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martes, 23 de septiembre de 2025

LOS CACHIMBAS. VALLE DE SAN LORENZO

 


 

 

LOS CACHIMBAS. VALLE DE SAN LORENZO

 

El nombrete, apodo, mote o sobrenombre que se le designa a una persona, e incluso a un colectivo, tiene múltiples orígenes, un gran surtido de recovecos, de procedencias, de modos y maneras para llegar a su imposición. Surge con espontaneidad, por intuición, se forma con brevedad, con claridad. En muchos casos es imprescindible para conocer a quien se cita, sea una persona o una familia, ya que se trasmite de padres a hijos, convirtiéndose en patrimonio familiar.

En la década de los años cincuenta del siglo XX muchas familias gomeras se trasladaron, en busca de trabajo, al Sur de Tenerife, sobre todo en el resurgir del cultivo del tomate. Así aconteció con los hijos de Sebastián Mora y Angelina Mesa, diez hermanos, siete varones y tres mujeres. La mayoría de estos hermanos fueron llegando, en la segunda mitad de estos años cincuenta, al Municipio de Arona, en cuyo lugar se establecieron, dedicándose a la agricultura. Su afición por fumar en pipa es lo que motivó que se les conozca, a los varones, como Los Cachimbas, sobre todo en el Valle de San Lorenzo, donde se establecieron algunos de ellos, tal como relata Guadalupe Medina Mesa, casada con Anastasio Mora Mesa. En la fotografía que acompaña este comentario se encuentran los siete varones; de pie, y de izquierda a derecha, Pablo, Sebastián, Celedonio y Juan Mora Mesa; en cuclillas: Roberto, Anastasio y Ciro Mora Mesa.  

 

 

BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. 2010. Formato 21,5x15,5 cm. 284 páginas. 170 fotografías antiguas. Llanoazur ediciones, 2010.
ISBN : 978-84-936598-4-4

El nombrete que se le designa a una persona, e incluso a un colectivo, tiene múltiples orígenes, un gran surtido de recovecos, de procedencias, de modos y maneras para llegar a su imposición. Surge con espontaneidad, por intuición, se forma con brevedad, con claridad. En muchos casos es imprescindible para conocer a quien se cita, sea una persona o una familia, ya que se trasmite de padres a hijos, convirtiéndose en patrimonio familiar. Los apodos que se reseñan proceden de épocas pretéritas, donde su uso era generalizado, siendo recogidos en los Municipios del Sur de Tenerife: Adeje, Arico, Arona, Granadilla de Abona, Guía de Isora, San Miguel de Abona, Santiago del Teide y Vilaflor de Chasna. En esta recopilación se muestran aquellos nombretes de los que se ha logrado aportar su origen, lo acaecido para que se haya impuesto, además de plasmar algunas vicisitudes por las que transitaron las vidas de estos protagonistas, quienes preservan nuestro pasado a través de sus múltiples voces.

 

jueves, 25 de noviembre de 2021

LOS TENEROS. Nombrete en el Valle de San Lorenzo

  

 

 

       María Valentín de León, Juan Delgado Sierra, Juan Tenero, y los niños Laureano 
y Pablo Delgado Delgado

 

 

LOS TENEROS. Nombrete en el Valle de San Lorenzo

 

Teneros, Los. María Tenera. Juan Tenero. Laureano Tenero. Irene Tenera. Elías Tenero. Larga lista de vecinos que en su mayoría habitaron en La Azotea y en La Fuente, en el Valle de San Lorenzo. Este apodo se inicia con los hermanos María, Juan, Laureano e Irene Delgado Sierra, naturales de Teno, y que debieron establecerse en el Valle de San Lorenzo a finales del siglo XIX.

En el Censo de Población de Arona, a 31 de diciembre de 1920, se encuentran inscritos en el Valle de San Lorenzo: María Delgado Sierra, María Tenera, de 50 años y de profesión sus labores; casada con Domingo Cabeza Sierra, de 43 años; y con los hijos Ángel, María, Domitila, José, Dolores y Clara; contando entre los 20 y 7 años. Juan Delgado Sierra, Juan Tenero, de 48 años y de profesión labrador, casado con María Valentín de León, de 54 años y con una hija, Encarnación, de 13 años. Laureano Tenero, contaba con 45 años y de profesión labrador, casado con Amalia Hernández Rodríguez; y con los hijos: Antonio, Marina, Carmen, Daniel y Nicolás, entre los 18 y 8 años. Irene Tenera, contaba con 30 años, y de estado civil, viuda. Todos los miembros de estas cuatro familias, y su descendencia, se les conoce por Teneros.

 

Domingo Cabeza Sierra y María Delgado Sierra, María Tenera, con sus hijos José, María, Clara, Dolores y Domitila. Y Elías Hernández del Rosario, Elías Tenero, en el centro de la imagen

 

 

El buen humor que caracteriza a la mayoría de estos apodos se refleja en el cantar que se compuso para narrar como se engendraron estos cuatro hermanos, y el distinto carácter de cada uno de ellos: Hizo a Laureano fervoroso/ a Irene al estacazo/ Juan fue hecho al rempujón/ y María más despacio.

Elías Hernández del Rosario, Elías Tenero, procede también de la zona de Teno, y se casó en el Valle de San Lorenzo con María Cabeza Delgado, hija de María Tenera. La importancia del apodo para identificar con seguridad al que lo porta se muestra, como en este caso, en su utilidad judicial. En el Juzgado Municipal de San Miguel de Abona se trata en mayo de 1936 un juicio verbal de faltas en el que se encuentra imputado Elías Hernández del Rosario conocido por Tenero que habita en La Fuente, vecino de Arona, mayor de edad, casado y jornalero.

 

 

Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Y Nombretes en el Sur de Tenerife . Llanoazur ediciones.

 


 


viernes, 12 de febrero de 2021

Antonio Fumero García, “Santa María”. Vilaflor




Antonio Fumero García, “Santa María” Antonio Fumero García recibe este apodo, según narra su nieta Daniela Fumero García, por una expresión que pronuncia al finalizar un largo viaje en su emigración a Cuba. “Porque mi abuelo fue a Cuba, estuvieron tres meses pa llegar a Cuba y en tanto dice, ¡Ay Santa María de Dios!, no me importa que me llamen Santa María si lo que veo enfrente es Cuba. Y después se quedó Santa María, y era mi abuelo y era mi padre Santa María y todavía seguimos nosotros con la tradición, las de Santa María.” Apodo que hereda su hijo José Fumero Martín, padre de Daniela Fumero García. En el Censo de la Población de Vilaflor, a 31 de diciembre de 1910, Antonio Fumero García consta inscrito en San Roque, con 66 años de edad y de profesión propietario; casado con Adelaida Martín Fumero, de 52 años; y con dos hijos en la vivienda familiar: Domingo, de 15 años, y José Fumero Martín, que contaba 13 años e iba a la escuela. En el Padrón Municipal de Vilaflor, a 31 de diciembre de 1940, José Fumero Martín reside en La Ladera, anotándose el año de 1896 como el de su fecha de nacimiento y de profesión obrero; casado con María García Domínguez, nacida en 1909; y sus hijos: Rosenda, Emma, Andrea, Daniela y María Fumero García.





jueves, 22 de octubre de 2020

Los de Lera, nombrete en el Valle de San Lorenzo

Agustina Domínguez y José García, José de Lera



Los de Lera, nombrete en el Valle de San Lorenzo 

Con este sobrenombre, procedente de un topónimo, se conoce a una extensa familia en el Valle de San Lorenzo. Bien pudo iniciarse con el matrimonio Esteban García e Isabel Valentín, que vivían en las cercanías del Morro de la Era, que se contrae en Morro Lera, lugar donde existió una era empedrada, conocida en la actualidad por Era de las Mozas. A Esteban García se le cita por Esteban de Lera, y de igual manera a su descendencia: Esteban, David, Antonio, José, María y Ventura García Valentín. El citado en primer lugar es más conocido por Esteban el Kilo. En el Censo Electoral de Arona, rectificado en abril de 1905, se inscribe a Esteban García residiendo en el Valle de San Lorenzo, con 50 años de edad y de profesión marino. En el Censo de Población de Arona, a 31 de diciembre de 1920, se encuentran inscritos en el Valle de San Lorenzo: Esteban García Valentín, que ya se anota en la descripción de su apodo, Esteban el Kilo. José García Valentín, José de Lera, de 25 años y de profesión labrador; casado con Agustina Domínguez Alayón, de 25 años y sus labores; y sus hijos: Esteban, José, Isabel y Dolores, de entre los 10 y 2 años de edad. David García Valentín, David de Lera, de 33 años y ausente en Cuba; casado con Flora García Torres, de 41; y sus hijos: David, Casiano, e Isabel García García, entre los 8 y el año de edad. María García Valentín, María de Lera, de 27 años; casada con Pedro Cano Rodríguez, de 27 años, ausente en Cuba; y su hija Isabel, de 6 años. Antonio García Valentín, Antonio de Lera, de 38 años y labrador; casado con Adela Morales Donate, de 35 años; y sus hijos: Isabel, Juan, Antonio y Carmen García Morales; de entre 11 y 3 años de edad. En el Padrón Parroquial de Arona de 1919, el esposo de María García Valentín se registra como Pedro Martín Cano; y en la vivienda también se inscribe su hermana Ventura García Valentín, que cuenta con 21 años.



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martes, 14 de julio de 2020

Recogida de papas en el Toscal de los Herreros. HERREROS, MACHANGOS y CHOLERA

Grupo en el Toscal de los Herreros
Y a quienes vemos en una fotografía en labores de recogida de papas en lo que se conoce en la actualidad como el Toscal de los Herreros. Están los cuatro hermanos, Juan, Ángel, José y Ángela Díaz Hernández, a quienes acompañan, José González Hernández, Cholera, Celedonia González, Miguel Cano, Juana Reverón, Miguel Torres Fumero y María González; y los niños, Ángel Tejera, Juan Díaz García, Vicente Oramas; y los más pequeños Francisco y María Luisa González Reverón.

"En el Valle de San Lorenzo se ejerció esta profesión durante décadas. En Cáceres, aún se mantiene en pie esa vieja herrería que resuma nostalgia por entre sus muros de piedra seca. El primer herrero de esta saga, José Díaz León, José el Herrero, era natural de Jama y se asienta en el Valle de San Lorenzo, contrayendo matrimonio con Adela Hernández Alfonso. Aquí se encontraba por lo menos desde 1890, según consta en el censo electoral de ese año, en el que inscribe con 33 años de edad y de profesión herrero. Años de dificultades para conseguir aprovisionarse de los materiales imprescindibles para ejercer este quehacer, para lo que precisaba desplazarse a Santa Cruz de Tenerife. Se trasladaba caminando a Vilaflor, allí pernoctaba y en la madrugada partía por la cumbre, adquiría lo necesario para su labor, lo depositaba en el muelle y regresaba a pie. Así lo relata José Díaz Hernández: Mi abuelo primeramente iba andando por aquí, se quedaba en Vilaflor, cas señor Antonio Cano y después seguía pa Santa Cruz y después las cosas le venían en barco a Los Abrigos y después en camellos traiban el hierro y el carbón parriba, hasta cuando vino la cosa de los camiones.
Dos hijos de esta pareja, y quienes también heredan el apodo, constan inscritos como herreros en el Padrón Municipal de Arona de 1926. Cristóbal Díaz Hernández, de 35 años y soltero; y José Díaz Hernández, de 39 años, casado con Ángela Hernández Delgado, y conocido por Pepe el Herrero o Pepe el Cojo, por poseer esa discapacidad físico. José Díaz y Ángela Hernández son los padres de cuatro hijos, que han perpetuado el apodo: Ángel; Juan; José, también conocido por José Rubio, por su tez clara; y Ángela Díaz Hernández[1].
Por las manos de estos Herreros han pasado una buena parte de las rejas de los arados, de las herraduras de caballos o mulos, de las chapas para las vacas, o los clavos que se han utilizado en esta parte del Sur en la que le reclamaban sus trabajos. Asimismo crearon herramientas, además de su mantenimiento constante, para las canteras de piedra chasnera o de cantos, en la construcción del entramado de pistas y carreteras, y cuando comenzaron a llegar los primeros camiones adaptaron su habilidad para elaborar las barandas de hierro. Y con ellos se ha perdido lo que motivó este sobrenombre, esa profesión de yunque y golpe, de calor y frío, de fuerza y destreza, de maestría"


Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Y Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones.







[1] BRITO, Marcos: “José Díaz Hernández y la saga de Los Herreros”. La Opinión, 10 de diciembre de 2006.

lunes, 6 de julio de 2020

Juan Couros, JUAN EL BUZO


Juan Couros, Juan el Buzo, con escafranda

Apodo que procede de la profesión que ejerció Juan Couros, Juan el Buzo, a quien también se le nombra por el gentilicio El Griego, por ser natural de Grecia. Juan el Buzo se estableció en el Porís de Abona cuando se construyó su muelle – embarcadero a finales de la segunda década del siglo XX. Según el Padrón Municipal de Arico de 1930 residía en el Porís de Abona desde hacía 10 años. Y en este pago costero contrajo matrimonio con María Luisa Armas García, y desde aquí se desplazaba a realizar labores de buzo en la construcción del muelle de Santa Cruz de Tenerife. A este oficio dedicó buena parte de su vida, en los padrones de habitantes de 1924 y 1930 se recoge como profesión la de buzo, y antes de recalar en las Islas Canarias trabajó en Nueva York, de cuyo lugar es la fotografía que ilustra este comentario.
En el Padrón Municipal de Arico, a 3l de diciembre de 1930, Juan Couros se encuentra inscrito en Porís de Abona, cuenta con 44 años de edad, natural de Grecia, de profesión buzo, y residiendo en Arico desde hace 10 años. Casado con María Luisa Armas García, de 30 años de edad y de profesión su casa. Y con los hijos: Dolores, de 8 años; Mercedes, 7 años; y Concepción Couros Armas, de 3 años de edad. En el Padrón Municipal de 1950, Juan Couros había fallecido cuando estos niños eran pequeños, constan inscritos otros hijos: Juan Antonio, de 19 años y de profesión jornalero; y Sebastián Couros Armas, de 17 años y de profesión pescador.


Documentación: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones.


miércoles, 24 de junio de 2020

Manuel Risco Hernández, TÉTERE


Manuel Risco Hernández, TÉTERE

Como han apuntado diversas fuentes, este apodo procede de la infancia de Manuel Risco Hernández, Tétere, cuando en cierta ocasión su madre le envió a la venta para comprar algunos productos como fósforos, aceite y gas, y él para no olvidarse, dado el largo recorrido entre su casa de Túnez hasta la tienda de Ceferino Mena, en Arona, fue repitiendo: fósforos, tétere y gas. En Túnez, barrio aronero, se encuentra rotulado un camino con su nombre: Camino Manuel Risco “Tetere”.
En el Padrón Municipal de Arona, a 31 de diciembre de 1931, Manuel Risco Hernández consta inscrito en Túnez, contando 13 años de edad y de profesión jornalero; hijo de Domingo Risco Delgado, de 46 años, y María Hernández Rodríguez, de 44 años.


Documentación: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones.


martes, 21 de abril de 2020

Antonio Hernández Rodríguez. ANTONIO CORUJA


Antonio Hernández Rodríguez. Valle de San Lorenzo, 1957


Antonio Hernández Rodríguez. ANTONIO CORUJA

Un apodo que proviene por ser el lugar donde residió Antonio Hernández Rodríguez, Antonio Coruja. Las Corujas es un pago del Valle de San Lorenzo, al sur de las Casas de Abajo. En el Censo de Población de Arona de 1920, Antonio Hernández Rodríguez contaba con 43 años, y en el apartado de la profesión figuraba: comercio. Casado con Carolina Reverón Tacoronte, de 39 años y de profesión caladora; y sus hijos Francisco y María Luisa, de 14 y 7 años. Esta familia residió en La Hoya, donde se instaló el primer locutorio telefónico existente en este pueblo y que dependía del Cabildo Insular de Tenerife. Locutorio que se emplazó a mediados de la década de 1920, en la vivienda de Antonio Hernández Rodríguez.

Documentación: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Llanoazur ediciones.