martes, 1 de octubre de 2013

Miguel Hernández Gómez. Corresponsal de ´El Tiempo` en San Miguel de Abona

 Miguel Hernández Gómez


El primer ejemplar del diario El Tiempo se publica en Santa Cruz de Tenerife, el 17 de julio de 1903, portando en su cabecera la leyenda: ´Diario de asuntos generales e información, defensor de los intereses del país`. Los periódicos intentaban hacerse con los servicios de personajes con cultura y afín a sus ideas. En el `corresponsal´ de San Miguel de Abona, Miguel Hernández Gómez (San Miguel de Abona 1884-1958), hay que resaltar sus inquietudes, su participación en la vida social de su pueblo, como los escritos remitidos desde su pueblo a `El Tiempo´, que inició rondando la edad de 20 años. Además de otras actividades que nos apuntan su trayectoria, su vida, sus quehaceres, y que nos ayudan a situar, a comprender los momentos por los cuales transcurrió este `corresponsal´.
Su intervención en muchos de los aspectos de la vida social de su pueblo natal queda reflejado en las múltiples facetas en las que se recoge su participación. A modo de ejemplo, y sin pretender ahondar en este apartado, enumeraremos algunas de ellas. Fue miembro de la Directiva para el próximo año de 1908, del Casino La Unión, ejerciendo el cargo de Vicepresidente. En noviembre de 1920 se le nombra Fiscal Municipal de San Miguel de Abona, para el cuatrienio 1921-1924. Dos años después se le designa como miembro de la Junta Municipal del Censo Electoral para el bienio de 1922-1923. Fue uno de los 35 miembros fundadores de la Sociedad de Instrucción y Recreo Club de San Miguel, constituida con el 4 de marzo de 1926. Ejerció de Alcalde del Municipio de San Miguel de Abona en dos períodos de la década de los años treinta del siglo XX. Desde el 10 de marzo de 1930 hasta el 26 de abril de 1931. Fue alcalde nuevamente desde el 27 de junio de 1937 hasta septiembre de 1938.
En este periodo, en el que Miguel Hernández envió sus escritos a `El Tiempo`, entre 1903 y 1910, se informa del acaecer de la vida cotidiana por las que se transcurre en San Miguel de Abona. Las noticias son escasas, esporádicas, y donde una buena parte reflejan el acontecer de las fiestas religiosas populares, sobre todo las de su patrón, el Arcángel San Miguel. A través de las cuales, y además de conocer los actos religiosos, nos comunican aquellas mejoras que acontecen, como la instalación de un bazar en 1904 para recaudar fondos con los que sufragar la adquisición de dos campanas. O de otro en 1907 con el fin de construir una plaza pública. También se reflejan los actos culturales, sociales o deportivos más relevantes, como las obras de teatro realizadas por jóvenes de la localidad, la exposición de ganado, las carreras de sortijas a caballo o la utilización del alumbrado público durante esos días de conmemoraciones.

San Miguel de Abona, 1890
Se reseñan otras festividades religiosas, como la celebración de Nuestra Señora de la Concepción, en la que también se informa las procesiones finalizadas con fuegos artificiales. O el culto del “Mes de María”. E incluso se aportan datos de la participación, en 1904, de jóvenes de San Miguel de Abona en la celebraciones de las fiestas en honor de la Virgen del Rosario y el Cristo de la Salud, en Arona. Además de otras informaciones religiosas que se plasman en sus páginas, como la visita pastoral realizada en 1907 por el Obispo Nicolás Rey Redondo a varios pueblos del sur de la isla, incluyendo a San Miguel de Abona; y la inauguración de la Ermita de El Roque, el 16 de agosto de ese mismo año.
Asimismo se tratan otros asuntos como el deficiente sistema educativo existente en el Sur de Tenerife. No se cuenta con infraestructuras adecuadas, acrecentada con esa lejanía que para muchos profesores era una especie de destierro, como queda reflejado en algunas informaciones que se vierten en este diario sobre las dos únicas escuelas que existían en San Miguel de Abona, una de niños y otra de niñas.
En la vida cultural y social de San Miguel de Abona destaca la presencia de la sociedad de `Instrucción y Recreo La Unión`, que por lo menos existía desde 1886, y de la que se aportan múltiples noticias, de la celebraciones de actividades o de la composición de sus juntas directivas.   Asimismo se van desgranando una serie de informaciones de otros asuntos acontecidos en la vida cotidiana, como los fallecimientos, la celebración de matrimonios, enfermos, las visitas de personas relevantes, los pormenores de la carretera de San Miguel a Los Abrigos de la que se estaba realizando el estudio del proyecto por estas fechas. Esta carretera era de suma importancia, por Los Abrigos entraba y salía una gran parte de los productos que se comercializaban con el exterior, principalmente con Santa Cruz de Tenerife. Muestra de ello son los barcos que recalaban en este puerto, en este pago de Granadilla de Abona, algunas de cuyas escalas se reseñan en las páginas de este periódico, como las del vapor Congo de la Elder, Dempster y Cª; el Machrie, de The Teneriffe Fruti Agency; el Chasna; el Tenerife, el Carmen y el Gomera de Hamilton y Compañía; o el Viera y Clavijo de la Compañía Interinsular.
Desde que se comienza a editar este periódico, en julio de 1903, se especifican las dificultades para llevar al Sur la línea de telégrafos. En los años siguientes se da cuenta de los avances y los problemas para su tendido, las inauguraciones de las estaciones, como la de San Miguel que se abre en junio de 1904, y el personal que la atiende.
El último ejemplar que se ha encontrado de El Tiempo es el del 9 de mayo de 1911. La última noticia que se dispone de Miguel Hernández Gómez como corresponsal pertenece al mes de abril de 1910; en mayo se publica una nota sobre la composición del casino La Juventud. Y es a partir de estos momentos cuando creemos que deja la colaboración con este medio. El 30 de septiembre se informa de la muerte del párroco Clemente Hernández Alfonso, pero la información se remite desde Granadilla de Abona.
Como otros periódicos de la época, El Tiempo no informa de manera continua y sistemática de lo acontecido en el Sur de Tenerife, las noticias que se recogen se alargan en el tiempo, son escasas. Esta recopilación nos trae, nos confirma, lo que ya han apuntado otras muchas fuentes, una realidad envuelta en la crudeza de una vida que transcurría con infinidad de carencias. Nos damos cuenta que este Sur de comienzos del siglo XX estaba abandonado en cuanto a infraestructuras de todo tipo, carreteras inexistentes, caminos de herradura intransitables, cuesta sudor y lágrimas realizar la carretera San Miguel a Los Abrigos por la que se lleva suspirando décadas. A la instalación del telégrafo le ocurre otro tanto; al servicio de correo se le amontonan las quejas por su pésimo servicio y por la falta de peatones que trasladen la correspondencia. La escasez de escuelas, y de las mínimas condiciones para ejercer la docencia, se suma a la ausencia del profesorado.

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