miércoles, 18 de julio de 2018

Pilar González, “Pilar la Indianita”. Nombrete en el Valle de San Lorenzo

Pilar González, “Pilar la Indianita”, y María Rodríguez


Con el nombrete Indiano, se refiere al emigrante canario que regresa de América; pero además se ha asentado en alguna persona, de familia canaria, pero que ha nacido en tierras americanas.
Juan González, vecino del Valle de San Lorenzo, se casó en Puerto Rico con María Rodríguez; y allá nacieron sus dos hijos, Pilar y Benito González. Juan González falleció en Puerto Rico, y la madre y los dos hijos se trasladaron al Valle de San Lorenzo, llegando Pilar con 7 años de edad. Tal como apunta su nuera Herminia Tacoronte González, casada con Miguel Hernández González. Y es por ello, por su procedencia, por lo que adquiere este apodo de Pilar la Indianita.
En el Valle de San Lorenzo, Pilar González se casa con Miguel Hernández y residen en Chindia. Pilar la Indianita impartía clases de costura, como así la recuerda Antonia Valentín, Antonia la Panadera, quien le enseñó en estas labores.
También hace acopio de memoria Herminia Alayón Pérez, que para su boda se puso un traje gris, me lo hizo una costurera que yo cosía allí, yo sabía algo de coser, amañada, y me lo hizo, la llamaban Pilar la Indianita. Colores claros, azul, verde, cada uno como le gustara, ¿la cola? La cola la dejábamos pa una blusa, pa otra cosa, un traje cualquiera. Me la hizo, como te digo, doña Pilar la Indianita y no me cobró por la hechura, porque yo allí aprendí a hacer las dos letras que se, y le ayudaba a coser.


Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Y Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones.




jueves, 5 de julio de 2018

María la Ermita. Miguel Plaza. Antonia la Ermita. Nombretes en el Valle de San Lorenzo



María la Ermita. Miguel Plaza. Antonia la Ermita. 

Nombretes en el Valle de San Lorenzo

Apodos que se establecen por la residencia de estos vecinos del Valle de San Lorenzo en las cercanías de la Parroquia de San Lorenzo Mártir. Son los hermanos, María González García, María la Ermita, casada con Antonio García Torres, conocido por Antonio Torres; y Miguel González García, Miguel Plaza, quien vivió con su hermana hasta que se casó con María Pérez y se trasladar a La Fuente y que con posterioridad se asienta en Altabaquitas. Una hija de María la Ermita, Antonia García González hereda este apodo de su madre, además de habitar en la misma vivienda, y se le nombra por Antonia la Ermita, casada con Eduardo Gómez, Tilín.
En el Padrón Municipal de Arona, a 31 de diciembre de 1937, se encuentran inscritos en el Valle de San Lorenzo: Antonio García Torres, con fecha de nacimiento la del año de 1909 y de profesión chofer; casado con María González García, que nace en 1910. Y sus hijos: María Antonia, 1929; José, 1930; y Felisa, 1932.

Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Y Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones.




sábado, 30 de junio de 2018

Colores del Sur 21. Verde, de higo de leche


Colores del Sur 21. Verde, de higo de leche

Verde de higuera gomera. Higo de leche temprano que muestra su vigor tras recibir, por fin este año, una buena ración de lluvia.
En este Sur las tonalidades de verdes son infinitos, gradaciones aferradas al devenir del agua o de la sequía. Fruto que fue fuente de alimentación, en la subsistencia, fresco y sobre todo pasado.
Verde que se ha adueñado de la humedad de la tierra, oscuro e intenso, deja atrás esos otros verdes asociados a la sequedad. Gradación que sube de tono con la ayuda de la humedad atrapada por el paso de la nube rastrera que ascendía de Sur a Norte por la pequeña Hoya de Los Calvaritos.

Fotografía: Los Calvaritos. Vilaflor de Chasna, junio de 2018


viernes, 25 de mayo de 2018

Panadería de Abel García. El Pinito, Valle de San Lorenzo

Panadería de Abel García. El Pinito, Valle de San Lorenzo

“Para 1933 se realiza un Padrón de individuos comprendidos en el arbitrio de industrias y profesiones, registrándose un mayor número de contribuyentes. Antonio Valentín Bello, panadería en El Toscal. Antonio Bello Cuesta. Pedro Hernández Torres y su mujer Josefina Bello Hernández, en Chindia, donde regentaban una cantina y tienda. Agustín Torres León, comestibles, en El Cabo. Eugenio Tejera García, abacería, en La Tosca. Francisco Gómez Cano, con molino, panadería y comestibles, en El Pinito. José Hernández García y Mamerto González Mesa, tejidos.  Dos años después se recoge en Tejidos ordinarios: José Hernández García; Emilio Assaf (o Assfa), en Llano Mora; y Francisco Gómez Cano, en El Pinito. Bodegón: Corina González Delgado, en Llano Mora, lugar donde también organizaba bailes. Frutos: Pedro Hernández Torres; Eugenio Tejera García; María Hernández Reyes, en Llano Mora; y Agustín Torres León, en El Cabo. En 1937 no se recoge a Eugenio Tejera. En 1939 estaban asentadas las panaderías de Francisco Gómez Cano; Antonio Valentín Bello, en El Toscal; y Abel García Martín, que lo estaba en la Era de las Mozas y después en El Pinito, en cuyo lugar se tomó la fotografía, de comienzos de los años sesenta, acompañado de Eusebio Hernández García, Tomás Reverón Hernández y de José Luis García Alayón, hijo de Abel García y quien continuó con la Panadería San Lorenzo.”


Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Llanoazur ediciones.


martes, 22 de mayo de 2018

La Amelia, barco ´valiente` del Porís de Abona


La Amelia en construcción. Juan y José Castellano. Fotografía de Juan Castellano Couros



La Amelia, barco ´valiente` del Porís de Abona
  
Las comunicación con el Sur de Tenerife se surcaban por la mar, con los barcos de cabotaje, como la Amelia, que de este modo, en femenino, como la mar, se nombra, se recuerda. Su ruta frecuente era de Santa Cruz a La Gomera y los puertos y calas del Sur de Tenerife: Puerto de Santiago, Alcalá, Playa de San Juan, El Puertito, La Caleta, Los Cristianos, El Porís de Las Galletas, Los Abrigos, Tajao, Tabaibarill, El Porís de Abona, Güímar o Candelaria.
Como recuerda José Castellano de la Cruz, Pepe Castellano, los armadores de la Amelia eran sus padres, Miguel Castellano Pérez y Amelia de la Cruz Fariña, que dedicaron sus vidas a la pesca y al cabotaje, con algunos de los barcos que han urdido buena parte de la historia del Sur de Tenerife, como el San Pedro de Abona, Lolita, Mercedes de Abona o Amelia.


La Amelia en construcción. Fotografía de Juan Castellano Couros

En el Padrón Municipal de Arico, a 31 de diciembre de 1930, se encuentran inscritos en el Porís de Abona. Miguel Castellano Cruz, de 43 años, de profesión marino, natural de Candelaria, con 25 años de residencia en Arico. Casado con Amelia Cruz fariña, de 45 años, y como sus hijos, natural de Arico. Y su hijos, Miguel, 21 años, y de profesión jornalero. José y Juan, 16 años, jornaleros. Ángel 12. María, 20 años, su casa. Amelia, 8, escuela. Mercedes, 6 años, escuela.


La Amelia navegando, al timón se encuentra Miguel Castellano Pérez. 
Fotografía de Juan Castellano Couros

El Amelia, al que su padre le puso toda su ilusión y que a Pepe Castellano le invadía la nostalgia cada vez que lo nombraba, era el barco más bonito y más valiente que yo haya visto en mi vida. Lo construyó Juan Cabrera, en El Porís, para cuya quilla se cortó un pino en un monte propiedad de Ramón Fumero. La quilla y las roas se cortó en el monte de Fumero y se trajo por áhi pabajo con yuntas a cargar en la casa de don Manuel Solana, allí se cargó la quilla. En un camión se trasladó hasta El Porís, al sitio donde en la actualidad está el edificio El Chinchorro; en cuyo lugar también estuvo un campo de fútbol. El resto del material preciso para su construcción se acarreó de Santa Cruz. Fíjese tú qué tamaño tenía yo, que me llevaba yo a la casa de la Viuda de Yanes con el papel del maestro, el maestro hacía el papel de la madera, las pulgadas y el tamaño. La madera toda venía de Santa Cruz, tablas, clavos, todo eso venía en el Isora.

La Amelia en el Porís de Abona

Transportaba mercancías y pasajeros, sobre todo fue un enlace continúo entre el Sur de Tenerife con La Gomera. Venía la gente, metía cabras y todo, los que podían ir en la bodega y los que no tapados en un enserado, del palo acá pa popa, un enserado, tapados allí, entrábamos en Los Cristianos los dejábamos y seguíamos nosotros pa Santa Cruz. Cogíamos los tomates en don Miguel Bello, a veces de don Juan Bethencourt y pa Santa Cruz. Transbordábamos al barco, al vapor que iba pa Londres, cuando estaba atracado, trabábamos y cuando no, echábamos los tomates en tierra, en el muelle.
Era la época dorada del cabotaje en el Sur, sobre todo en los años cuarenta cuando era habitual contemplar la silueta de la Amelia en el horizonte. Motovelero, que lleva el nombre de la madre de Pepe Castellano, Amelia, y con calle en El Porís de Abona. De unos 15 metros de eslora y al que se le instaló un motor “Bolinter” de 50 caballos, caminaba como un demonio, y que estuvo operativo entre 1940 y los primeros años de la década de 1960. Y Aún continúa, anudada su bella estampa al recuerdo de la vida cotidiana de este Sur.

Su silueta balanceándose se dejó ver por estas aguas entre la década de 1940 e inicios de la de 1960, tanto transportaba mercancías como personas, así lo hizo infinitas veces en los festejos de Ntra. Sra. de las Mercedes o de la Virgen de Abona tal como se aprecia en una las fotografías que se muestran; y sobre todo fue la guagua que unió el Sur de Tenerife con La Gomera.


Anuncio de 1954