viernes, 27 de diciembre de 2013

Andrés Toledo Rodríguez, ANDRÉS EL DIOS

Andrés Toledo Rodríguez y María Pérez Toledo

Por sus dotes para predecir el tiempo, a Andrés Toledo Rodríguez se le conoce por Andrés el Dios. Abuelo de María Pérez Toledo, quien explica el motivo de su nombrete, porque era adivinador, llevaba los tiempos, a suponer los tiempos que había en el verano, en el invierno. Si había en el verano tiempos de levante y tal, podía venir agua, a veces no le venía agua sino el mismo levante. Casimiro Díaz, esposo de María Pérez, relata un consejo que le dio a su padre, Martín Díaz Tavío, cuando residían en Trevejos y arrancaba el trigo para su posterior trilla. Porque ya ve que antes se segaba todo por juntas, se juntaban veinte o treinta y en un día arrancaban el trigo que había, y como una junta el trigo quedó en manaitas paquí y pallá y él venía allí que pasaba al lado de la casa donde estaba mi padre, pasaba la tarjea, donde pasaba el agua que venía pa Arona, el agua del público que le decían, y le dijo a mi padre, vino por la mañana a darle agua a las cabras, como a las nueve o a las diez, mira recoge el trigo y hazlo gavillas o mételo en la era porque mañana a estas horas se ha de meter un viento de miedo, de levante, y se metió, y otras apuestas de lluvias.
José Trujillo González, que también lo conoció en Vilaflor, relata: El venía aquí a misa todos los domingos, entonces, señor Andrés y cuándo llueve. Tenía un almanaque desos zaragozano, y decía tal día, y tal está anunciado agua, no sabemos si lloverá, pero creo que a lo mejor llueva, vaya tal día llovía. Cho dios, cho dios, y acabó cho dios.
La principal ocupación de Andrés el Dios fue el cuidado de manadas de cabras. A través de datos obtenidos en Censos y Padrones se le ubica en el tiempo y en los lugares que frecuentó. En 1913, y según el Censo Electoral de San Miguel de Abona, estaba registrado en Las Zocas, con 43 años y de profesión cabrero. En el Padrón Municipal de Vilaflor, a 31 de diciembre de 1930, Andrés Toledo Rodríguez se encuentra residiendo en Trevejos, nacido en 1869 y de profesión aparcero; natural de San Miguel y con 8 años viviendo en Vilaflor. Casado con Elvira García González, quien nace en 1867, de profesión sus labores y natural de Arona. En la vivienda familiar reside un hijo, Juan Toledo García, quien nace en 1914; y una nieta, María Pérez Toledo, que nace en 1924.

Documentación:
BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones



Elías Melo Alayón, ELÍAS EL NORUEGO

 
 
Elías Melo Alayón, ELÍAS EL NORUEGO

Elías Melo Alayón, ELÍAS EL NORUEGO, narra el porqué de su sobrenombre, que lo porta desde su juventud, porque era rubio, vino un barco noruego con dos jóvenes y me decían que me parecía a ellos. Elías Melo Alayón nació en Los Cristianos, contando con 6 años en el Censo de Población de Arona, a 31 de diciembre de 1920. Hijo del pescador José Melo Cabeza, Rubio, y de la costurera María Alayón Gómez, María Celestina. El inicio de su apodo coincide con la arribada a la bahía de Los Cristianos, a finales de mayo o los primeros días de junio de 1933, de un balandro noruego, Trade Wind, tripulado por dos jóvenes hermanos noruegos, de los que sólo se reseña el nombre de uno de ellos, Hans Hanmram, y que recalaron procedentes de Noruega y con destino a Martinica. En el Padrón Municipal de Arona, a 31 de diciembre de 1960, Elías Melo Alayón está inscrito en Los Cristianos, con 46 años de edad y de profesión albañil, casado con Juana Reverón Linares, de 41 años de edad; y con sus hijas: Rafaela, de 13 años; Teresa, de 9 años; y Mª del Carmen, de 5 años de edad.

BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

sábado, 21 de diciembre de 2013

Soplos de juegos y juguetes

Teresa Martín con pelota de trapo. 2006

Para los juegos infantiles tradicionales se empleaban los recursos que se tenían a mano, para saltar a la soga, para las pelotas o muñecas de trapos, se recurría a restos de telas de las que sobraban en la confección de vestidos. Las palas de las pencas aportaban un sinfín de motivos, así como la corcha de pino; ambos tan abundantes, el primero en la costa y medianías, y el segundo en las zonas altas; y que marcaban las singularidades de los juegos y de los juguetes. Por solo citar algunos ejemplos de los materiales que se tenían a mano y que esas inquietas manos de la infancia los asemejaban a lo que veían en sus cercanías, a las labores con las que se criaron.
Las pelotas de trapo se confeccionaban con tiras de tela, cosidas fuertemente, como las hacía mi madre, Teresa Martín Melo, y como se lo explicaba a su nieta, Cuando salíamos al recreo del colegio jugábamos al paro, jugábamos a la soga, que la hacíamos con trapos, jugábamos al tejo y eso eran los juguetes. Y las pelotas las formaban, cosiéndose, porque cuanto más cosido más duras iban quedando, entonces las ibas cosiendo desde muy pequeñita, haciendo pelotita. Le dabas muchos cosidos, le ponías más tela, le ibas cosiendo con un hilo fuerte doble y entonces hasta que las dejabas muy duritas pa que rebotaran algo.
  Antonio Carro con trillo y cabra de corcha de pino. 2006
De las pencas se extraía la ilusión del juguete efímero, de las palas de esta planta arraigada en la sequedad se formaban una larga lista de elementos, todo aquello que fuera utilizado en los quehaceres de la vida cotidiana, desde animales, carros, cualquier utensilio del trabajo o de la casa, barcos o esa muñeca que lleva en la mano Encarnación García Toledo, una entrañable vieja que nos ha dejado recientemente y que ha sido un claro ejemplo de la sabiduría que entraña la humildad. Esta vecina de Buzanada, en Arona, narra sus juegos infantiles, acompañada de su amiga María de la Cruz Reverón Oramas, en las cuevas de El Roquito, donde después se construyó la Parroquia de Ntra. Sra. de la Paz. Donde está la Iglesia tenía un bujerito virado parriba, en un morrito allí más altito y virado pabajo había un morro más alto, y allí díamos, aquí no quedaba sino María la Cruz y yo, y cuando venían de los campos estaba María del Carmen, de muchachas yo y María la Cruz. Todas las noches cuando mi madre encendiera el fuego pa jacer de comer, si tenía nos daba una papa, una rueda carne, un poco calabaza si había, que ello nos había tampoco, pa jacer como un calderito pa cuando bautizáramos a la muñeca comer. Aquí hacíamos la comida, pero en el Roquito había un bujero y allí nosotras mismas echábamos aquel sermón que era la iglesia, y mira tú ser cierto la Iglesia después allí.
En Tijoco Arriba, en Adeje, las narraciones de Antonio Carro Vargas, natural de la Vera de Erques, en Guía de Isora, exponen perfectamente como se desarrollaban los juegos y los juguetes en época de austeridad. A sus recuerdos afloran esos entrañables juguetes que realizaba con lo que la naturaleza le ofrecía. De corcha de pino, de penca y de gamona, del material que había en aquella época, que no era mucho. Prácticamente, no recuerdo muy bien, pero yo pienso que mi abuelo algo me intuía en hacer esas cosas y luego ellos tenían sus trillos, tenían el belgo, la pala, las cosas de la era, nosotros teníamos una era, en fin, nos reuníamos un par de chicos de cuatro, cinco, seis, siete años, lo que nos daba la imaginación de hacer. Después cuando crecí un poco más, ya de nueve años, ya me mandaban a cuidar las cabras.
  Encarnación García con muñeca de penca. 2005
Y eso eran los juguetes que elaboraba, los quehaceres con los habitó en su infancia, como en la fotografía en la que se recoge con un trillo y una cabra. Esas cabras que sacaba a pastar y las labores que aprendió en la era de su abuelo, Antonio Carro Rivero, situada en La Era, en Vera de Erques. O aprovechar los días de lluvia para reinventar el aprovechamiento de lo escaso, el agua. De barro lo más que hacíamos, cuando llovía, era jugar en los charcos esos y hacer retrancas como el que hace la muralla de la charca, que la hacíamos de barro y de piedra, cuando llovía, que entonces quedaban los charcos de agua y nosotros nos poníamos a jugar ahí. Y en esa laguna que se formaba con la labor de esas pequeñas manos ansiosas por imaginarse cual piratas navegando en un barco que animaba su imaginación a través del recurso de una pala de penca. Y cogíamos la penca y le dábamos un corte y esa penca se quedaba abierta la recortábamos y ya teníamos la barca y le poníamos un palo en el centro pa ancharla un poco más. Uno o dos travesaños para mantenerla abierta y unas piedritas para hacerla navegable.
Antonio también vivió la evolución de la sofisticación del juguete, al elaborar con alambres, con esos que conseguía en los cultivos de los tomates, los camiones que veían en la costa y que intentaba imitar. Primero hacíamos el chasis y luego la forma de la cabina, con los alambres y luego de ahí le sacábamos una caña con una verga, el volante en la parte delante y la parte de atrás era un eje fijo, lo conseguíamos bastante bien. En suma, soplos de juegos y de juguetes que renuevan la ilusión de los que los hicieron en su infancia y que intentan revivir con nuevos vientos a esa infancia que es capaz de aprender y divertirse cuando se les aporta la información con adecuado criterio.


jueves, 19 de diciembre de 2013

Drama en Las Cañadas. Diciembre de 1925

 

El aprovechamiento de la cumbre, del monte, sustentó a buena parte de la población de Tenerife, y sobre manera palió en parte la gran miseria que imperaba en el Sur de la Isla. Un pueblo que subsistía entre la agricultura, la pesca artesanal y la ganadería, y que en años de sequía y malas cosechas había que recurrir, aún más, a la recogida de leñas, retamas verdes para alimentar el ganado, al pastoreo o al carboneo.
Y aún más acusada lo era en los momentos que aconteció una desgracia en Las Cañadas del Teide, con la muerte de cuatro personas en diciembre de 1925. Época en que las comunicaciones se realizaban por caminos de herradura y veredas. La carretera que enlazaría La Orotava con Vilaflor no había llegado aún a este punto, y no lo hizo a Vilaflor hasta la década de 1940.
Este trágico suceso aconteció entre seis u ocho días antes de que se conociese la noticia el 18 de diciembre de 1925. Y fue al día siguiente, el 19 de diciembre, cuando en la prensa se informa del fallecimiento, por emanaciones de anhídrido carbónico, de cuatro personas en la vivienda del guarda del Sanatorio Antituberculoso de Las Cañadas, que se encontraba en construcción y que creó cierta polémica por partidarios de ubicarlo en este lugar o en Vilaflor.
Los fallecidos fueron: José Dorta Tacoronte, de 47 años, guarda del edificio del Sanatorio y vecino de Vilaflor. Y tres arrieros de Benijos, La Orotava, que habían ido en busca de leña o a elaborar carbón. Florencio Dónis González, de 54 años. Manuel Dónis Pérez, hijo del anterior y de 27 años. Y José Morales García, de 31 años.
La muerte les sobrevino por la combustión del carbón que habían encendido para calentarse, en una lata de petróleo, por la falta de oxigeno al permanecer la estancia cerrada. Pudiendo suceder en los primeros momentos en que los vecinos de Benijos, de donde partieron unos ocho o nueve días antes, se trasladaron a Las Cañadas.
La ausencia de José Dorta, de su pueblo de Vilaflor, no fue extraña ya que era el guarda del Sanatorio y solía pasar bastantes días sin regresar. Pero fue la mujer de Florencio Dónis la que sospechó que algo no iba bien ya que su marido y su hijo partieron en busca de leña, o a obtener carbón, con el propósito de estar unos tres días fuera, para cuyo período de tiempo disponían de alimentos.
Después de recorren los lugares por los que solían recoger la leña y no encontrarlos se acercó a la casa del guarda para preguntar por su paradero y se encontró con los animales en el exterior del recinto y con la puerta de la vivienda cerrada. Al asomarse por una ventana pudo ver los cuerpos inmóviles de las cuatro hombres.
Los cuerpos de los naturales de Benijos fueron encontrados tumbados, como si no se hubiesen percibido del peligro y la muerte les hubiese sorprendido durmiendo, pero no así el de José Dorta, que se encontró con los pies en el suelo y el resto sobre la cama, con ademán de haber intentado levantarse.
Los fallecidos fueron trasladados a La Orotava, sobre bestias hasta el Camino de Chasna y después en camión hasta el cementerio. Y allí fueron enterrados, también José Dorta. La conmoción fue enorme, tal como se describe en la prensa: Desde la salida de Las Cañadas el fúnebre cortejo fue acompañado por más de un centenar de personas, a las que se unieron, cuando llegaron al monte, a eso de las ocho de la noche, numerosas mujeres que llevaban hachones de tea encendidos, dando a la escena un aspecto imponente.
Se les practicó la autopsia confirmando que su muerte fue por emanaciones del anhídrido carbónico que desprendió la combustión del carbón que encendieron para pasar la noche, y mantener totalmente cerrado el recinto donde dormían.
Y fue en esos momentos de escasez y penurias cuando la desgracia se apropia de los más débiles, incluso en el tratamiento de la noticia por la prensa de la época, escasa y sin resaltar. Preámbulos de la navidad de 1925, cuando el infortunio cercenó el aliento de cuatro campesinos que habían tomado el camino por el que agarrarse a la subsistencia.


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Camello en el paisaje de Arico


 
Camello en el paisaje de Arico

Arado tirado por camello, su reja se hunde en la huerta de jable con la esperanza de la venidera lluvia, con la perspectiva de una buena cosecha de papas. Agricultor y camello fundidos en una única silueta, la del Sur de Tenerife. Vieja estampa que se hizo frecuente a lo largo de todo este Sur. Imagen tomada alrededor de 1930, al fondo se observan algunas viviendas de Arico el Nuevo.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

Festejos al finalizar la erupción del Chinyero. 18 de diciembre de 1909, Guía de Isora

 
  Guía de Isora. 1890

En momentos de catástrofe, de grandes peligro se suele recurrir a la fe religiosa como asidero de salvación. En muchos de los lugares cercanos a la erupción del Chinyero se sacan las imágenes religiosas a la calle, en otros se acercan en rogativas al mismo borde de la colada de lava.
Así lo relatan diversas informaciones recogidas en la prensa. En los pueblos amenazados, que son el Valle de Santiago, Tamaimo, Arguayo y Tanque, los santos tutelares hallanse colocados en las puertas de las iglesias, y allí acuden a orar centenares de vecinos. Los de Tamaimo marcharon en compacta romería al sitio donde se encuentra la lava, y allí dejaron cruces que a los pocos momentos eran arrolladas por aquella.  Y en Guía de Isora, y según narra un testigo presencial, sacaron la Virgen de la Luz a la plaza y el pueblo se enracimó a sus faldas. A poquito un cajón que llevaron estaba lleno de prendas. El cajón era de esos de medio almud. Se saltaban los lagrimones viendo a todas las mujeres de aquí, clavando aretes en el manto de la Virgen, aretes los más pobres y alhajas y joyas riquísimas, las más aseñoradas por sus posibles.
En Guía de Isora se conmemoró por vez primera una fiesta extraordinaria en honor de la Excelsa Patrona de este pueblo, y como promesa hecha porque se extinguiese la erupción volcánica. Su desarrollo tuvo lugar el 18 y 19 de diciembre de 1909, con el siguiente programa:
Con tan amargo motivo, unas cuantas señoras distinguidas de esta localidad concibieron la noble idea de celebrar una fiesta extraordinaria en honor de la Excelsa Patrona de este pueblo, y como promesa hecha porque se extinguiese la erupción volcánica que nos tenía en continúa zozobra y que amenazaba arrasar feracísimos campos y destruir los poblados de Santiago, de Tamaimo y Las Manchas. Tan loable pensamiento fue acogido con amor por el vecindario en general, demostrando todos su deseo de llevar su óbolo al mayor lucimiento del acto prometido.
La Virgen oyó nuestras suplicas, y por tanto, apresurándonos a darle nuestras muestras de gratitud, hace ya días que se formó una comisión de distinguidas señoritas encargada de recolectar fondos y de dar dirección a estos festejos.
Este religioso acto, según datos que esta misma doblemente simpática comisión ha tenido la amabilidad de poner en mis manos para su publicación, comenzará el día 18 de este mes por la noche, con nombre, panegírico a cargo de un elocuente orador, miembro de la congregación de Hijos del inmaculado corazón de María y una lucidísima procesión de la Virgen de la Luz de Guía, en la que se cantará el tercio. En la plaza de la Iglesia, como asimismo en las calles del trayecto, se hallarán colocados algunos arcos de elegante construcción y otros adornos y los frontis de las casas serán profusamente iluminadas.
Terminada la procesión se quemarán algunas piezas de primorosos fuegos artificiales.
El día 19 se cantará un Tedeum y, a seguida, misa solemne con panegírico que pronunciará un notable orador y a la salida de la cual volverá a sacarse en procesión la sacratísima efigie de la expresada Virgen.
Los actos de estos festejos serán amenizados por la banda de música de la localidad.
También la orquesta que dirige el inteligente músico D. Manuel Reverón, tomará parte en otros números atractivos que se preparan, del programa de estos festejos.
Tiene este pueblo especial empeño en hacer esto público, tanto para hacer ostensible sus sentimientos religiosos, como para que llegue al conocimiento de otras localidades, por si quieren venir a disfrutar de estas fiestas cuya celebración se debe a la plácida calma con que el Cielo ha querido brindarnos después de algunos días con que un fenómeno sísmico, para esta generación desconocido, nos había llenado de inmensa zozobra.
Esta fiesta, que se celebra en Guía de Isora se instaura bajo la denominación de Fiestas del Chinyero, conociéndose en la actualidad como Fiestas del Volcán. En 1910 se celebraron el 19 y 20 de noviembre, el primer día amanece con repiques de campana y cohetes anunciadores de las fiestas, y por la noche se procede a efectuar la procesión de la Virgen de la Luz de Guía por las calles de costumbre, que estarán profusamente iluminadas, presentando un agradable aspecto. Finalizando con fuegos de artificio.
En la mañana del día 20 se ejecuta otra procesión, y en horas de tarde y noche se realizan múltiples actos populares, cerrando la noche un animado baile, en el que tocará la notable orquesta de este pueblo.
Habrá adornos a granel, entre los que ha de descollar un elegante arco, sobre el cual se exhibirá un lienzo pictórico de gran mérito representando la erupción de Chinyero, trabajo de la notable artista, vecina de este pueblo, srta. Candelaria Delgado Torres.
 

Documentación:
BRITO, Marcos: Erupción del Chinyero a través de la prensa.
Llanoazur ediciones


lunes, 16 de diciembre de 2013

Tafeña de trigo

 

Tafeña de trigo

Hay una serie de prácticas que aunque consumidas por grandes y chicos, más parecen destinadas a tener contentos a la chiquillería. Tafeña o chafeña son los granos de cereal tostado al que se le añade azúcar o miel; las mejores, las más apetecidas por su sabor, las de trigo morisco; pero también se utilizaron garbanzos recién trillados y millo.
Tostar trigo hasta que esté un poco doradito, añadir azúcar y seguir removiendo. Se quedan pegadito unos granos a otros.

Documentación:
BRITO, Marcos: Saberes y Sabores. El Gofio. Llanoazur ediciones