sábado, 28 de noviembre de 2015

Otras motivaciones en el nombre de las cabras

 

A la izquierda se encuentra el cabrero Salvador González Alayón con el macho Pintao. En el centro está Ángel Valido Rodríguez, con el macho El Chileno y a la derecha Serafín Valido Rodríguez, con la Rubia. Por la zona izquierda se puede apreciar otra cabra de la manada, la Encendida, y detrás un sobrino de Salvador, Casiano Sierra González. Está tomada a mediados de la década de 1950, en la finca Bonny S.A., en El Fraile. Arona.


En el anterior artículo publicado en este blog, sobre los nombres con los que se designan a las cabras, se hacía referencia a las denominaciones según los colores y la combinación de su pelaje. En este nos referiremos a otras motivaciones para nombrarlas, con referencia a la morfología del animal, a la disposición de sus cuernos o a su procedencia. Y como el anterior, de la mano de tres cabreros del Sur: Salvador González Alayón (Arona, 1919-2012) Casimiro Díaz Hernández (Vilaflor, 1923- Adeje, 2013. Residente en Taucho desde 1950) y José Trujillo González (Vilaflor, 1927; en San Isidro desde 1962).
Las causas son múltiples y variadas, como le ocurrió a Salvador con la cabra denominada la Tresquinientas: La puse la Tresquinientas porque vinieron del Charco del Pino comprando, si le vendía una que era hija de una que llamaban la Lunera, que venía de la raza de Guargacho y no me daban sino tres mil quinientas y le puse el nombre de Tresquinientas. A ese precio, pensó Salvador, mejor se queda en la manada. Otro ejemplo de calificativo proveniente de un desgraciado acontecimiento, es el de la Muda, la cual recibió este nombre porque no podía balar. Siendo una baifa fue mordida por una hiena, de la que no se tiene certeza de cómo pudo llegar al Sur de Tenerife, y que Salvador la pudo curar quemándole las heridas con aceite, pero no logró balar más.
No es frecuente encontrar nombres de personas, aunque si hemos localizado algunos casos, como el de la Esperancera. No lo era por proceder de esa localidad sino porque se la regaló, a la madre de Salvador, una señora gomera que se llamaba Esperanza. En esta cabra concurre otro hecho curioso, como viera una mujer vestida de negro, allí iba la Esperancera velando, la iba a encontrar. De este modo, de negro, vestía la madre de Salvador.
También se suele poner nombre a estos animales según su procedencia, como la Chimichera, por provenir de un intercambio con otra manada de Chimiche. La Forastera, era a suponer una baifa que criara de otras cabras, Salvador tuvo una Forastera, que procedía de la manada de José. La Arenita, por el lugar donde parió su madre, en La Arenita, un pago de Arona. O Como le sucedió a Casimiro con la Regalaá, porque me la regalaron. Tuve tres cabras Regalaás. Una me la regaló el del correo, otra me la regaló un gomero que está allí abajo por los Menores, chiquita. Y otra, esa si la crié yo, la madre era aquella que yo le digo la Mosquita, le llamaba yo también la Regalaá. También se ha encontrado con algunos casos que nos puede llevar a engaño, como el macho denominado el Chileno, cuya procedencia era la de un pago de San Miguel de Abona, y cuya sonoridad recuerda a este país sudamericano: Archiles. Asimismo abundan por su morfológica, le ponía el nombre porque miraba uno pal cuerpo, por hache o por be, a fulana le voy a poner pues que le voy a decir la capota, la montera. La Capota, porque tenía una moñita. La Muñeca, era chiquita, pero muy bonita. La Currita, porque era muy bonita. Buena Moza, corpulenta, campechana, fuerte, la postura della, pues esta la vamos a poner la Buena Moza

Manada de José Trujillo en la Casa del Conde, 2004. Granadilla de Abona

A todo ello se le puede añadir los dispuestos por la disposición de los cuernos, de las orejas. La Muja, con poquita oreja, más de una tuve, que tenía un macho mujo. La Mocha, porque no tiene cuernos. La Piñera, por tener los cuernos juntos. La Empináa, cuernos altos empinados. La Marmellada, porque tenía las marmellas esas en el cuello, unos colgantes en el cuello, si le salían en la parte baja de la oreja, era la Zarcilla. La Tendía, por los cuernos muy abiertos. La Sierva, alguna he tenido que la he llamado Sierva, debido a los cuernos muy empinados.
Cada cabrero sigue los pasos, las costumbres heredadas de sus antepasados, en los que se incluyen algunas de estas denominaciones. A cada animal se le conoce por su nombre, se le llama cuando se le va a ordeñar, se le grita cuando no toma el adecuado camino. No se dirige a una cabra, se dirige a la Mocha, a la Arenita o a la Redonda. Desde el momento que se decide que ese animal va a integrar la manada ya se está pensando en que nombre se le pondrá, como apunta José al observar un grupo de baifas, esas chicas ya le está uno mirando pa ver como le pone nombre.


Documentación:
GARCÍA GONZÁLEZ, Leticia. BRITO, Marcos: Casimiro Díaz Hernández. De la trilla al ordeño. BRITO, Marcos: José Trujillo González. Maruca Cabrera Bethencourt. Cumbre y costa en la memoria. BRITO, Marcos: Salvador González Alayón. Un cabrero para la leyenda. Llanoazur ediciones

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cita del Sur 15. Vilaflor de Chasna, por Álvaro Martín Díaz

 
Cita del Sur 15. Vilaflor de Chasna, por Álvaro Martín Díaz

El periodista Álvaro Martín Díaz, Almadi, [La Orotava, 1919] publicó numerosos artículos en La Tarde y en El Día, además de una larga trayectoria radiofónica. En un artículo, de la segunda mitad de la década de 1960, sobre una excursión que iba a realizar al Sur de la Isla relata a una tercera persona la ignorancia que se tiene de este Sur: Nadie lo creería, amigo. A tus años y sin sentir curiosidad por la isla. Me dices que, cuando niño estuviste en El Médano. Que no recuerdas cómo era. Que nunca supiste más. Y confiesas -tiene tono de confesión lo que dices- que siempre pensaste en que el Sur estaba muy lejos, después de incómodos, agotadores recorridos. Y va narrando los pueblos que visitarían, como el de Vilaflor de Chasna. Vas a ver qué hermoso, que sugeridor es ese pueblecito que se llama Vilaflor. No tienes idea. Crees que más allá de lo que tú alcanzas con tus costumbres, con tus comodidades, no hay nada que valga la pena. Y te pierdes -te lo has perdido en tantos años- el deleite de ver isla por todas las costuras. Vilaflor es un pequeño paraíso que no tiene poetas que lo digan. Tampoco se piensa, por los de Vilaflor, que están en un paraíso. Están, nada más.

Fotografía: Vilaflor de Chasna, 2010.

Romualda Alayón Pérez, una vida tras las cabras




Romualda Alayón Pérez. Los Bebederos

Romualda Alayón Pérez era hija de Antonio Alayón Risco y de Francisca Pérez Gómez, venía de cabrero desde sus antepasados. Casada con el también cabrero Antonio González Alayón y madre de Salvador González Alayón, a través de cuyo recuerdos se hilvanan estas notas.
Y de ahí le viene su amor al ganado cabrío, ya que su insistencia fue lo que motivó que se hicieran cargo de una manada en Llano Azul, en la propiedad de Juan Bethencourt, donde se encontraba de jornalero, en las proximidades del año de 1909. La memoria de Salvador fue nutriendo de sus vivencias, como las trasmitidas por sus familiares, y en este caso de las de su madre, la que le relató que Juan Bethencourt cuando se encontraba con su madre le preguntaba: ¿cómo se jalla Romualda?. Y la madre le respondía: Yo mal don Juan porque yo donde no jalla hierros de cabras y cabras velar yo no me encuentro. Y continúa Salvador: Después vienen unos años malos y don Floirán, que no se los apellidos, que donde fuimos la era, era de don Floirán, tenía una manada cabras y unos años malos y las vendía. Se enteró don Juan llevó a mi padre y creo que flaquillas, coño, y no le gustó y se vino pabajo. Pero a los lamentos de mi madre se va don Juan Bethencourt, llevó dos peones y las tráiba pal Charco Redondo. Pero mi padre le dijo a mi madre: ahora las cuidas tú. Pertenecían a la manada que Froilán González Villareal poseía en la Montaña de Frías, en Arona. Vivían en Charco Redondo, donde también ordeñaban las cabras, pero las encerraban de noche en Llano Azul, en un corral que estaba en un cejo de piedra viva, se lo comió la autopista. 
Esta familia se trasladó a Cabo Blanco, en el período de los nacimientos de sus hermanas, Isolina en 1915 en Charco Redondo, e Isabel, el 26 de noviembre de 1917. Con ellos se trasladaron la parte de las cabras que le correspondieron, las llevaban a pastar a El Verodal y a El Bebedero. Al poco tiempo de este último nacimiento surge un nuevo desplazamiento, su padre va de medianero a la Cañada Verde. En este momento se desprende de la manada, salvó de 6 cabras y un macho que le dejan tener en la propiedad.
Salvador nació en La Cañada Verde, alrededor de las tres y media de la madrugada del 15 de noviembre de 1919, en la cuadra de las vacas donde su madre, Romualda Alayón Pérez, se encontraba dándoles de comer. No nací sobre el estiércol porque mi madre puso el delantal. Esta cuadra existió hasta finales de la década de los veinte, cuando se construyó la nueva cuadra y esta se destruyó o mejor dicho se transformó, tal vez, en paredes para las huertas.
Romualda, junto con su familia, se traslada en 1923, a Guaza Arriba, cuando regresan a la cabrería. Según apunta Salvador su madre solía tomar la leche de una cabra, en esos momentos de la Rabuda y después de la Perezosa. Esta última estaba en la manada de Guaza y ahí se quedó cuando se trasladan a Los Bebederos, que mi madre lloró por la Perezosa, que comía la leche de ella y quedó en la parte de don Teófilo. Mi madre y mi abuelo no comían sino de una cabra, escogían de una y de esa era la que comían la leche.
De Guaza se trasladaron a Los Bebederos en 1931, cuidando la manada entre este lugar ubicado en la costa de Arona y El Monte, en San Miguel de Abona. Tras el fallecimiento, en noviembre de 1942, de Antonio González Alayón, Romualda Alayón Pérez se hace cargo de la manada, junto a su hijo Salvador. Romualda se crió en una familia donde salvo un varón, los demás descendientes eran mujeres, tal como recuerda Salvador: mi madre cuidaba las cabras, y las otras hermanas, y mi madre eso ordeñaba que ayudaba a mi padre a ordeñar, lo que ordeñaba de codillo, como mi abuelo, que sería, esto era ordeñar de los primitivos, esto de puño fue más tarde. Cuando estaba en Charco Redondo las cuidaba los domingos, y con los muchachos y tal hasta en brazos iba a cuidarlas.
En el padrón de habitantes de Arona para 1931 se encontraban empadronados en Guaza, con residencia en Los Bebederos. Antonio González Alayón nacido en 1887, de profesión jornalero. Romualda Alayón Pérez, 1883, jornalera. Y sus hijos: María, Dolores, Francisca, Isolina, Isabel, Salvador, Paulina, Ángela y Carmen. Otro de sus hijos Antonio González Alayón, ya se encontraba en su unidad familiar casado con Primitiva Fumero, y con su hija Geroncia González Fumero.
En el padrón de habitantes de San Miguel de Abona para 1935 se encontraban empadronados en Guargacho, vivían en El Monte, y Romualda consta que nace en 1882. En el padrón de habitantes de Arona para 1960 se encontraba residiendo en Las Galletas, en una unidad familiar, nacida en febrero de 1883 y de profesión obrera.

Documentación: BRITO, Marcos: Salvador González Alayón. Un cabrero para la leyenda. Llanoazur ediciones

lunes, 16 de noviembre de 2015

José Domínguez Yanes, CHO PEPE EL DE LA ERA DEL BALO. José Domínguez Morales, JOSÉ CHO PEPE

  José Domínguez Morales y Emerita Blanco García. Finales década de 1940


José Domínguez Yanes, Cho Pepe el de la Era del Balo, posee este sobrenombre por el lugar que habitaba, una zona del Valle de San Lorenzo denominada Era del Balo, por existir en las cercanías de esta era ya desaparecida, un balo de grandes dimensiones. Lugar que en la actualidad lleva el nombre de una calle, Calle Era del Balo. José Domínguez Yanes se encuentra inscrito en el Censo Electoral de Arona de 1904, con domicilio en el Valle de San Lorenzo, contando 37 años de edad y de profesión jornalero.
José Domínguez Yanes, Cho Pepe el de la Era del Balo, estaba casado con María Morales; y a su hijo José
Domínguez Morales se le conocía por José Cho Pepe, por su padre. Tanto el padre como el hijo rasparon sal en la Punta de la Rasca. Salvador González Alayón recuerda que en verano se desplazaban a esta zona de la costa del Municipio de Arona para realizar estas labores: Señor Pepe el de la Era del Balo echaba sal por allí por el Charco la Leona. Cuando se desplazaba a esta zona de la costa utilizaba como vivienda unas cuevas cercanas conocidas por las Cuevas de Señor Pepe. José Domínguez Morales, José Cho Pepe, también solía ir a coger sal con su mujer Emerita Blanco García, tal como se recoge en una fotografía de finales de los años cuarenta, en Guaza, con un camello que transporta sacos con de sal.

En el Padrón Municipal de Arona, para el año de 1924, se encuentran inscritos en el Valle de San Lorenzo. José Domínguez Yanes, de 57 años y de profesión jornalero; casado con María Morales Paz, de 48 años y sus labores; y los hijos: Teófilo, de 26 años y ausente en Cuba; y José Domínguez Morales, de 17 años.

 

Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Nombretes en el Sur de Tenerife. Y Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

 
José Domínguez Yanes, con su camello, de pie. Valle de San Lorenzo, 1923-1924
 

domingo, 15 de noviembre de 2015

Inauguración de Vintersol, 16 de noviembre de 1965. Los Cristianos. 1965

 
Centro de Rehabilitación Ramón y Cajal, Clínica Vintersol. 1965     

Inauguración de Vintersol, 16 de noviembre de 1965. Los Cristianos. 1965

En 1965 todavía no se había iniciado la construcción de Playa de las Américas, en la imagen se observa el campo de fútbol de C.D. Marino, el Salón de la Carnada, los conocidos por Cuartos de don Antonio, por su propietario Antonio Domínguez Alfonso, y la playa de La Carnada; litoral que en la actualidad se denomina Playa de las Vistas. En primer término el Centro de Rehabilitación Ramón y Cajal, más conocido como Vintersol, para el cual se celebró, en febrero de 1963, el acto de la colocación de la primera piedra. Su inauguración tuvo lugar el 16 de noviembre de 1965, con la presencia de numerosas autoridades, desde el Gobernador Civil, representantes del Cabildo Insular, alcaldes de Arona, Granadilla, San Miguel y Adeje. Asimismo estuvieron presentes el embajador de Suecia en España, Carl H. Borgenstierna; el Presidente del Centro en Suecia, Kjell Hasselgren; y el Presidente en Tenerife, Peder C. Larsen, a quien se le concedió por el Ministerio de la Gobernación, la Encomienda de la Orden Civil de Sanidad.

Documentación: BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Y Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

Fiestas del Volcán, Guía de Isora. 19 al 21 de noviembre de 1932

 

Fiestas del Volcán, Guía de Isora. 19 al 21 de noviembre de 1932

En momentos de catástrofe, de grandes peligro se suele recurrir a la fe religiosa como asidero de salvación. En muchos de los lugares cercanos a la erupción del Chinyero, ubicado en Santiago del Teide, se sacan las imágenes religiosas a la calle, en otros se acercan en rogativas al mismo borde de la colada de lava.
En Guía de Isora se conmemoró por vez primera una fiesta extraordinaria en honor de la Excelsa Patrona de este pueblo, y como promesa hecha porque se extinguiese la erupción volcánica. Su desarrollo tuvo lugar el 18 y 19 de noviembre de 1909.
En 1932 se desarrollaron estos festejos entre el 19 y el 21 de noviembre.

Documentación: BRITO, Marcos: Erupción del Chinyero a través de la prensa. Llanoazur ediciones

martes, 10 de noviembre de 2015

Elizabeth Taylor y Richard Burton en Los Cristianos

Elizabeth Taylor y Richard Burton en Los Cristianos
 
Elizabeth Taylor y Richard Burton estuvieron a mediados de noviembre de 1970 en Los Cristianos. Residieron durante unos días en el Hotel Moreque, que había sido inaugurado en febrero de 1970.
Fotografía de Ramón Domínguez, Keme.

Documentación: BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares. Llanoazur ediciones