jueves, 12 de diciembre de 2013

El Pequeño Mundo. 12 de diciembre de 1958. El Médano

  El globo y Montaña Roja
En la madrugada del 12 de diciembre de 1958, desde La Tejita, en El Médano, al abrigo de Montaña Roja, El Pequeño Mundo, un globo aeróstato con una esfera de unos 14 metros, se elevó con cuatro tripulantes ingleses a bordo, rumbo a América. Su intención era cruzar el Atlántico, travesía que consiguieron pero realizando una gran parte del viaje navegando en la barquilla del globo.

  Colin Mudie, Rosemary Mudie, Arnold Eiloart y Timothy Eiloart
Sus preparativos y su salida causó gran expectación en casi todos los pueblos de la isla. Se volcaron vecinos y autoridades, como el Alcalde de Granadilla de Abona, Evaristo Gómez, que los despide con emotivas palabras: “… El lugar del Médano tiene ya resonancias universales y su mérito se lo han dado los nombre de 4 heroicos aeronautas: Rosemary Mudie, Colin Mudie, Arnold Beaupres Eiloart y Timothy Eiloart. ¡Buen viaje, y suerte! De corazón.”
Los preparativos y su trayecto fue seguido por la prensa, y de cuyos escritos se ha obtenido los pormenores que se relatan. Después de unos tres días de navegación aérea, y a unas 900 millas de la partida, para un total de unas 3.000 millas, cayeron al mar, por lo que el resto del viaje la realizaron navegando, con ayuda de un mástil y una vela que portaban en la barquilla, acondicionada como barco. Fueron encontrados por un pesquero, a unas cuatro millas de Barbados, a cuya isla llegan el 5 de enero de 1959. 
Relatan su aventura a diversos medios informativos, como ese momento crucial que fue la caída al mar: “Nos habíamos convertido en marinos improvisados. Aún conservábamos la visión de la envoltura del globo, que como una flecha, al desprenderse de nuestra embarcación, voló hacía el cielo. La seguimos durante unos instantes antes de verle desaparecer para siempre entre las nubes. Nosotros ignorábamos desde este momento que iríamos a navegar durante tres semanas, en las cuales nuestras vidas estarían en constante peligro.”

Colin Mudie, Rosemary Mudie y Arnold Eiloart
Y después de acondicionar la barquilla para su navegación continuaron rumbo a América a una marcha de seis kilómetros por hora, sin problemas con la alimentación, aunque comenzaron a racionar el agua. El 21 de diciembre Colin Mudie comenta: “No nos quedan más que 1.852 kilómetros a recorre. Hemos ya hecho las tres cuartas partes de la distancia.” Y de esta precaria forma se acercaron a la isla de Barbados, donde las últimas cuatro millas las recorrieron al remolque del pesquero “New Providence”.

El Pequeño Mundo. El Médano, diciembre de 1958

 
El Pequeño Mundo. El Médano, diciembre de 1958

En diciembre de 1958, desde El Médano, Granadilla de Abona, al abrigo de Montaña Roja, El Pequeño Mundo, un globo aeróstato con una esfera de unos 14 metros, se elevó con cuatro tripulantes ingleses a bordo. Su intención era cruzar el Atlántico, travesía que consiguieron pero realizando parte del viaje navegando en la barquilla del globo. Sus preparativos y su salida causó gran expectación en casi todos los pueblos de la isla. En la imagen se observa, en el momento de inflado, a un grupo de personas del Valle de San Lorenzo, Arona, que fueron a admirar esta proeza. Entre los que se encuentran: María Luisa Hernández. Casiano Linares. Marta Martín. Urbana Díaz. Teresa Linares y Ana María Delgado.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Camellos. Transporte de tomate. Guaza


 

Camellos. Transporte de tomate. Guaza


En buena parte del siglo XX hubo un oficio que prevalecía en número por sobre todos los demás: jornalera o jornalero; en muchos de los casos de la primera mitad del siglo era sinónimo del trabajo del tomate. En Arona su implantación se inicio casi al mismo tiempo que el siglo XX. Una imagen, posiblemente de la década de 1920, ilustra las dificultades de este cultivo, cuando aún no se disponía de vehículos de motor se recurría a los animales, en este caso de Guaza, a los camellos, para su traslado al Porís de Las Galletas. Su destino era, a través de los barcos de cabotaje, Santa Cruz de Tenerife.  

         Bibliografía: CHINEA OLIVA, María Mercedes: Jornaleras del tomate en Arona. BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960] Llanoazur ediciones

sábado, 7 de diciembre de 2013

Hermano Pedro de San José de Betancur, Alcalde Perpetuo Honorífico de los pueblos del Sur

  El Hermano Pedro con los diez bastones de mando
La figura del Hermano Pedro (1626, Vilaflor de Chasna – 1667, Guatemala) emana gran fervor más allá de la extensa Chasna. Por doquier abundan sus devotos fieles que siempre llevan a este santo en su memoria, en sus plegarias. El Hermano Pedro fue beatificado el 22 de junio de 1980 y canonizado el día 30 de julio de 2002, en ambos casos por el Papa Juan Pablo II. En este periodo de tiempo las diversas Corporaciones Municipales del Sur de la Isla han participado en el realce de la Imagen de este santo chasnero.
Han sido numerosas las muestras de fervor por la figura de Hermano Pedro de San José de Betancur, tanto por sus innumerables fieles como por las instituciones sureñas. Desde las calles y plazas que llevan su nombre, las diversas esculturas que se encuentran presentes en diversas plazas de éste Sur, entre las que cabría resaltar la emplazada en la Plaza del Cristo de la Salud en Arona, obra magistral del escultor Eladio de la Cruz, y que fue bendecida el 26 de abril de 2003. En la actualidad hay dos lugares que congregan a sus seguidores, la Cueva del Santo Hermano Pedro, en las cercanías a El Médano y lugar de masivas peregrinaciones. Y el Santuario del Hermano Pedro, en Vilaflor.
Y otro motivo que realza la exaltación que se profesa al Hermano Pedro es la declaración de Alcalde Perpetuo Honorífico de los pueblos del Sur de Tenerife. En sesión extraordinaria celebrada por la Corporación Municipal de Vilaflor el 9 de mayo de 1992 se da cuenta de la reunión celebrada en Vilaflor el 24 de abril, de los alcaldes de los Ayuntamientos de Adeje, Arico, Arona, Granadilla de Abona, Guía de Isora, San Miguel de Abona, Santiago del Teide y el de Vilaflor. En esta reunión se propone que se nombre al Santo Hermano Pedro, aún Beato, Alcalde Perpetuo Honorífico de cada uno de los Ayuntamientos citados.
Y además se acuerda que los Plenos Municipales se realicen simultáneamente el 9 de mayo, a las 12 horas, como el de Vilaflor, en el que esta propuesta fue aprobaba por unanimidad. Y en la que consta la solicitud a la Santa Sede de la canonización del Hermano Pedro. El efectuar gestiones propias y ante otros instituciones para la recuperación y restauración de los lugares vinculados con el Hermano Pedro, en especial el acondicionamiento de la Cueva de El Médano y la terminación del Convento que se construye en Vilaflor. O iniciar trámites para la designación de una calle, plaza o edificio público con su nombre. Se nombra a José Luis Fumero González, Alcalde de Vilaflor, y a José Miguel Rodríguez Fraga, Alcalde de Adeje, como representantes para constituir una Comisión de seguimiento del proyecto.

Altar en el exterior de la Parroquia de San Pedro Apóstol. Vilaflor, 7 de diciembre de 1992
El acto del 7 de diciembre de 1992 contó con la presencia de numerosas personas, tres mil se llega a apuntar en la prensa. Asimismo participó una amplia representación de las diez Corporaciones Municipales, los ya citados más Fasnia, del que se olvida con frecuencia que también es un pueblo chasnero, y Candelaria, por cuya imagen de la Virgen de Candelaria era gran devoto el Hermano Pedro, que se adhirieron a la propuesta. Además de los representantes de las parroquias de los pueblos citados, y el Obispo de la Diócesis Nivariense, Felipe Fernández.

  Plaza Obispo Pérez Cáceres. Vilaflor, 7 de diciembre de 1992
Este solemne acto se inició con la concentración en la entrada del pueblo de Vilaflor de las corporaciones municipales, una banda de música y agrupaciones religiosas. En comitiva se dirigieron a la Plaza de San Pedro donde eran esperados por la Corporación de Vilaflor. Después de una misa se procedió a leer el acuerdo plenario, igual para cada uno de los diez Ayuntamientos, por el que se le nombra al Hermano Pedro como Alcalde Perpetuo Honorífico de los pueblos del Sur de Tenerife. Realiza la ofrenda, como portavoz y en nombre del resto de alcaldes, el de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga. Y a cuya finalización cada uno de los alcaldes hizo entrega del acuerdo plenario y del bastón de mando en nombre de cada uno de los Municipios de Adeje, Arico, Arona, Candelaria, Fasnia, Guía de Isora, Granadilla de Abona, Santiago del Teide, San Miguel de Abona, y Vilaflor. Con la salvedad de que ya Vilaflor lo había entregado a finales de la década de 1980.
Fue un emotivo acontecimiento en el que se resaltó la figura del Hermano Pedro pero además se destacó por diversos oradores la inmejorable ocasión que se dispuso para aglutinar a los pueblos del Sur, lo que arroja cierto sentimiento de nostalgia por no poder contemplar en la actualidad esa unidad de los pueblos del Sur tal como despuntó hace dos décadas.

7 de diciembre de 1868. El vapor Guajara inicia el cabotaje con el Sur de Tenerife



Las principales vías de comunicación con el Sur de Tenerife se surcaban por la mar. El cabotaje, transporte con pequeños barcos de vela y vapor que bordeando la costa e iban dejando y recogiendo mercancías y pasajeros, fue una práctica que se mantuvo hasta mediados del siglo XX. Constituyó un eslabón importantísimo en el desarrollo económico de Canarias e imprescindible para comunicar el Sur de Tenerife con el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Por tierra sólo se podía transitar por veredas y caminos de herradura, ya que no fue hasta el comienzo del siglo XX cuando, tímidamente, se inician en estas Bandas del Sur la construcción de algunas pistas de tierra. Como la carretera general del Sur, la Comarcal C-822, la carretera vieja, que inició su andadura en Santa Cruz de Tenerife en 1864, pero que para llegar a la Villa de Arico hubo que esperar hasta finales de los años veinte y no llegó a Granadilla de Abona hasta 1933, y tuvo que pasar casi una década más para que se pudiera circular por ella hasta el Municipio de Arona. Estos años fueron de continua lucha por que su ejecución paliara las miserias por los que pasaba este abandonado Sur, falta de trabajo, escasez de lluvias, incomunicado por carretera y una larga lista de necesidades de todo tipo.
No fue fácil la implantación de una red de barcos de cabotaje que suplieran las escasas vías de comunicación terrestres. Lo era de manera esporádica hasta que en la década de los sesenta del siglo XIX se establecen una serie de rutas que cubrieron el servicio de correos, el traslado de mercancías y de pasajeros, con cierta regularidad. Después de algunos proyectos que no fructifican y que dilatan la puesta en servicio de un barco que cubriera esta línea, esta vieja aspiración fragua con el vapor Guajara, de la Sociedad de Navegación al Vapor en las Bandas del Sur de Tenerife. Con trayectos semanales en dirección a La Gomera, realiza escalas fijas en Abona, Los Abrigos, Los Cristianos y Guía; y escalas eventuales en Candelaria, Güímar, Tajao, Médano y Adeje.       
Antes del Guajara otros barcos cubrían la ruta con el Sur de Tenerife, así en la década de los años treinta del siglo XIX se tiene constancia, entre otros, de los bergantines Venus y San José; a mitad del siglo XIX la realizaban los bergantines Santiago, San José, San Antonio, Pilar, Estrella, Cristina o la candray Santa Ana. A finales de siglo XIX y comienzos del XX lo efectuaban los vapores: Tenerife, Esperanza, Viera y Clavijo, León y Castillo, Carmen, Velox, Chasna, Dalia, Taoro; o los pailebots: San Diego de Arico, Rosario o Frasquita.
Para paliar este déficit se crea la Sociedad de Navegación al Vapor en las Bandas del Sur de Tenerife. Fueron muchos los que se felicitaban por la implantación de esta línea que enlazara las Bandas del Sur con la Capital. Por fin han obtenido feliz éxito las gestiones de algunos propietarios de las bandas del Sur de esta isla, asociados con varios comerciantes de esta capital, para establecer un buque de vapor que recorra dichas costas del sur, proporcionando facilidad a sus transacciones mercantiles y dando importancia a los productos agrícolas que hoy, por sus escasos y malos medios de comunicación, yacen abatidos o ignorados.
Por el último correo se ha hecho a Londres el pedido de un vapor de cien toneladas de carga, destinado a recorrer la costa desde esta capital hasta S. Juan, son escalas en Candelaria, Abona, Los Abrigos y Los Cristianos; cuyo viaje de ida y vuelta hará dos veces en semana.

Y es el lunes 7 de diciembre de 1868 cuando se inicia los viajes del Guajara: Hoy inaugurará sus viajes interinsulares, el vapor de la matrícula de esta capital Guajara.
Con fecha del 14 de diciembre de 1868 se informa del cambio de itinerario del vapor Guajara. De Santa Cruz de Tenerife con destino a La Gomera saldrá los días 6, 14, 21 y 29 de cada mes, a las 10 de la noche, con las escalas fijas: Abona, Los Abrigos, Los Cristianos y Guía. Y con escalas eventuales en: Candelaria, Güímar, Cueva Honda. El Médano, Adeje y Jao, debe referirse a Ajabo, en el Municipio de Adeje. Llegará el vapor a estos últimos puntos a dejar la carga o pasajeros que lleve para ellos, lo que avisará izando una bandera al palo de proa o a recibir la que esté preparada y los pasajeros cuando le dé aviso el encargado de tierra, también por la seña de una bandera de tener la suficiente, para que el vapor se detenga a tomarla. El trayecto de vuelta se realizaba los días 8, 16, 23 y 31 ó 1 de cada mes. Este vapor también realizaba traslados a Agaete y Gáldar, en la isla de Gran Canaria.
En las secciones de información marítima de la prensa de la época es frecuente encontrar datos de salidas y entrada del Guajara al Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Como el 14 de mayo de 1869 cuando se informa que llega al Puerto de Santa Cruz de Tenerife, de San Sebastián de La Gomera y las bandas del Sur, en 20 horas, con frutos, 9 tripulantes y 50 pasajeros.
En junio de 1869 se publicaba por varios medios informativos de la época la perdida del Guajara al embarrancar en las playas de Abona. Acaba de tener lugar una notable perdida. Esta es la del vaporcito de esta matricula Guajara, que tantos beneficios venía prestando a esta isla con sus continuados viajes a las bandas del Sur. 
Esta carencia lo intentan paliar diversos empresarios, algunos de ellos con intereses en el Sur de la Isla, adquiriendo y construyendo otros barcos que cubran las rutas de cabotaje con el Sur. Así en los años siguientes al naufragio del Guajara surgen otros como el pailebot Catalina, los candray Soledad y San Antonio o el San Diego de Arico, que se construye en el Porís de Abona.

Documentación:
Copia de la escritura de la Sociedad titulada DE NAVEGACIÓN AL VAPOR en las BANDAS DEL SUR DE TENERIFE. 1868. Llanoazur ediciones, 2008.
 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Pepe Castellano o la maestría en la mar

 
Pepe Castellano, 2006
 
Conocer lo que fue la vida en la mar, en los barcos de cabotaje, en las artes de pesca, o lo que representó el Porís de Abona en estas labores, que mejor que haber escuchado a un viejo marino, ya tristemente fallecido: José Castellano de la Cruz, Pepe Castellano como cariñosamente se presentaba. En presencia de su esposa, Carmen Cabrera García, escuchamos absortos los recuerdos que ha ido atrapando casi desde su nacimiento, allá en 1914, en La Morra, en el Porís de Abona. Barrio costero que en ese entonces rondaba las 200 personas, que habitaban una treintena de viviendas y un buen número de cuevas; llevando una vida cotidiana austera y humilde, cuyo sustento había que arrancárselo a la mar. Y que para conseguir el agua para el consumo doméstico se disponía de algunos aljibes o trasladarse a Tajo, situado a unos cinco kilómetros, caminando y traer una lata a la cabeza. 
Su entrega a los menesteres de la mar lo hereda de sus padres, Miguel Castellano Pérez y Amelia de la Cruz Fariña, que dedicaron sus vidas a la pesca y al cabotaje con algunos de los barcos que han urdido buena parte de la historia del Sur de Tenerife, como el San Pedro de Abona, Lolita, Mercedes de Abona o Amelia
El San Pedro de Abona lo construyó, en Las Eras, el carpintero de rivera Juan Cabrera. Con este barco su padre transportaba los tomates desde Punta Larga, en Candelaria, a Santa Cruz de Tenerife. Se cargaba el San Pedro, quinientos ataos, y tenía otro barco más pequeño que no tenía motor, que siempre cuando sobraba carga lo ponía en el barco pequeño ese y de remolque lo llevaban pa Santa Cruz. El San Pedro de Abona era un barco de vela y motor y el pequeño que apunta Pepe era el Nivaria, un pequeña barca de pesca que se utilizaba, entre otros quehaceres, para calar el chinchorro. El viejo calaba el chinchorro y cogía el pescado, y las mujeres de aquí, se vivía deso, del pescado que iban a vender a Arico, Fasnia, Villa Arico, hasta El Escobonal, caminando pallá hasta El Escobonal iban las mujeres a vender el pescado. Y más tarde las llevaba Pepe en una guagua que compraron en Santa Cruz y que realizaba el trayecto del barrio de La Salud a la Plaza de España.
Su padre tuvo otro barcos como el Lolita, con el que en verano solía realizar excursiones con los veraneantes, a Tajao o a El Médano, y del que Pepe recuerda una copla que hace referencia a algún pasajero que no soportaba los vaivenes: Paco Neda por el miedo/ se bebió un litro caña/ y andaba por el Lolita/ que parecía una araña.
Y luego tuvieron el Amelia, al que su padre le puso toda su ilusión y que a Pepe le invade la nostalgia cada vez que lo nombra, ese era el barco más bonito y más valiente que yo haya visto en mi vida. También lo construyó Juan Cabrera, pero en El Porís, para cuya quilla se cortó un pino en un monte propiedad de Ramón Fumero. La quilla y las roas se cortó en el monte de Fumero y se trajo por áhi pabajo con yuntas a cargar en la casa de don Manuel Solana, allí se cargó la quilla. En un camión que lo trasladó hasta el Porís, al lugar donde en la actualidad está el edificio El Chinchorro; en cuyo lugar también estuvo un campo de fútbol. El resto del material preciso para su construcción se acarreó de Santa Cruz. Fíjese tú qué tamaño tenía yo, que me llevaba yo a la casa de la Viuda de Yanes con el papel del maestro, el maestro hacía el papel de la madera, las pulgadas y el tamaño. La madera toda venía de Santa Cruz, tablas, clavos, todo eso venía en el Isora.
Su silueta balanceándose tanto transportaba mercancías como personas, así lo hizo infinitas veces en los festejos de Ntra. Sra. de las Mercedes o de la Virgen de Abona tal como se aprecia en la fotografía que acompaña este artículo. Y sobre todo fue la “guagua” que unió el Sur de Tenerife con La Gomera. Venía la gente, metía cabras y todo, los que podían ir en la bodega y los que no tapados en un enserado, del palo acá pa popa, un enserado, tapados allí, entrábamos en Los Cristianos los dejábamos y seguíamos nosotros pa Santa Cruz. Cogíamos los tomates en don Miguel Bello, a veces de don Juan Bethencourt y pa Santa Cruz. Transbordábamos al barco, al vapor que iba pa Londres, cuando estaba atracado, trabábamos y cuando no, echábamos los tomates en tierra, en el muelle.
Era la época dorada del cabotaje en el Sur, años treinta y cuarenta, en cuyo tiempo Pepe recuerda como la pequeña bahía del Porís y de la Playa Grande se poblaban con un buen puñado de mástiles, velas y chimeneas. Aquí había fondeados, en esta bahía, entre veleros y barcos de vapor hasta doce y catorce, los veleros que venían, unos con cal, otros con sal, otros que venían de la costa derribaos, otros a cargar las papas, los correos, los barcos de la casa del tomate.
El Amelia en el Porís de Abona
Y después compró otro arte de pesca, una traiña, y la guagua, que era una especie de taxi al que todo el mundo recurría. Aquí cualquier cosa que pasara; Pepe llévame a Arico; Pepe mira, vete a buscar al médico. Y con esa vieja guagua también acarreaba el pescado de la traiña a la recova de Santa Cruz de Tenerife o trasladar al personal al cine en Arico el Viejo, donde esperaba a que finalizara y retornarlos al Porís.
Poco años antes de ir a trabajar a Santa Cruz, en 1964, su padre vendió el Amelia, pero nunca ha podido ausentarse mucho tiempo de la brisa de su pueblo natal, de su casa a la orilla de la mar, de escuchar los marullos rompiendo a escasos metros, que como no podía ser de otro modo se encuentra enclavada en la calle que lleva el mismo nombre que el legendario Amelia. Y siguió vinculado a los barcos, pero en este caso a los cargueros de petróleo y refinados con los que recorrió medio mundo, como el Albuera, Rodrigo, San Marcial, Talavera o el Zaragoza.
Las evocaciones de Pepe son extensas y variadas, enlaza un tema con otro y tanto narra los avatares del valiente y marinero Amelia o de otros barcos que surcaban la mar del Sur, que sus vivencias en pos de mejorar el barrio durante los años que ejerció de alcalde de barrio. Con añoranza cuenta como su familia compaginaba el cabotaje con la pesca; sus viajes a pie aferrado a las faldas de su madre, cuando apenas despuntaba del suelo; o las primeras veces que colaboró con su padre en los labores de la pesca, junto a Juan, su hermano gemelo, yo era pequeñito, y mi hermano, no podíamos casi con un remo, pero lo íbamos ayudar.

Barriero. Barriendo higos picos con rama de balo



Barriero. Barriendo higos picos con rama de balo

Barriero: lugar donde se barren los higos picos. Tal como lo explica el vecino de San Miguel de Abona, Miguel Donate González [Las Zocas, 1928] Viramos a coger higos donde le dicen Los Fondos, eso los pencones eran montones de jigos, viramos a coger por la mañana cuando llegábamos y hacer montonitos, barrieros les decíamos nosotros, de hacer barrieros, cogíamos un cesto lo vaciábamos aquí, otro más allá, donde llenábamos un cesto allí lo envolcábamos y después virábamos a barrer fruta. Si había alguna piedra la quitábamos, alguna piedra con la manija, pa que no hubiera piedra porque dispués al barrerlos en la piedra, no, no.
Barriendo los higos: Salvador González Alayón. Morro Vivo. Al Sur de la Montaña Blanca de Cho. Arona, 2006.