, las vigas llegaron arrastradas por vacas; mulas y camellos bajaron tejas y piedras. Atrás sólo quedó una cruz y una urna con alcancía y estampa de San Lorenzo Mártir, que en tiempos de la Ermita estaba enfrente de su puerta principal, al otro lado del camino que subía desde Chindia e iba a enlazar con el camino real que unía San Miguel y Arona. En la fotografía de finales de 1923, o comienzos del siguiente, se aprecia el edificio todavía sin techo; y en primer término el animal ideal para todo tipo de trabajos en este Sur de Tenerife: el camello.

Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Y Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones


lunes, 15 de septiembre de 2014

Festejos en Guía de Isora. Homenaje a Martín González en 1951


 

Manuel Martín González
 

Artículo publicado en prensa en septiembre de 2005


Los meses de verano se pueblan de festejos en esta parte Sur, y llega septiembre a Guía de Isora de la mano de Nuestra Señora de la Luz. Y este año del 2005 septiembre se alcanza acompañado de la primitiva imagen de la Virgen de Guía, que como cada cinco, desde 1995, se acerca desde Garachico, desde el convento de las Hermanas Concepcionistas Franciscanas, lugar donde se custodia. Y además este año con mayor motivación al producirse el Hermanamiento Oficial entre los pueblos de Garachico y Guía de Isora. A la plaza de Guía de Isora llegará en la mañana de hoy domingo, donde al mediodía se oficiará una misa, a cuyo fin se procederá a la inauguración de la plaza situada frente al Centro Cultural y que a partir de ese momento llevará el nombre de “Plaza del Pueblo de Garachico.” 
Los festejos son momentos propicios para realizar este tipo de acontecimientos, a los que se le aporta mayor realce. Así acaeció en otro momento de la conmemoración de las fiestas en honor de la Virgen de la Luz, en las que trascurrieron entre los días 15 y 17 de septiembre de 1951, cuando se le dedica un merecido homenaje al pintor, natural de Guía de Isora, Manuel Martín González. Se le tributó en la tarde del domingo día 16, tal como se recoge en su programa de actos: “A las 5, homenaje a Martín González, en el que se le entregará el pergamino nombrándole hijo predilecto de la localidad.” Pero que de hecho se comenzó en la mañana con la asistencia a los oficios religiosos y a un almuerzo que se sirvió en las dependencias municipales.
Manuel Martín González, del que no vamos a desglosar la grandeza de su pintura que tan bien plasmó buena parte del espíritu del Sur de la Isla, y de la que con tanta generosidad ha analizado su obra la catedrática María del Carmen Fraga González, asimismo hija de este pueblo y que se editó en la colección Biblioteca de Autores Canarios. Martín González, como fue reconocido, nació en 1905 en el pago de Los Guicios en Guía de Isora, y aunque la mayor parte de su vida transcurrió fuera su pueblo, nunca perdió la vinculación con su tierra natal.
Ese domingo, 16 de septiembre de 1951, se le tributó el homenaje por parte de la Corporación Municipal al haberle nombrado Hijo Predilecto de su pueblo; tal como se tomó en acuerdo de la sesión plenaria del 16 de agosto de este mismo año. A este acto asistieron numerosas autoridades, como el Presidente del Cabildo Insular, Antonio Lecuona Hardisson, que también lo era del Círculo de Bellas Artes, además de otros miembros de esta corporación insular. El pergamino, obra de Juan Davó, le fue entregado por el Alcalde de Guía de Isora, Manuel González Jordán. Asimismo estuvieron presentes, entre otros muchos amigos del homenajeado, los escritores Luis Diego Cuscoy o Antonio Marti; los pintores Pedro de Guezala, Reyes Darías o González Suárez; además de las numerosas adhesiones, entre las que se podría destacar las del Obispo de la Diócesis Nivariensis, Domingo Pérez Cáceres; el Presidente del Ateneo de La Laguna, Manuel González o el Presidente del Cabildo de Gran Canaria, Matías Vega; además de una larga lista de ayuntamientos y amigos personales. 

  Imagen de N. S. de la Luz

También asistió una amplia representación del Círculo de Bellas Artes, con Emeterio Gutiérrez Álbelo, Vicente Borges y Leopoldo de La Rosa Olivera. El lunes anterior se le había tributado otro reconocimiento por igual motivo en este Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife al que se vinculó Manuel Martín González desde su juventud, al que ya pertenecía como socio desde 1923, y desde este mes de su homenaje ejerce de vicepresidente. Y tal como se recoge en las palabras que pronunció Francisco Bonnín en este acto chicharrero: “Creo que la madre de tu fama actual ha sido esta pobre casa; lo has conquistado todo en ella. Casa pobre en apariencia, pero riquísima en contenido. Ella te llamó y te abrió sus puertas para mostrar tus obras, abriéndole el horizonte de risueñas perspectivas, que han culminado en un prestigio envidiable y en el encumbramiento artístico de tu persona; encumbramiento que constituye un legitimo orgullo para nosotros los tinerfeños y muy especialmente para este grupo de amigos y admiradores que te ofrecen esta tarde esta modestísima copa de vino, para celebrar el acierto de tu pueblo natal, al que nos unimos de todo corazón, nombrándote su hijo predileto.” A cuyas palabras respondió Martín González con muestras de agradecimiento: “Sí Guía de Isora es mi pueblo natal y en mucho agradezco a los míos la distinción de que me han hecho objeto, muchísimo quiero a este Santa Cruz donde he expuesto mis trabajos, hechos siempre con emoción y honradez.”
Asimismo fue de emotivo el acto celebrado en su pueblo natal, en el que se pronunciaron múltiples elogios de la figura de Martín González, por parte de los escritores Emeterio Gutiérrez Albelo, Antonio Martí, José García Pérez, Domingo Cabrera, Reyes Darías y Vicente Borges, realizando un resumen de la fiesta el presidente de la Escuela de Capacitación Social de Madrid, Francisco Aguilar y Paz. En palabras de Antonio Martí, se cumplía una deuda con este pintor, pero no solamente de Guía de Isora, sino de todos los pueblos del Sur, a los que tan bien representa, “como ellas Martín seco y austero en la superficie y como ellas también jugoso y prodigo en el fondo; la gama de contrastes que esas tierras peregrinas ofrecen, late y vibra en la obra de Martín González, su interprete mejor, único más propiamente dicho.” 
A “este coloso de cumbre” como lo denominaba en esta jornada Emeterio Gutiérrez Albelo, que tanto empeño puso en perdurar estas tierras del Sur, se le recuerda en Guía de Isora con una serie de acciones con las que se ha mantenido su memoria. En 1956 coincide su exposición individual realizada en el Salón de Actos del Ayuntamiento con la coronación canóniga de la Imagen de Nuestra Señora de la Luz, Patrona de Guía de Isora. En diciembre de 1988, tres meses después de su fallecimiento, el Ayuntamiento de su pueblo natal acuerda designar una calle con la denominación de “Pintor Martín González”. Asimismo se encuentra una sala de exposiciones con su nombre: “Sala Manuel Martín González.”


Fotografías cedidas por el Ayuntamiento de Guía de Isora

domingo, 14 de septiembre de 2014

El batallar de Pablo Trujillo Trujillo. Las Manchas, Santiago del Teide


 
  Pablo Trujillo Trujillo. Las Manchas, 2006
Tomás Trujillo Trujillo, más conocido por Pablo, nació “en el canto abajo de Las Manchas”, en Santiago del Teide, donde sus padres, José Trujillo Hernández y Constanza Trujillo Jiménez, compartían su vida entre la agricultura y la ganadería. Su primer llanto llegó acompasado del balar de las cabras, de la manada que cuidaban sus padres, entre Las Manchas y Los Baldíos, y de la que en su infancia ya las atendía, como todo hijo de cabrero.
Lo que le garantizaba un oficio del que se tenía buena estima. “Desde que tenía diez u once años ya ordeñaba las cabras, primeramente mi padre no quería que yo ordeñara pero dispués un día se metió en el corral y no vía, pego, cojo la cacharra, a ordeñar y cuando le aparezco con la cacharra leche, dice, pero muchacho. Dice, que se las trillaba, dice que les apretaba mucho y se las trillaba, pero yo nunca le trillé cabras.
Infancia en la que no conoció escuela, salvo la que le dio la naturaleza y el aprendizaje del diario quehacer. “En aquella época nada más que el ganado, sembraba, recogía, vivía de la agricultura. Y así pasábamos un tiempo como dios mandaba, en aquel tiempo de las miserias lo pasamos bastante bien porque teníamos gofio, cogíamos papas, fruta, almendra, de todo teníamos en la casa.” Y el gofio sobre todo de trigo, “cebada poca, gofio de trigo, cebada como para manchones pa los animales y esas cosas.” Y repartirse el trabajo entre el campo y el ganado, y tal como nos lo describe, con dos líneas basta para hacernos un resumen de la historia de esos años, la desventura de la Guerra Civil y la emigración. “Díamos yo y mi hermano Pedro, el que murió en la guerra y si no díamos yo y mi hermano José, el que embarcó pa Cuba, el más viejo se fue pa Cuba y no se ha sabido más dél. Mi padre tenía siempre los hijos que le ayudaban, o veces iba mi padre con uno, yo o mi hermano Pedro. La vida de antes era una historia.”
En esos años transitaba con el ganado buena parte de la geografía de Santiago del Teide. Su padre tenía corral en Las Manchas y en Los Baldios. “Y a veces en los veranos, en el que entra el mes de junio, las llevaba y sombriaba arriba donde dicen Las Calderas, unos corrales que tenía arriba, ordeñaba arriba.” Una manada que Pablo recuerda con añoranza, “tenía un rancho ganado que cuando bajaban por esos morros pabajo, eso daba regalo verlas, y él tenía cascabeles, jierros de a peseta, de todas clases.” Y alguna vez subir al monte pero con la precaución de evitar a los guardas. “Sí dían a veces a los montes áhi, pero poco tiempo, si dían como esta tarde ya por la mañana bajaban, pero la tapadera era Los Baldios. Dían a los montes y dispués al siguiente día antes que salieran los guardas se marchaban paquí pa Los Baldios.”
Después de la Guerra Civil, en la que también le tocó participar, de ese cuartel en el que estuvo siete años, fue y vino varias veces a Venezuela, “fui tres veces, pero día y venía, estaba un año, veinte meses, catorce.” Y entre medias de esas idas y venidas continuaba con las cabras, no una manada como la de su padre, que su número sobrepasaban las cien, pero si con las suficientes para hacer un buen queso. Este principal producto lo vendía su padre a un gangochero. “Había uno de Arguayo que lo compraba, le decían Cho Segundo el Chico. Lo llevaba pallá pa La Orotava, en las bestias, tenía dos mulas grandes, venía aquí cargaba el queso en las cajas y se día pa La Orotava a venderlo, se estaba dos días pallá vendiendo el queso.”
En la casa de su padre el queso era labor de su madre y cuando Pablo se casó, los hacía y los comercializaba su mujer, Rosa González Rodríguez, con quien se casó a los 21 años y con la que tuvo 7 hijos. Rosa González nació en Arasa cuando su madre, Josefa Rodríguez, se tuvo que ir de Las Manchas al producirse la erupción del Chinyero en noviembre de 1909. “Eran quesos pequeños de cuatro o cinco kilos. Eso se vendía aquí, aquí mismo en casa, a cada momento venía gente a comprar el queso.” Y siempre con la máxima limpieza en su elaboración, con la precaución de “no echar leche turbia al queso, de ninguna clase, el queso tiene que estar como la panadería, limpia.”
Pablo continúo el sendero de sus progenitores, dedicó su vida al campo. “Higueras, viñas, almendreros, todo eso tenía yo aquí. Trigo, cebada, lenteja, de todo eso sembraba, papas, algún saco de centeno.” Cuando podía compraba algún que otro trozo de terreno en el poder pastar su ganado y sembrar en secano, salvo un trozo de regadío “más nuevo que compré a uno de Erjos”. Así sembraba en Las Manchas, en la Era del Hoyo, en el Natero del Trigo, Bajo Las Manchas, en El Asiento o en El Calvario. Además de las quince o veinte cabras que poseía, solía tener algún cochino y algunas ovejas, “la señora mía y mi madre tenían siempre tres o cuatro ovejas en el goro, pero eso se acabó ya. La oveja aquí en goro, dos o tres ovejas en el goro, lujo, engordadas y cuando le parecía a uno se mataba y se comía, carneros igual dentro un goro, por sentirlas aunque sea velar, no porque de producto.”
Este viejo cabrero, este veterano agricultor de limpia mirada, fue narrando las peripecias de su ajetreada vida con pasión, con añoranza por esa manera por la que transcurrió. Atrás quedó su mirada, envuelta en nostalgia, “pero quien se acuerda ya de la vida de antes, de los nuevos, nadie”. Su desbordante sabiduría tanto hacía un alto para recordar los viejos caminos, como para contar las penurias que se pasaban con las cabras cuando venían mal dadas, por las cíclicas sequías o por las enfermedades que se presentaban inesperadamente. Que tanto relató los avatares diarios como se enfrasca en recordar lo que le contaba su padre, al que la erupción del Chinyero lo sorprendió en la misma montaña. Aferrado al terruño que lo vio nacer, sin entender las prisas actuales, “viviendo como pobres” pero con un ritmo y un respeto por la vida muy diferente al presente, miraba hacía atrás y la nostalgia envolvía la frase que condensa su existir, “yo ha batallado mucho, donde usté me ve aquí yo ha batallado mucho”.


jueves, 11 de septiembre de 2014

La era de Chayofa y el molino de El Verodal. Arona

La era de Chayofa y el molino de El Verodal. Arona
 
Dos elementos asociados, esenciales e imprescindibles en el entramado social hasta hace no tantos años. El cereal pasaba de la cosecha a la era y con posterioridad al molino, antes de pasar a la mesa.
Molino de viento, levemente se aprecia en la imagen, hizo de eslabón entre el primitivo de mano y el mecánico. Piedra y barro, y cal; planta circular, en busca de la altura, del viento.
La primera vez que lo encontramos registrado es en la Contribución Industrial del Ayuntamiento de Arona que realiza para el año de 1906; siendo su propietario Rafael García Delgado. Su utilidad la alargó hasta el final de la segunda década del siglo XX.
Asimismo se pueden apreciar en esta imagen un salón de empaquetado en la finca de Chayofa, la casa del peón caminero, persona encargada del mantenimiento de las carreteras, y una era, espacio que hoy en día ha perdido su utilidad, pero de la que aún se aprecian múltiples ejemplos salpicando la geografía del Sur cual recordatorio, cual huella de la gran importancia que tuvo el cultivo de los cereales para la subsistencia de nuestros antepasados.

Documentación: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Y Análisis de una infraestructura agraria; las eras en el Municipio de Arona. Llanoazur ediciones