martes, 1 de octubre de 2013

María Alayón Gómez, María Celestina, maestría entre la costura y los partos

María Alayón Gómez

María Alayón Gómez, María Celestina, prestigiosa costurera de ropa de hombres, residió, y ejerció su profesión, desde alrededor de 1900, en Los Cristianos. Y en las cercanías de la mar se inició en el arte de la costura, ocupación por donde se movían manos femeninas, compaginados con otras labores. Zaraza, batista, percal, popelín; telas con la confeccionar el traje, la bata o la camisa; telas que se compraban en Arona, y en muchas ocasiones se encargaban a San Miguel de Abona e incluso a Granadilla de Abona. Coger medidas, cortar, registrar, hilvanar, cocer a máquina y rehilar, y por medio si daba tiempo probar.
María Celestina nació en 1889 en La Sabinita, Arona, en cuyo lugar residían sus padres, Celestina Gómez Martín, de quien acoge el apodo, y el pescador Prudencio Alayón García. Contrajo matrimonio, en la Parroquia de San Antonio Abad, el 23 de junio de 1909, con el pescador José Melo Cabeza, El Rubio. En el Censo de Población de Arona, a 31 de diciembre de 1920, María Alayón Gómez se encuentra inscrita en Los Cristianos, con 31 años de edad y de profesión sus labores. José Melo Cabeza, contaba con 37 años; y sus hijos: Eulalia. Antonio, Tonero. Elías, Elías el Noruego. Y María Luisa, María Luisa la Rubia; que tenían entre los 10 y 3 años de edad.
Residían en El Cabezo, en una vivienda que tan bien recuerda Encarnación Alayón Melo, nieta de Celestina y Prudencio. Y mi abuela, cuando ella vivía con sus hijos vivía en los dos partes, la parte arriba donde vivió tu abuela era nada más que las habitaciones de dormir y eso, y la parte abajo, como no era sino una calle estrecha y antes no eran sino cuatro vecinos, tenían allí un solar murado con una cocina y el molino, de eso si me acuerdo yo. Y en cuyo solar se criaban cabras, gallinas y los cochinos.

Cuarto de costura de María Celestina

En la costura se inició porque había que encontrar el sustento, tal como recuerda su nieta, y mi madre, Teresa Martín Melo. Empezó a coser por necesidad, a los trece años se murió su hermana Eulalia, y desde entonces comenzó a coser para sus hermanos, para su padre y para el marido de su hermana que vivió con la madre muchos años viudo. Empezó desarmando lo viejo para coger el patrón y hacer ropa nueva, porque antes había que hacer de todo, porque no venía nada hecho. Teresa también recuerda como le enseñó su abuela a dar las primeras puntadas, a marcar, cortar o coser, porque a mi me gustaba desde muy niña, entonces yo desde que ella se sentaba yo cogía una aguja y yo miraba lo que hacía, me iba copiando y hacía como ella y entonces cuando era más grandita me explicaba como hacía las cosas.
En una de las imágenes, de la década de 1960, que acompañan este texto, se contempla, de izquierda a derecha, a María Celestina; junto a, según apunta Josefina Martín Melo, es Obdulia, vecina de Cabo Blanco; Isabel Martín Melo, tía Loli; Antonia Socas Barrios y Araceli Martín Melo, tía Araceli. Y así era su cuarto de costura, con ventana asomada a la mar, en su vivienda en la entrada a El Cabezo, una habitación donde había lo imprescindible: un ropero, una mesa donde cortar y dos máquinas de coser.
Por las manos de María Alayón Gómez, María Celestina, pasaron buena parte de la vestimenta de hombre que se lucía en Los Cristianos, y en algunos pagos cercanos, a los que se acercaba a tomar medidas, hilvanar, probar y después coser en Los Cristianos. Como cuando se desplazaba a Guaza: a coser iba con ella a Guaza, a casa de Josefina Reverón, porque mi abuela siempre le cosía al marido y a los hijos.
Pero también sus manos cuidaron de heridas y golpes, y en la ayuda en los partos. Manos que atendían por vez primera a un buen puñado de descendientes playeros, como fueron mi madre y mis tías, algunos de mis primos, y yo mismo, que llegamos a este mundo acogidos entre sus manos.

María con su hija Eulalia. 1958
Los momentos en los que vivió María Celestina fueron de grandes esfuerzos, en los que había que aprovechar cada uno de los recursos disponibles. Por sus manos transitaron múltiples quehaceres, desde niña se ocupó de las faenas domésticas, además del aprendizaje en la costura para poder vestir a su familia. Asimismo se le recuerda por sus buenas maneras en la cura y atención a enfermos y en la asistencia a partos.
Pero sobre todo se le evoca por su oficio en la costura, especializada en vestimentas de hombre, desde la ropa interior confeccionada con muselinas, las camisas de popelín, los pantalones de dril las clásicas chaquetas, o los trajes de cualquiera tipo. Labor en la que mantuvo hasta su repentina muerte, acaecida en 1969. Y aquí nos dejó los recuerdos de su buen hacer, la de su afable mirada, la maestría de sus manos, o la de alguna costumbre como el acercarse alguna tarde a la costa de El Cabezo, recoger varios erizos y degustar sus rojizas huevas acompañadas con una pelota de gofio.



Miguel Hernández Gómez. Corresponsal de ´El Tiempo` en San Miguel de Abona

 Miguel Hernández Gómez


El primer ejemplar del diario El Tiempo se publica en Santa Cruz de Tenerife, el 17 de julio de 1903, portando en su cabecera la leyenda: ´Diario de asuntos generales e información, defensor de los intereses del país`. Los periódicos intentaban hacerse con los servicios de personajes con cultura y afín a sus ideas. En el `corresponsal´ de San Miguel de Abona, Miguel Hernández Gómez (San Miguel de Abona 1884-1958), hay que resaltar sus inquietudes, su participación en la vida social de su pueblo, como los escritos remitidos desde su pueblo a `El Tiempo´, que inició rondando la edad de 20 años. Además de otras actividades que nos apuntan su trayectoria, su vida, sus quehaceres, y que nos ayudan a situar, a comprender los momentos por los cuales transcurrió este `corresponsal´.
Su intervención en muchos de los aspectos de la vida social de su pueblo natal queda reflejado en las múltiples facetas en las que se recoge su participación. A modo de ejemplo, y sin pretender ahondar en este apartado, enumeraremos algunas de ellas. Fue miembro de la Directiva para el próximo año de 1908, del Casino La Unión, ejerciendo el cargo de Vicepresidente. En noviembre de 1920 se le nombra Fiscal Municipal de San Miguel de Abona, para el cuatrienio 1921-1924. Dos años después se le designa como miembro de la Junta Municipal del Censo Electoral para el bienio de 1922-1923. Fue uno de los 35 miembros fundadores de la Sociedad de Instrucción y Recreo Club de San Miguel, constituida con el 4 de marzo de 1926. Ejerció de Alcalde del Municipio de San Miguel de Abona en dos períodos de la década de los años treinta del siglo XX. Desde el 10 de marzo de 1930 hasta el 26 de abril de 1931. Fue alcalde nuevamente desde el 27 de junio de 1937 hasta septiembre de 1938.
En este periodo, en el que Miguel Hernández envió sus escritos a `El Tiempo`, entre 1903 y 1910, se informa del acaecer de la vida cotidiana por las que se transcurre en San Miguel de Abona. Las noticias son escasas, esporádicas, y donde una buena parte reflejan el acontecer de las fiestas religiosas populares, sobre todo las de su patrón, el Arcángel San Miguel. A través de las cuales, y además de conocer los actos religiosos, nos comunican aquellas mejoras que acontecen, como la instalación de un bazar en 1904 para recaudar fondos con los que sufragar la adquisición de dos campanas. O de otro en 1907 con el fin de construir una plaza pública. También se reflejan los actos culturales, sociales o deportivos más relevantes, como las obras de teatro realizadas por jóvenes de la localidad, la exposición de ganado, las carreras de sortijas a caballo o la utilización del alumbrado público durante esos días de conmemoraciones.

San Miguel de Abona, 1890
Se reseñan otras festividades religiosas, como la celebración de Nuestra Señora de la Concepción, en la que también se informa las procesiones finalizadas con fuegos artificiales. O el culto del “Mes de María”. E incluso se aportan datos de la participación, en 1904, de jóvenes de San Miguel de Abona en la celebraciones de las fiestas en honor de la Virgen del Rosario y el Cristo de la Salud, en Arona. Además de otras informaciones religiosas que se plasman en sus páginas, como la visita pastoral realizada en 1907 por el Obispo Nicolás Rey Redondo a varios pueblos del sur de la isla, incluyendo a San Miguel de Abona; y la inauguración de la Ermita de El Roque, el 16 de agosto de ese mismo año.
Asimismo se tratan otros asuntos como el deficiente sistema educativo existente en el Sur de Tenerife. No se cuenta con infraestructuras adecuadas, acrecentada con esa lejanía que para muchos profesores era una especie de destierro, como queda reflejado en algunas informaciones que se vierten en este diario sobre las dos únicas escuelas que existían en San Miguel de Abona, una de niños y otra de niñas.
En la vida cultural y social de San Miguel de Abona destaca la presencia de la sociedad de `Instrucción y Recreo La Unión`, que por lo menos existía desde 1886, y de la que se aportan múltiples noticias, de la celebraciones de actividades o de la composición de sus juntas directivas.   Asimismo se van desgranando una serie de informaciones de otros asuntos acontecidos en la vida cotidiana, como los fallecimientos, la celebración de matrimonios, enfermos, las visitas de personas relevantes, los pormenores de la carretera de San Miguel a Los Abrigos de la que se estaba realizando el estudio del proyecto por estas fechas. Esta carretera era de suma importancia, por Los Abrigos entraba y salía una gran parte de los productos que se comercializaban con el exterior, principalmente con Santa Cruz de Tenerife. Muestra de ello son los barcos que recalaban en este puerto, en este pago de Granadilla de Abona, algunas de cuyas escalas se reseñan en las páginas de este periódico, como las del vapor Congo de la Elder, Dempster y Cª; el Machrie, de The Teneriffe Fruti Agency; el Chasna; el Tenerife, el Carmen y el Gomera de Hamilton y Compañía; o el Viera y Clavijo de la Compañía Interinsular.
Desde que se comienza a editar este periódico, en julio de 1903, se especifican las dificultades para llevar al Sur la línea de telégrafos. En los años siguientes se da cuenta de los avances y los problemas para su tendido, las inauguraciones de las estaciones, como la de San Miguel que se abre en junio de 1904, y el personal que la atiende.
El último ejemplar que se ha encontrado de El Tiempo es el del 9 de mayo de 1911. La última noticia que se dispone de Miguel Hernández Gómez como corresponsal pertenece al mes de abril de 1910; en mayo se publica una nota sobre la composición del casino La Juventud. Y es a partir de estos momentos cuando creemos que deja la colaboración con este medio. El 30 de septiembre se informa de la muerte del párroco Clemente Hernández Alfonso, pero la información se remite desde Granadilla de Abona.
Como otros periódicos de la época, El Tiempo no informa de manera continua y sistemática de lo acontecido en el Sur de Tenerife, las noticias que se recogen se alargan en el tiempo, son escasas. Esta recopilación nos trae, nos confirma, lo que ya han apuntado otras muchas fuentes, una realidad envuelta en la crudeza de una vida que transcurría con infinidad de carencias. Nos damos cuenta que este Sur de comienzos del siglo XX estaba abandonado en cuanto a infraestructuras de todo tipo, carreteras inexistentes, caminos de herradura intransitables, cuesta sudor y lágrimas realizar la carretera San Miguel a Los Abrigos por la que se lleva suspirando décadas. A la instalación del telégrafo le ocurre otro tanto; al servicio de correo se le amontonan las quejas por su pésimo servicio y por la falta de peatones que trasladen la correspondencia. La escasez de escuelas, y de las mínimas condiciones para ejercer la docencia, se suma a la ausencia del profesorado.


lunes, 30 de septiembre de 2013

Pared de tosca y tejas. La Hoya

 



Pared de tosca, con canteras en la zona. Teja, de hornos de la tejas en La Hoya, uno restaurado. Arena, cercanías de barrancos, Mantible o El Drago. Cal, del horno de cal de Cueva de [o del] Redondo, en la costa de San Miguel de Abona, o de los hornos existentes en Las Galletas, Arona.
Sostenibilidad. Aprovechamiento de los recursos del entorno.
La Hoya. San Miguel de Abona, 2013

Pito o flor seca del higo pico





Pito o flor seca del higo pico, que además de su utilidad en infusión o agüitas, refrescantes, para enfermedades relacionadas con el riñón, fue recurso de alimentación de cabras y cochinos. Tal cual lo relató Encarnación García Toledo [Buzanada, 1926-2006]: Que no había que echarles que comer sino pencas y esas cosas, no como ahora que hay de todo, sino cogíamos la flor de los higos, y eso se le guisaba, cuando se seca la flor en los higos, eso se le guisaba. Unas veces secos, otras veces pues se le guisaba con un cuero papas, si había que tampoco había, con una penca, y eso así. Siempre cogiendo pitos en los pencones por el tiempo cuando los higos se florecían y se secaban. Aquellos pitos pa criar los cochinos, se ponían, ay que bien gordos, y pa las cabras.
Fotografía: Chirche, 2013

domingo, 29 de septiembre de 2013

Muestra de corte de piedra

 
Muestra de corte de piedra
Labor realizada por el cantero, además de herrero y labores en la tierra, Antonio Gómez González (Los Blanquitos, 1935).
Antonio Gómez González aprendió el oficio de herrero de su padre, Antonio Gómez, y las labores de la piedra en una cantera de Chimiche, en cuya faena se inició en la infancia, cantero desde chico. Asimismo también sacó cantos, caños o cabezas de tosca en las canteras de Toscas Gordas o en la del Corral Viejo, en Granadilla de Abona.
Fotografía: El Desierto, Granadilla de Abona, 29 de septiembre de 2013

Chirche. Día de las Tradiciones 2013

 
A través de una rendija entre las tejas penetra la luz, ilumina el borde del tostador de barro en el que apenas se percibe el movimiento del jergo. Ritmo pausado para un adecuado tueste del trigo con destino al potaje o a la elaboración del gofio. Proceso que se efectuaba con mimo y paciencia, tal como narró el cabrero Casimiro Díaz Hernández [Llanos de Trevejos, 1923-2013, Taucho]: El gofito pa comer, que no había otra cosa en esa época. Lo tostábamos, teníamos un tiesto, lo tostábamos en la casa, se ajechaba, se limpiaba bien limpio, se tostaba, después se volvía ajechar antes de ir a la máquina, porque tiene muchas cositas quemadas, muchas pajitas y eso y en la zaranda, en lo que la mueve, va saliendo todo eso por debajo, y eso se llevaba a la máquina. Pues ponía trigo, cebada y millo y entonces lo llevaba a la máquina y lo traía molido, hasta que ya por último se acabó eso.
Fotografía: Chirche. Día de las Tradiciones. 28 de julio de 2013

Badajos de tea y de leña blanca


 
Badajos de tea y de leña blanca, preparados en su mayoría por el cabrero José Trujillo González [Vilaflor, 1927]. Son adecuados para guirgues, pequeños jierros, cencerros que llevaban al cuello las cabras. Se compraba el hierro, el cencerro, para después adaptarle el badajo, que cada cabrero lo calibraba según sus gustos. Los badajos se lo hacíamos nosotros, de tea, de leña blanca, también sirven el naranjo y el níspero, yo los tengo de níspero y dan resultado.
José Trujillo González, Casas del Conde. Granadilla, 2001
Publicada en: BRITO, Marcos: José Trujillo Maruca Cabrera  Cumbre y costa en la memoria. Llanoazur ediciones