sábado, 7 de junio de 2014

De romero a San Antonio de Padua. Década de 1930 en Granadilla de Abona

  Paseo romero en camellos


Granadilla de Abona contaba desde la primera mitad del siglo XVI con una ermita en honor de San Antonio de Padua, la cual se erigió en Parroquia a comienzos del siguiente siglo, desmembrándose de la de Vilaflor. Encarnan muchos años conmemorando el santoral de su patrono; y muchos cruzando sus gentes, con la Imagen al hombro, el arco de la puerta de cantería de piedra chasnera. Y es en este mes de junio cuando se rememora su tradición religiosa y festiva, de la que quisiéramos anotar algunos pormenores de los festejos que se recreaban en los años treinta, con actividades de cultura tradicional precursoras de lo que en la actualidad se cumplen.
El día señalado en su santoral, el 13 de junio de 1931, se inició, “a las seis de la mañana, diana por la Banda de música, asistencia de gigantes y cabezudos, que recorrerán las calles de esta significada villa anunciando el día del Santo Patrono, con cohetes y repiques de campanas”. Para a las diez de la mañana oficiar la misa, tras la cual se sale en procesión, con el acompañamiento de la Filarmónica, dirigida por José Reyes Martín, que ya contaba con 93 años. Era una época donde no solía faltar la ejecución de alguna obra de teatro, como la de este año que se representó “una comedia titulada Flor de un día, formada por varios aficionados del Charco del Pino.” El toque de diana a las seis de la mañana se efectuaba el día del patrón, como el del año de 1936 en el que se indica por las calles, algunas han cambiado de denominación, que pasará la Banda de música: “Vicácaro, Cantera, Cruz de Tea, Pinar, Caperuzo, Barrancos, Fuentitas, Cuervos y Aguilillas y Cruz de San Antonio.” 
La carrera de sortijas era otro de los elementos imprescindibles, con frecuencia se ejecutara a caballo, burros o bicicletas y ya desde la década de los años veinte se fue introduciendo los vehículos a motor, como las que se desarrollaron en las proximidades de la Iglesia, a las tres de la tarde del 14 de junio de 1931. “Dicha corrida se llevará a cabo por medio de bicicletas, caballos y automóviles, siendo su presidenta la señorita Carmen Delgado Hernández, acompañada del presidente de los festejos, don Felipe Reyes Hernández. Los fuegos de este año, como otros muchos de esta época, fueron quemados por el pirotécnico granadillero, Antonio Cruz Luis. La comisión estuvo compuesta por Antonio Cruz, Jesús González, José Pitti y Emilio Cejas. A esta sortijas se le añade un nuevo elemento en 1936, las motocicletas. En este último año se cita a otro pirotécnico de Granadilla, Ramón Reverón.
Del año de 1933 se podría resaltar la elección de una reina de los festejos, anotándose como la primera vez que se realizaba en un pueblo del Sur de la Isla. Se efectuó al inicio de la tarde del día 13 de junio en la plaza de la Iglesia, amenizado por la Filarmónica. “En este paseo habrá un número de fiesta que llamará mucho la atención, por ser completamente nuevo en estos pueblos del sur, pues por elección libre y personal y de acuerdo con las bases que ese día expondrá la comisión de festejos, todo el elemento masculino podrá votar a la chica que más le guste de las que se hallen en dicho paseo, y la que resulte con mayor número de votos será proclamada y ostentará desde ese momento el título de Miss Sur de Tenerife.” Con la condición de “ser nacida en la región Sur y tener menor de 25 años.” Este año el programa lo firma por la comisión, Federico Batista Rojas. Y es en el programa de 1936 cuando se reseña la elección de “Miss Granadilla 1936”, elegida entre las asistentes a la verbena que amenizó la orquesta Candelaria de Arafo en la noche del día 13 de junio.
En esta década era usual que el deporte de fútbol se practicara, como el encuentro que se disputó a las dos y media de la tarde del día 13 de junio de 1934, entre el equipo de Granadilla y otro de Santa Cruz de Tenerife. Otro deporte del que se han encontrado referencia era el de la lucha canaria; encuentro disputado el día siguiente, del citado de fútbol, y a la misma hora, “entre los bandos de Chimiche y Blanquitos con Granadilla y Salto.” Y el 14 de junio de 1936 se dispuso de otro “desafío de luchas entre los bandos de Cruz de Tea y Pinar con la Cantera y Vicácaro.”
Paseo romero en camellos

Los inicios de los festejos eran momentos a los que se les solía añadir cierta pompa e imaginación, como las que se ejecutaron el día 12 de junio de 1934 con la participación de una caravana de camellos. O las del mismo día de 1936, que bien puede ser la precursora de la actual romería. “A las seis de la tarde, gran cabalgata, en la que tomaran parte varias señoritas de esta localidad y pueblos limítrofes, vistiendo el traje típico del país, que recorrerán las calles principales de la villa, partiendo de la plaza de San Antonio, continuando su trayecto por las de Carmona, Tagoro, Agua, García Hernández, Calvario, Villasegura, José Reyes Martín, 14 de Abril, terminando en la plaza de Fermín Galán, las cuales estarán artísticamente adornadas y lucirán una espléndida iluminación.” En 1935 la cabalgata anunciadora finalizó su recorrido en la plaza de la Iglesia, realizando el recorrido en sentido contrario a la citada para 1936.
Asimismo, en estos años por las que transcurre la II Republica Española, se reflejan otras actividades, como las riñas de gallos que se efectúan en “Circo Gallera Ucanca”, el 13 de junio de 1936, entre los partidos de Salamanca de Santa Cruz de Tenerife y el de Granadilla. A través de estas pequeñas informaciones recogidas en la prensa de este período se citan diversas personas que participan en las actividades que se desarrollan en estos festejos, como el de la función religiosa del 14 de junio de 1936, cantada por Gregorio Díaz, acompañado al  piano por “el señor Villalva”. Y ese mismo día imparte una conferencia sobre Agricultura, el maestro “señor Abundio, del barrio de Chuchurumbache.” O que la Filarmónica la dirigía “el veterano maestro don Jesús San José.” Y como final de fiesta se organizaban excursiones, como las del día 15 de junio de 1935, que se cierra con “bailes populares y jiras al puerto del Médano y Vilaflor, como despedida de las fiestas.”

jueves, 5 de junio de 2014

Colores del Sur 12. Fajinas de millo

 



Colores del Sur 12. Fajinas de millo

Hojas que envuelven la piña del millo. Fajina que transita del verde al ocre a través del sol y del viento. Ocre, omnipresente en este Sur, en cuya amplia gama de matices se envuelve su soledad.
Además de alimento del ganado, estas fajinas ya secas, se utilizaban para rellenar colchones, al igual que con pinillo. Como así lo recuerda María Moreno Oliva, Maruca, quien nació en Benítez, Adeje, y reside en Vilaflor. De las de dentro, le quitaba las de fuera, lo despedazábamos y las poníamos dentro. Y de pinillo, cuando hacía viento y caía ese pinillo enterito, que poco bueno. Y alguna saca se ponía encima.

Fotografía: Escenificación de tradiciones en el Día de Canarias celebrado en San Miguel de Abona. 30 de mayo de 2014

miércoles, 4 de junio de 2014

El Camisón. Los Cristianos, c. 1935

 
El Camisón. Los Cristianos, c. 1935

Las condiciones de idoneidad que reunían Los Cristianos para el servicio aéreo, motivaron que en las décadas de los años veinte y treinta del siglo XX se estudiara la viabilidad de instalar un poste de amarre para globos dirigibles, de utilizar la bahía para el amerizaje de hidroaviones y las llanuras de El Camisón, tal como se refleja en una fotografía obtenida a mediados de la década de 1930. Esta zona pasó de frustrado aeropuerto a urbanización turística, con la construcción de lo que es en la actualidad Playa de las Américas.
En esta fotografía se observa, el Salón de la Carnada, los conocidos por Cuartos de don Antonio, por su propietario Antonio Domínguez Alfonso, y la playa de La Carnada; parte del litoral que en la actualidad se denomina Playa de las Vistas. La pista de tierra era la vía que enlazaba con Adeje. Al fondo las salinas de El Güíncho. Y por todo el litoral proliferaban los hornos de cal, y que aún en estos años algunos se encontraban en activo.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Y Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares Llanoazur ediciones

martes, 3 de junio de 2014

La tierra como escuela en Pedro Bethencourt Domínguez

  Pedro Bethencourt Domínguez, 2007


Pedro Bethencourt personifica un ejemplo de la manera en que se desarrollaba el día a día en el Sur de Tenerife. Desde su cuna, nació en Mojino en 1914, anduvo entre múltiples ocupaciones. En este pago de Vilaflor se encontraban de medianeros sus padres, Rosario Domínguez y José Bethencourt, entre el cuidado de una manada de cabras y la agricultura. Y aquí Pedro tuvo su escuela, la del ordeño y la del arado, esa escuela en la que había que ser aplicado desde muy pronto, en la que no había tiempo para el aprendizaje, llegaba con el surco a los pies. Sobre todo cuando su hermano mayor se casa y él tiene, con apenas doce años, que sustituirlo en la rudas labores agrícolas.
Aprende a colocarle el yugo a las vacas, a la Florida y a la Manzana, a llevar el arado derecho y a darle la vuelta levantándolo con las escasas fuerzas que aún tenía. Pedro fue el segundo varón en una larga lista de hermanas, tres varones de los once hijos, y a pesar de ser uno de las más pequeños le tocó realizar labores de hermano mayor, acompañaba a los bailes a sus hermanas. Porque de edad de catorce años me echaba las hermanas pa que las llevara a los bailes. A Las Zocas cuantas veces las traje a los bailes, eso sí la madre me decía, cuando usté va con sus hermanas atiende a sus hermanas y cuando usté va libre, va libre.
Otro ejemplo de la forma de vivir en ese Sur, sin escuelas, sin carreteras y con contados trabajos, es la movilidad que caracterizó a su familia, sus mudadas en continua busca de mejora. Cuando Pedro rondaba los ocho años se trasladan a El Morenero, también en Vilaflor, donde continuaban entre la agricultura y la ganadería. Hasta que unos años después se desplazan a Granadilla de Abona, al cuidado de otra manada que transitaba por Atogo, Charco del Pino y subían a El Marrubial, en el verano.
A la edad de 14 años comenzó a realizar trabajos en los cultivos de los tomates en Los Bebederos, en Arona, aunque residía con sus padres en Atogo, Granadilla de Abona. Cargando las mujeres, que llevaban las cajas en un carro tirado por vacas, no había camiones, eran tres ranchos y yo estaba en un rancho, ganaba dos pesetas, lo mismo que las mujeres. Y aquí continuó hasta que inició el servicio militar, que con la guerra civil se le alargó hasta algo más de siete años. Yo donde pasé mi mocedad fue en la jurisdicción de Granadilla hasta que fui al cuartel.
Unos años después de su regreso se casó con Elena García García, dedicándose a una serie de ocupaciones con la que poder sacar adelante a la familia que fue creciendo hasta llegar a contar con 9 hijos. Así trabajó de zapatero, agricultor, montar bazares en festejos o marchante de frutas y carne. En huertas, en labranza y viviendo áhi, porque era un rato familia, también me dedicaba a comprar animalitos y llevar al mercado, a Santa Cruz al mercado, estuve vendiendo a una señora, yo empecé a llevarlo a la recova vieja a una que le llamaban Bernarda, estuve yendo nueve años, mataba cabritos, mataba conejos, mataba pollos. Primero estuve yendo en la guagua, que no pasaba de Granadilla pacá, nueve años saliendo de La Hondura en una bestia, a llevarlo a Granadilla a coger la guagua. La carne la llevaba en unos paños, los cabritos se mataban, se envolvían, a según los que fueran, si eran ocho, diez, ponías juntos, si eran más, dos paños. Yo llevaba de too, pero cabritos en el tiempo dellos, empezaba casi en octubre, a fines de octubre, empezaba los ganaos por la costa a parir y yo me andaba lo que podía, caminando con una bestia. Le compraba a cabreros, en casas particulares, donde los hubiera si me los vendían, yo los cogía en la mano, más o menos vía lo que pesaban y arreglado a lo que me pidieran, pero yo los primeros cabritos que llevé me los dieron a cinco pesetas el cabrito. Los de esa vez, que fue la primera vez, unos cabreros donde dicen La Montañita, de San Isidro paquí.
Incluso con este menester se llegó a trasladar a Fuerteventura para traer los cabritos de aquella isla. El llevarlos desde Sur hasta el mercado de Santa Cruz de Tenerife, que solía ir una vez en semana o dos cuando llevaban las fechas navideñas, tenía que pasar por dos fielatos, el ubicado a la salida de Granadilla de Abona y el de entrada de Santa Cruz de Tenerife. Los cabritos pagaban un real y los pollos dos perras, tres perras. En Santa Cruz si llevaba recibo de aquí me hacían un descuento de lo que había que pagar pa poder ir al Mercado, peor una vez, algo escondíamos en la guagua y estaba en el fielato y cuando íbamos ya la guagua arrancar un gallo que llevaba debajo del asiento empieza a cantar, las risotadas …, pero no me lo cobraron, llevaba otros tres más y no lo cobraron por la gracia del gallo. El recibo del fielato se tenía que dejar a la vendedora al que Pedro se los llevaba, por si había una inspección tenía que presentarlo.
Pedro también comercializaba las pieles de cabra, e incluso de vaca, o cuajos que preparaba y vendía en el Mercado Nuestra Señora de África. Yo hice un bonito negocio, una de las veces en el mercado, con cuajos. También compraba pieles de reses, si jallaba pieles de reses que yo viera que pudiera ganarles algo también. La piel de cabrito la abría así por delante, la echaba así al encalado y en dos días se secaba, abierta así, el pelo pafuera, la empillaba en la casa, en el encalao y en dos días estaba seco y si no había que llenarlos unos de pinillos, otro de lo que fuera y áhi se estaba más pa secarse. Na más que tirarlos así a la pared, abiertos, eso no se caiba hasta que uno los tumbara, eso se pegaba a la pared con la lama de la piel y eso que uno no lo despegara no se caía.
Pedro Bethencourt Domínguez, que falleció en octubre de 2011, ha representado parte de la memoria del siglo XX, un modo de vida en el que la austeridad y las carencias de todo tipo prevalecían en las familias campesinas, que como la suya se tenían que desplazar a menudo en busca de su sustento. Así ha residido en Vilaflor, Granadilla de Abona y en la última década en San Miguel de Abona, pero que además, por sus ocupaciones, ha transitado por casi todos los demás municipios de este Sur.
Un recorrido extenso el que anduvimos tras el recuerdo de Pedro, en presencia de Ángeles Rodríguez Toledo que participa en esta distendida y amena charla. Su memoria se abrió a esos escasos momentos en los que se presentaba la diversión, sobre todo los de su mocedad, los bailes en Atogo, en Las Zocas, en Aldea o en los confines de la medianía, en Pinalete; lugares a los se iba caminando. Pero sobre todo sus palabras se apropian del sudor del esfuerzo, bajo el que se moldeaba la tierra, crecía el trigo, la cebada, la papa, o se llenaba el tarro de la leche con la que hacer el queso, ese que las primorosas manos de su madre le daban forma y aroma. Esas manos que fueron las que le inculcaron lo maravilloso que es sentirse amado, y que nos dejó una frase en la que asentar su memoria: tengo una familia que es lo más que me consuela.

lunes, 26 de mayo de 2014

Antonio Álvarez Fraga, ANTONIO SIVERIO



  Antonio Álvarez Fraga, Antonio Siverio

Los nombretes se forman por infinitas motivaciones. Con relación a parentescos familiares, se pueden añadir los que aportan el nombre o apellido del cónyuge, como José Polonia, que recibe el de su mujer; o Ángela Marrero, que al contraer matrimonio lo adquiere de su esposo. Asimismo se dan otros casos, tal como un segundo apellido que se ha perdido de una rama familiar, es la fuente de Antonio Siverio.
Como rememora Pedro Álvarez Ramos, también conocido por Pedro Siverio, el apodo de esta familia adejera se remonta a su abuelo, Antonio Álvarez Fraga, Antonio Siverio, que lo adquiere del segundo apellido del bisabuelo de Pedro Álvarez. El Siverio viene por mi bisabuelo que era Siverio el último apellido. Y a mis tíos todos Siverio, y a mi todavía me dicen Pedro Siverio, pero no somos Siverio. Su padre era Diego Álvarez Fraga, Diego Siverio, su abuelo Antonio Álvarez Fraga, Antonio Siverio; y su bisabuelo Manuel Álvarez Siverio, conocido por el Machito de Icerce.
Diego Álvarez Fraga, Diego Siverio

En el Padrón Municipal de Adeje, a 31 de diciembre de 1935, se encuentran inscritos en Taucho: Antonio Álvarez Fraga, de 61 años y de profesión jornalero; casado con Bienvenida Fraga, de 60 años; y los hijos que aún residían en la vivienda familiar, entre los que se encuentra Diego Álvarez Fraga, quien contaba con 26 años. Y en el padrón de 1950 se inscriben en Taucho: Diego Álvarez Fraga, de 39 años, de profesión labrador; casado con Jaimina Álvarez Ramos, de 34 años; y sus hijos Pedro, de 10 años, y Jaimina de 5 años.
Bibliografía: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

viernes, 23 de mayo de 2014

Festejos en honor de Nuestra Señora de Fátima. La Sabinita. Arona


 
Victoria Batista y Mercedes Morales
Esta festividad conmemora su onomástica, el 13 de mayo, con una misa y una procesión desde la Iglesia hasta la conocida por la casa de Mercedes Morales. Los actos populares, que como otras tantas de nuestro municipio, no posee fecha fija ya que se formalizan el fin de semana siguiente de la Romería de Fátima en el Valle de San Lorenzo.
La llegada de la Imagen de la Virgen de Fátima a La Sabinita lo fue por la devoción y la perseverancia que tuvieron dos mujeres de este barrio aronero, Mercedes Morales Alfonso y María Jesús Alfonso Batista. Dos mujeres que iniciaron un largo peregrinaje de cuestación para poder recaudar los fondos necesarios con los que adquirir esta Imagen de Nuestra Señora de Fátima. El encontrar referencias escritas de estos hechos ha sido imposible, por lo que se ha tenido que recurrir a la memoria de sus vecinos, por un lado a dos personas que vivieron esos primeros momentos: Encarnación Alayón Hernández y a Santiago Alfonso Batista; y por otro a Dolores Delgado Cabrera, que de una u otra forma ha estado durante muchos años vinculada a la organización de los festejos.
La Imagen de la Virgen de Fátima llegó a La Sabinita a comienzos de los sesenta, se acogió en la casa de Mercedes Morales Alfonso, donde se efectuaban oficios religiosos, primero en un cuarto de su vivienda y con posterioridad, dado el número de vecinos que acudían, a la sombra de un árbol, un falso pimentero, que está en sus proximidades.
Antes de realizar la primera fiesta en la Iglesia y en su plaza, que como fecha más probable se podría citar la de 1975, se organizaron otras conmemoraciones en un viejo salón de empaquetado de tomates propiedad de Eugenio Domínguez, donde se efectuaban bailes para recaudar fondos para la edificación de la Iglesia y para celebrar su festividad.
  La Sabinita, 1998
Para llegar a tener la Iglesia disponible, en este terreno donado por Eugenio Domínguez, se pasaron muchas calamidades, hubo que buscar peseta a peseta con peticiones de todo tipo, con organización de bailes o de alguna obra de teatro que se representó en el Casino de Arona, con la venta de rifas, y con la aportación de los vecinos que habitaban en La Sabinita; que bien se puede resumir con las palabras de Santiago Alfonso: se hicieron mucho sacrificio en ese entonces.
Sus primeros años son reflejo de la humildad del barrio, donde la mayoría de sus actos se centraban en los religiosos, los ventorrillos y los bailes en el salón citado. Y donde resaltaba su procesión por su largo recorrido, se puede decir que visitaba casi todas sus viviendas. El 13 de mayo se oficiaba la misa bajo el árbol que se encuentra en la conocida por la Casa de los Morales, a su termino se iniciaba la procesión que se llevaba hasta Llano Bento, donde se realizaba un descanso a la altura de la casa de Encarnación Alayón Hernández, para proseguir hasta los aledaños del cruce de la carretera del Valle de San Lorenzo y Túnez, donde se efectuaba otro descanso a la altura de la Casa de los Tanganillos, la de Antonio Delgado González.
El año de 1999 supuso un antes y un después en la ejecución de estos festejos. Bajo la presidencia de Alicia Martín González, arropada por un grupo de mujeres del barrio, se vuelve a realizar una misa y procesión el día de su onomástica, el 13 de mayo, con una procesión desde la Iglesia hasta la Casa de los Morales y regreso a la Iglesia. Los festejos populares se celebran, como ya hemos apuntado, el fin de semana después de la Romería de Fátima, además de oficiarse otra misa y procesión el domingo 23 de mayo. Procesión que redujo su largo recorrido y se efectúa como la del día 13 de mayo, a cuyo fin se realiza una exhibición pirotécnica. Este año también se dedica un día como homenaje a los mayores, perpetrado el viernes 21 con la actuación de la Escuela Municipal de Folklore de Arona y una gran chocolatada. Asimismo, y por vez primera, se elige su reina de los festejos, con la participación de las jóvenes: Jessica Reina Marfil, Vanesa del Rosario Fumero Brito, Sandra Mora García, Nazaret García Beltrán, Mónica Pérez Alfonso y Yurena Pérez Alfonso, en quien recayó el título de la primera reina de las fiestas de La Sabinita.
Y por este camino, que partió de la devoción de dos mujeres, siguen evolucionando estos festejos realizados con el esfuerzo de un grupo de vecinos que se empeña cada año en que no decaigan sus oficios religiosos, cuyos actos principales son las dos misas y procesiones que se realizan. Y cuyas actividades populares no olvidan nunca los juegos  infantiles, las actuaciones de folklore, las elecciones de sus reinas, los bailes en la plaza o los fuegos artificiales. 

Bibliografía: BRITO, Marcos: Arona. Tradiciones festivas. Llanoazur ediciones

Chirche. Guía de Isora c. 1960


 
Chirche. Guía de Isora c. 1960
Iglesia de San Felipe Neri, en el barrio de Chirche, construida con el esfuerzo de sus vecinos a comienzos de la década de 1940. Su plaza era lugar de juegos infantiles y de tertulias; allí había una tienda de todo un poco donde además se organizan alegres bailes. Y a la derecha la empinada carretera, todavía empedrada, que comunicaba con el casco de Guía de Isora; por la que desde antaño transcurren los perfumes a su rica miel o a su aromático vino.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones. Fotografía cedida por el Ayuntamento de Guía de Isora