martes, 6 de julio de 2021

Alumnas de la escuela de El Pinito. Valle de San Lorenzo

 


            Alumnas de la escuela de El Pinito. Valle de San Lorenzo

 

La Escuela de Niñas del Valle de San Lorenzo se instaló en un local en El Pinito, alquilado por el Ayuntamiento de Arona y propiedad de Ricardo Reverón Sierra. Reunía las condiciones adecuadas de construcción, higiénicas, sanitarias, que se solicitaban para su creación definitiva,  según acta fechada el 18 de septiembre de 1929 en el Valle de San Lorenzo, en la que participaron: el señor Alcalde Don Eugenio Domínguez Alfonso, el Sr. Inspector de primera enseñanza, Don José Ruiz y Galán, el Medico titular D. Manuel Cabrera Valdivia, y el Maestro de obras D. José Almeida Hernández, actuando de Secretario el que lo es del Ayuntamiento, D. Miguel González Barroso. Contaba con una superficie de cuarenta y ocho metros cuadrados; espacio habilitado para contener un máximo de 48 alumnas.

Fotografías de alumnas de esta escuela fue tomada en los últimos años de la década de los cuarenta, en ella se recoge a la maestra Juana González González, natural de Los Llanos de Aridane, donde nació en 1892. Casada con un vecino del Valle de San Lorenzo, también maestro nacional, José Navajas Llarena. Tomó posesión, en sustitución de Juana Sierra Medina, el 24 de septiembre de 1930. Por sus clases pasaron varias generaciones, que la recuerdan con ese mismo cariño que les trasmitió tanto en el aula como fuera de ella. Fueron más de treinta años los que regentó esta escuela, hasta su jubilación el 28 de febrero de 1962.


En el grupo aparecen, de izquierda a derecha y de abajo arriba: Nena Delgado García. Conchita Linares Hernández. Mª Isabel Bello Beltrán. Juana García Valentín. Isabel García García. Juana Hernández Valentín. En la segunda fila: María Hernández González. María del Carmen García Sierra. María Alayón Valentín. Mª Luisa Hernández Valentín. Antonia Hernández. Mª Luisa Sierra Hernández. Ana Donate Torres. María González González. Dominga Delgado Bethencourt. Antonia Tacoronte González. En la tercera fila: Isabel García Cuesta. Carmen Pérez Hernández (semi tapada). Gregoria Reverón González. Antonia Domínguez. Mª del Carmen Delgado Pérez. Mª Isabel García González. Mª del Carmen González Donate. Erminda Pérez Delgado. Y en la cuarta fila: Ana Hernández Bello, quien solía ayudar en las clases. La profesora, Juana González González. Asunción Pérez Delgado. María Pérez Hernández. Elisa Marrero. Mª de los Angeles Sierra. Josefa Tacoronte González. Angela Díaz Hernández. Avelina León Viera. María Hernández. Ana María Delgado Díaz. Mª del Carmen Casals González y Ana María Navajas González, hija de Juana González y de José Navajas.

 

Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Llanoazur ediciones, 2005.

 


 

 

lunes, 5 de julio de 2021

La Escuela y la Iglesia de Las Galletas. Década de 1960

 


La Escuela y la Iglesia de Las Galletas. Década de 1960

 

“La Escuela Mixta de Las Galletas es otro ejemplo más del retraso con que se creaban las infraestructuras oficiales. Después de la instauración de las escuelas ya reseñadas se contempló el vacío educacional que existía en Buzanada y Las Galletas. Desde los comienzos de la década de los treinta son múltiples las noticias y los informes cruzados entre diversas instituciones y el Ayuntamiento de Arona para su pronta creación. Los años pasan sin ver el fruto deseado, así en noviembre de 1940 se apunta, por el Alcalde-Presidente de Comisión Gestora Fulgencio Díaz Bernal, la necesidad de crear dos escuelas unitarias, una de niños y otra de niñas, en Las Galletas, época en la que cuenta con 36 niñas y 42 niños en edad escolar.

La ausencia de esta escuela es una de las razones por las que un grupo de vecinos de este barrio solicita, con fecha 25 de agosto de 1948, la segregación del Municipio de Arona para integrarse al de San Miguel. como ya se nos ha prometido, tan pronto nos agreguemos a él entre otras mejoras importantes, figurará la creación de escuelas necesarias para la educación de nuestra infancia, pues como consta en esta Corporación Municipal a quien nos dirigimos, tenemos una población escolar suficiente para dos unidades, y sin embargo carecemos hasta de una mixta. Expediente que no llegó a tramitarse según acuerdo de la Comisión Gestora Municipal del 17 de octubre de este mismo año hasta que no se acredite fehacientemente la personalidad de quienes la suscriben y la legitimidad de sus firmas.

Las necesidades y los recursos no van de la mano y sólo se crea provisionalmente una Escuela Mixta servida por Maestra, según Orden Ministerial del 31 de marzo de 1950. Hay que esperar unos años más para que el Ayuntamiento dé los pasos necesarios para que se le otorgue la subvención para su creación, como cumplir con el requisito de “cubrir aguas”. Desde la Alcaldía en agosto de 1953 se remite al Ministro de Educación el expediente del Arquitecto Sr. Marrero por el que se acredita que en la actualidad se encuentran cubiertas las aguas. En estos momentos las obras estaban paralizadas por falta de efectivo. En febrero de 1954 se solicita información, a la Inspectora Provincial de Primera Enseñanza, sobre firmas comerciales recomendadas para adquisición del material necesario. El 25 de marzo, en Pleno Municipal, siendo alcalde Juan Reverón Sierra, asume la petición de la Junta Municipal de Enseñanza Primaria de crearla definitivamente, teniendo en cuenta el gran abandono que hasta ahora venía sufriendo la enseñanza en este barrio, que cuenta hoy quizás con un curso superior a sesenta y cinco niños, comprometiéndose a sufragar los gastos de instalación, material, local y habitación del maestro, y su conservación y sostenimiento. Y por Orden 20 de septiembre de este mismo año se crea definitivamente la Escuela Mixta servida por Maestra.”

 

Documentación: BRITO, Marcos: Arona en el recuerdo. Llanoazur ediciones, 2001.

 


 

domingo, 4 de julio de 2021

Alumnos de la escuela de niños de Los Cristianos. 1930-1934

 


Alumnos de la escuela de niños de Los Cristianos. 1930-1934

 

“La situación educativa en el primer cuarto del siglo XX en el municipio de Arona continua con los mismos problemas con que finalizó el siglo XIX. Entre las causas que explican el alto grado de analfabetismo, y ya reflejadas en La instrucción pública en Arona (Tenerife) durante el siglo XIX, por Carmen Rosa Pérez Barrios, están la falta de infraestructuras adecuadas, la escasa preparación y profesionalidad de parte de los enseñantes, y por último los gastos del sector, que incluían las retribuciones del maestro se pusieran a cargo de los pueblos. Otro factor a tener en cuenta, y que también lo apunta Pérez Barrios para el siglo XIX, es el aislamiento de la comarca, que produce un incesante trafico de maestros, lo que repercute negativamente en el buen desarrollo de la educación del Municipio.

Esta realidad tiende a mejorar con la constitución, el 14 de octubre de 1923, de la Junta Local de Primera Enseñanza, bajo la Presidencia del alcalde Eugenio Domínguez Alfonso. En sesión celebrada el 12 de agosto de 1925 se toma el acuerdo, visto el abandono en que se encuentra la primera enseñanza, de crear cuatro escuelas más: dos escuelas unitarias en Los Cristianos, una unitaria, de niñas, en el Valle de San Lorenzo y una escuela mixta a cargo de maestro en Cabo Blanco. Este acuerdo se traslada al Pleno Municipal, el cual con fecha del 20 de agosto solicita que por la presidencia se eleve solicitud al Ilmo. Sr. Director General de primera enseñanza la creación de las cuatro escuelas ya mencionadas. El Ayuntamiento se compromete al pago de la casa-habitación, local escuela y mobiliario.

Las dos escuelas, una de niños y otra de niñas, de Los Cristianos y la de niñas del Valle de San Lorenzo se crean definitivamente por Real Orden de 18 de enero de 1930. La Escuela Mixta de Cabo Blanco, a cargo de maestro, la crea el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de forma provisional a través de Real Orden con fecha 13 de noviembre de 1930; y definitivamente por una Orden con fecha del 18 de mayo de 1931. Cuatro nuevas escuelas que se suman a las tres existentes: dos en Arona y una de niños en el Valle de San Lorenzo.


La Escuela de niños de Los Cristianos, a la que pertenecen los alumnos que aparecen en la fotografía, estaba ubicada en un local alquilado a José Martín Rodríguez, donde en la actualidad está el edificio “Don José”. Este local reunía, según acta con fecha 20 de septiembre de 1929, las condiciones adecuadas de construcción, higiénicas, sanitarias, que se solicitaban. Con una superficie de cincuenta y dos metros cuadrados; estando habilitada para contener un máximo de 52 alumnos y que el material y entre el mobiliario que en ella se encontraban podemos apuntar: un Crucifijo, un retrato de S.M. el Rey, veinte mesas bancos bipersonales modelo del Museo Pedagógico Nacional, una mesa para el maestro, un sillón para el mismo, dos sillas, un escudo para la puerta, una bandera nacional con su correspondiente hasta, un armario, una papelera, una colección de mapas geográficos de las partes del mundo, de España y Canarias, dos cuadros de Geografía Física, una colección de láminas de Historia Sagrada, (...) Una pizarra de madera de tamaño grande, (...), un libro registro de matricula y asistencia, (...), dos litros de tinta, dos cajas de plumas, sesenta portaplumas, cincuenta lapiceros, cincuenta gomas de borrar, cien cuadernos rayados para escritura, cien libretas rayadas para trabajos escolares, (...), una docena de ´Lenguajes de los niños´, una docena de ´Camaradas´, una docena de ´Lecciones de cosas´, seis ejemplares de ´Infancia´, una docena de ´Primer manuscrito´, tres ejemplares del ´Quijote´,...Firman este acta  el Alcalde Eugenio Domínguez Alfonso y actuando de secretario del Ayuntamiento Miguel González Barroso. Participaron en su elaboración el inspector de primera enseñanza, José Ruiz y Galán; el médico titular, Manuel Cabrera Valdivia; y el maestro de obras, José Almeida Hernández.

La fotografía de referencia fue tomada a comienzos de la década de los treinta, entre 1930 y 1934, periodo en que el maestro José Navajas Llarena ejerció en Los Cristianos. Los alumnos, y según nos apunta Sebastián Martín Melo, comenzando por la fila superior, y de izquierda a derecha, son: (desconocido). Manuel Melo. Eustaquio Domínguez Martín (duda). Martín Rodríguez Melo. Miguel Ledesma Hernández. Román Domínguez Martín. Ignacio García Martín. (Desconocido). Fila central: Leónidas Melo Tavío. Luciano García. Abelardo Melo Alayón. Esteban Alayón. (Desconocido). Basilio Domínguez Martín. Ceferino Perera. Luis González. Graciliano Valentín Díaz. José Melo. Domingo Perera. Sebastián Martín Melo. Fila inferior: José Domínguez Martín. Domingo Valentín. Manuel Domínguez Martín. (Desconocido). (Desconocido). Antonio Ledesma Hernández. Manuel Brito. (Desconocido). Antonio Melo. Félix Sierra Melo y Manuel Melo Barrios.”

 

Documentación: BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Llanoazur ediciones.

 

 


 

 

Calle Domínguez Alfonso. Arona

 

Calle Domínguez Alfonso. Arona

 

Esta calle se denominaba Calle Nueva; todavía conserva su nombre, en cerámica, incrustado en la pared de la primera casa, recorriéndola desde el sur; hasta que se cambió su designación por la de Domínguez Alfonso, en el Pleno Municipal celebrado el 28 de enero de 1917, bajo la Presidencia de Antonio Fraga Tavío, en honor a la memoria del finado: Antonio Domínguez Alfonso, abogado y político de gran renombre, que nació en Arona en 1849. Durante casi cuarenta años poseyó una gran influencia en la vida social y política, regional y nacional. Fue elegido en seis ocasiones como Diputado por Tenerife, por primera vez en 1879. Además, destacar de sus extensas ocupaciones, su estancia de cinco años en Filipinas, donde ocupó los cargos de Gobernador de Manila e Intendente General de Filipinas; y su elección, en dos ocasiones, como Senador en representación de la provincia de Canarias, la última pocos meses antes de su muerte, acaecida el 28 de diciembre de 1916.

La fotografía tomada desde la parte sur de la calle se publicó en la revista Hespérides de septiembre de 1927, en la que se contempla, a la izquierda, la que se conoce como la casa de Antonio Domínguez Alfonso, sobrino del anterior; y a continuación la que fue de María Amalia Frías Domínguez, con la palmera que la identifica claramente. A la derecha estaba la escuela de niños y la casa del maestro. Al fondo se aprecia la trasera de la Parroquia de San Antonio Abad, detrás del conocido por “árbol de Pepe Almeida”.

 

Documentación: BRITO, Marcos: Arona en el recuerdo. Llanoazur ediciones, 2001.

 



 

domingo, 20 de junio de 2021

San Borondón, en San Juan por la costa de Las Galletas

 

 
Imagen publicada en la Historia de Canarias de José de Viera y Clavijo

 

San Borondón, en San Juan por la costa de Las Galletas

 

La leyenda de San Borondón surge cuando el fraile irlandés San Brandán de Cloufert (480-576) decide emprender un viaje en busca del paraíso, en él encuentra una isla movediza que en realidad era una ballena. La identificación de esta isla como una de las nuestras comienza a formarse a partir del siglo XV. Esta octava isla conforma un capítulo importante en nuestra historia, son numerosos los autores que le hacen referencia: Espinosa, Abreu Galindo, Nuñez de la Peña, Viera y Clavijo, Chil y Naranjo, Agustín Millares, y un largo etc. Leyenda que esta anclada en el alma del canario, además de los historiadores citados sería interminable enumerar los literatos, pintores,..., que en algún momento de su creación han tomado esta isla como referencia.

En nuestra tradición San Borondón se entremezcla con el día de San Juan, con el solsticio de verano y si nos aferramos a este tiempo sur su avistamiento ha sido frecuente desde la costa de Las Galletas. Algunos de nuestros mayores, como es Salvador González Alayón, recuerdan las versiones de sus padres y abuelos sobre esta isla. Ya Juan Bethencourt Alfonso en “Costumbres populares Canarias de nacimiento, matrimonio y muerte” recoge este avistamiento desde Las Galletas en el día de San Juan, cuando hay una mejor visión. También lo recoge por la Punta de Abona, pero en este caso la pueden ver los que van en barco. En El Fraile, donde existe una calle con el nombre de San Borondón hemos recogido un testimonio directo. Alberto Barrera Barrera estaba trabajando, hace unos veinte años, en los tomates de la finca de Entrecanales, cuando en la mañana de San Juan contempló, junto con Antonio González Serafín, la isla encantada. Eran alrededor de las diez de la mañana cuando miraron hacia el mar y pudieron ver una roca negra, del tamaño del Roque de Garachico, la contemplaron un rato y después se cubrió de agua y desapareció. También Rosario Domínguez apuntaba que por San Juan, y también en algunos días del invierno, se puede ver de Punta Salema hacia fuera, una bruma espesa, oscura, grande, como si tuviera una isla debajo, se puede ver a la salida del sol, después se va diluyendo.

El día de San Juan miremos al mar, contemplemos como baila el sol en el horizonte, se mueve como las agujas del reloj, y busquemos la isla deseada, nuestro deseo de isla.

Sobre San Borondón es el poema de Gabriel Rancel González: Filosofar campesino. Desde Punta de la Rasca. Llanoazur ediciones, 2007.

San Borondón

Cuando yo vine de Cuba

por San Borondón pasé

y al son de mi guitarra

un joropo le canté.

Yo miro al atardecer

entre La Palma y El Hierro

y te veo isla mía

como un trocito de cielo.

Isla de San Borondón

yo no te puedo olvidar,

estás metida en mis sueños

en mis sueños siempre estás.

La isla de San Borondón,

para poder contemplarla

hay que ser buen soñador

y saber imaginarla.

Mi padre me lo decía

que se veía bonita,

allá por el horizonte

mirando la tardecita.

Mi San Borondón bonito,

mi San Borondón precioso

quien pudiera disfrutar

de tus rincones hermosos.

Pongo mi imaginación

a volar sobre su cima,

y veo profundos valles

rodeados por colinas.

Isla de San Borondón

isla desaparecida,

dime cual es la razón

para que estés escondida.

Sueño con tus palmerales

con tus playas y tus fuentes

y también tengo en mi mente

el arrullo de tus mares.

Adiós mi San Borondón,

adiós mi isla querida

que los sueños, sueños son

y soñar contigo es vida.

 


 

RÁNCEL GONZÁLEZ, Gabriel: Filosofar campesino. Desde Punta de la Rasca. 2007. Ed. en B/N, port. a 4T, formato 21,5x15,5cm. 150 pág.

ISBN: 978-84-935650-0-8

Poeta serio, contundente y convincente que escribe desde lo más profundo de su ser y canta la degradación ambiental, el consumismo, la inmigración, la falta de tiempo de los padres para relacionarse con sus hijos/as, la situación de la mujer, el desarrollo de la Democracia, la pérdida de nuestra identidad, de nuestro léxico… Esboza en su poesía una estructura social y política que considera injusta, no por casualidad, sino como resultado del sistema económico dominante. Conoció los malos tiempos, la aridez y laboriosidad del agricultor. Quería una transformación y la busca a través de la poesía, poesía sin rebeldía. Esto le hace ser un gran maestro, el formador de formadores, tan preciado en los tiempos que nos ha tocado vivir.

sábado, 5 de junio de 2021

María Pérez González en el proceso de unir rosas. Valle de San Lorenzo

 


María Pérez González en el proceso de unir rosas. Valle de San Lorenzo

 

Como muchas mujeres del Valle de San Lorenzo, María Pérez González realizó labores de confección de rosas, y de unirlas para la confección de paños, para un sinfín de utilidades, tal como se le aprecia en una fotografía, obtenida en la década de 1920.

Lo usual era que la persona que comercializaba las rosas o rosetas facilitara el hilo a la que confeccionaba las rosas, productos que recogía y se encargara de unirlas y elaborar los paños.

El Censo de la Población de Arona, realizado en diciembre de 1920, En el Padrón de habitantes María Pérez González consta registrada en el Valle de San Lorenzo, contaba 26 años y su profesión: sus labores. Hija de Rafael Pérez Valentín, labrador, señor Rafael, el de La Cabezada y de Salomé González Sierra, sus labores.

En el Padrón Municipal de 1924, María Pérez González ha formado otra unidad familiar, casada con José García Torres, de 40 años y ausente en Cuba, y con una hija, María Luisa García Pérez.

 

Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Llanoazur ediciones.

 


 

 

jueves, 20 de mayo de 2021

Herminia Melo Rodríguez, rosetera




Herminia Melo Rodríguez, rosetera 

Herminia Melo Rodríguez residía en Los Cristianos, casada con el pescador Agustín Alayón Gómez. Habitaban una modesta vivienda atracada a la orilla de la mar, a la que en mareas altas casi llegaba a acariciar sus paredes. En el Censo de la Población de Arona, para el año de 1920, Agustín Alayón Gómez tenía 44 años de edad y Herminia Melo Rodríguez, 31 años; y sus hijos: Agustín, Manuel, Encarnación y Lorenzo, contando entre los 13 y 3 años. “Otra de las ocupaciones por donde se mueven manos femeninas eran las costureras, roseteras o caladoras. Empleo que en algunas ocasiones se recoge en el censo de población, pero que en la mayoría de las veces no consta por tratarse de un trabajo que se compaginaba con el de sus labores. Zaraza, batista, percal, popelín; telas con la confeccionar el traje, la bata o la camisa; telas que se compraban en Arona, y en muchas ocasiones se encargaban a San Miguel de Abona e incluso a Granadilla de Abona. Coger medidas, cortar, registrar, hilvanar, cocer a máquina y rehilar, y por medio si daba tiempo probar. La tradición oral nos completa y nos trae recuerdos de algunas de estas costureras. Petra Vargas y Pilar Trujillo, madre e hija. Natividad y Quiteria Domínguez León. María Alayón Gómez María Celestina, a quien contemplamos en una fotografía de los años sesenta, junto a una mujer sin identificar, Isabel Martín Melo, Antonia Socas Barrios y Araceli Martín Melo. Una habitación donde solo cabía lo imprescindible: un ropero, una mesa donde cortar y dos máquinas de coser. Y como ejemplos de roseteras: Dolores Alfonso Frías y Herminia Melo Rodríguez.” Herminia Melo Rodríguez confeccionaba rosas que solían enviar al Valle de San Lorenzo. Lo usual era que la persona que las comercializaba aportaba el hilo, les recogía las rosas y les abonaba por unidades, por docenas, a las roseteras; y después se encargaba de unirlas y confeccionar los paños. Desde el Municipio de Arona se llevaban en muchos casos a Vilaflor o a San Miguel, donde las recogía Constanza Gómez Rodríguez. En el Valle de San Lorenzo coexistieron, o se alternaron, los talleres de María Hernández Reyes “La Cabuquera”, situado en El Barranquillo, otros talleres de rosas, como el de María Hernández Rodríguez en La Calle, Carolina Reverón en Chindia o el de Ofelia González en Llano Mora, que además de confeccionarlas también adquirían de particulares. 

Documentación: BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Llanoazur ediciones