domingo, 15 de septiembre de 2013

Manuel Brito Cabrera, “El Nudio”

 
Manuel Brito Cabrera, El Nudio

Manuel Brito Cabrera, El Nudio, vecino de Guía de Isora, era un parrandero imprescindible en la organización de cualquier festejo, como ese día que se conmemoraba en septiembre, el domingo siguiente a los festejos de Nuestra Señora de La Luz. Se celebraba una misa, una procesión y bailes en la plaza, organizados por Manuel Brito, y que fue conocida por la Fiesta Chica o la Fiesta del Nudio, hasta que en ese domingo de 1955 fallece Manuel Brito. Y ese fue el último año de esta celebración, se fue El Nudio y se acabó la fiesta.
Estas circunstancias las recuerda María Rodríguez Torres, vecina de Chajajo, en presencia de dos hijas de Manuel Brito, Agustina y Conchita Brito Rodríguez, quienes heredaron el sobrenombre de su padre, por lo que son conocidas por Las Nudias. En la finca de tía Florinda, en Los Hoyos, se subió arriba de un eucalipto, era un muchachito de siete o seis años y estaba con la tía, que era Florinda, y se cayó y pasaba una señora de Chío. Todo eso me lo contaba madre Agustina cuando nos reuníamos ahí en la zapatería. Y dijo la viejita cuando lo vio en el suelo, que cayó, ay mi niño que quedaste hecho un nudio; en vez de decir un nudo. Ay mi niñito que quedaste hecho un nudio. Pero madre Agustina lo contaba con tanto sabor, como lo presenció. Y Nudio se quedó. Lo contaba Agustina Cabrera, la madre de El Nudio, cuando se reunían en la zapatería de Pepe Torres, que estaba situada en la plaza de Guía de Isora.
En el Censo Electoral de Guía de Isora de 1950, Manuel Brito Cabrera se inscribe con domicilio en la Calle Las Britas, con 38 años de edad, y de profesión chofer.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones


La Torre de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Luz. Guía de Isora

  Guía de Isora a finales del siglo XIX

La Parroquia de Ntra. Sra. de la Luz ha pasado por múltiples obras, reformas, en su largo periplo que comienza en el siglo XVI. En el comienzo del siglo XVIII se construye un nuevo templo, que se reforma y acondiciona en numerosas ocasiones a lo largo de esta centuria, introduciéndole numerosos elementos, como una nueva nave.
Las imágenes que acompañan este artículo nos muestran la Parroquia tal como se mantuvo, después de pasar por diversas calamidades como el aluvión de 1879, hasta su nueva edificación, para lo que se iniciaron sus trabajos en 1900, bendiciéndose en septiembre de 1902. En primer término se aprecian diversas edificaciones en ruinas, causadas por el aluvión citado. Asimismo se contempla la plaza, así como el inmueble donde se ubica el actual Ayuntamiento.
La segunda imagen de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Luz nos enseña múltiples referencias para poder aproximar la fecha de su obtención. La torre y el frontis se construyeron entre 1921 y 1922, sobre su nuevo templo inaugurado en 1902; su reloj se bendijo en 1948, y el templete ubicado en el centro de la plaza se destruyó con las obras de su acondicionamiento, que finalizaron en 1956.
De las obras de la torre y el frontis, y de cómo se sufragaron, es de lo que se quiere anotar algunos pormenores. El párroco que impulso este proyecto fue José Serret y Sitgat, quien presidió una junta para la recaudación de fondos, compuesta además por: Vicepresidente, don Francisco Alonso Ferrer; tesorero, don José Díaz y Cª; vocales, don José Borges Rodríguez, don Pedro Afonso Díaz, don Manuel Riverón González y don Manuel González Jordán; secretario, don Manuel Borges Alonso.
  Parroquia de Ntra. Sra. de la Luz
A través de diversos diarios de estos años se ha podido rastrear las particularidades por las que transcurrió el vecindario de Guía de Isora para cumplir un anhelo tras el que llevaba desde 1902. Uno de los principales recursos para obtener los fondos con los que costear esta obra fue la peregrinación con el Niño Jesús; se fue de pago en pago, de vivienda en vivienda, de vecino en vecino. Como cuando el último domingo de febrero se trasladó la imagen a los barrios de Aripe y de Chirche, a cuyos lugares, como en todos los traslados, acompañaba a la comitiva una banda de música. En Aripe se hizo un alto en la casa de Miguel Afonso, quien era miembro de la junta en este pago, recorriendo después todo el vecindario. En Chirche era esperada por los vecinos, encabezados por el miembro de la junta en este barrio, José Dorta Mesa; asimismo se recibió la comitiva en la vivienda de Francisco Mesa, de donde partió la visita al barrio una vez finalizado el almuerzo.  
El 6 de marzo de 1921 se dirigió la comitiva a Chiguergue, con la banda de música dirigida por su director, Manuel Reverón. Se realizó un alto en La Cañada, siendo recibida en Chiguergue por la comisión presidida por Luis Melián, quien condujo la imagen hasta el primer descanso, para con posterioridad recorrer el barrio.
El lunes de Pascua se dirigieron a Chío, el Niño Jesús lo portó Pedro Evora Delgado, pasando a manos de vecinos de este pago una vez llegaron a su Ermita. Los del Lomo del Valo le prepararon un altar, donde estuvo hasta que al son de la banda de música se trasladó a la casa de Esperanza Delgado.
El día 10 de abril se visitó los caseríos de El Pozo y Acojeja, a pesar del día que se encontraba, entre y nubes y lloviznas. En El Pozo la imagen descansa en la casa de Manuel Meneses, después en la de Antonio Meneses, para pasar a continuación al pago de Acojeja, donde a su entrada se levantó un arco con descanso, en este lugar la representación la ostentaba Juan Agustín González. 
El lunes 11 de abril se trasladó el Niño Jesús a Alcalá y a Playa San Juan, visitando diversas casas, como las de Francisco González, la de la familia Barreto Herrera o la de Dolores González de Linares. Al llegar a Alcalá se dirigieron a la Ermita, conduciendo el Niño Jesús diversos pescadores, finalizándose el recorrido en el domicilio de Domingo González. Desde Alcalá se trasladaron en barco a Playa de San Juan. Bella y pintoresca lucía la playa con sus bonitos arcos de palmas y flores y un elegante altar. Ya en tierra, dióse tiempo para el almuerzo; este se hizo en la casa de los señores González. Terminado éste, en la vivienda de Manuel González Jordán, Antonio Trujillo traslada el Niño Jesús en su visita a los vecinos. Se regresa a Guía de Isora, efectuando un alto en Las Charquetas, en la casa de Paula González Jordán.
El 3 de mayo se visitó Vera de Erque y Tejina, lugares en los que se partió en caballerías. En Vera de Erques se les esperaba con un arco y un altar de descanso, para después hacer un alto en la casa de Ignacio Vargas. De aquí se parte a Tejina, almorzando en la vivienda de María González Vargas.
Las primeras recaudaciones se produjeron en el mismo momento que el párroco convocó a sus feligreses. Sin poder obtener fecha exacta del inicio de la labores de la Junta, podemos apuntar como la más probable el mes de enero de 1921, al recolectarse en esa primera reunión, 2.100 pesetas. En los lugares que se visitaron las percepciones fueron: en Aripe, 320 pesetas.; en Chirche, 682; en Chío, 664,15; en Chiguergue, 630,15; en la visita a Alcalá y Playa de San Juan, del día 11 de abril, se recaudó 592 ptas.; en Acojeja, 358. De El Pozo no se ha apuntado, salvo las 65 ptas. que aportó cada una de las dos personas citadas en su visita. En Vera de Erques, 502,10 ptas; en Tejina, 880. Otras actividades realizadas con este fin, fueron: una velada infantil, la noche de Pascua, donde se recaudó 50,75 ptas.; y en una función teatral, el domingo 3 de abril, con la obtención de 200 ptas.
En junio de 1921 se informa del comienzo de las obras, con los recursos que se han recolectado en Guía de Isora y en sus barrios. En julio se conoce que las obras van a buen ritmo, agradeciéndose el buen hacer del maestro de obras, José Dorta, y de Vicente Fernández que fue el responsable de la quema de 16.000 ladrillos, ambos vecinos de La Laguna.
La torre de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Luz se bendijo el 18 de septiembre de 1921, según el programa de festejos: A las diez de la mañana, bendición de la torre de esta iglesia parroquial, que será apadrinada por distinguidas señoras y caballeros; seguidamente solemne función religiosa en honor de la Santísima Virgen, nuestra Señora de la Luz de Guía, en la predicará el señor Magistral de esta Diócesis, don Heraclio Sánchez Rodríguez. Terminada la misa saldrá en procesión la referida Imagen por las principales calles de esta población.
Pero debió quedar alguna parte de esta obra sin finalizar porque en marzo de 1922 se informa, que después de diez meses de duros trabajos se termina las obras de la torre y del frontis, y que en total la obra y la reforma han alcanzado la suma de once mil ochocientas cincuenta y siete pesetas con diez céntimos”. Informándose que restaban los cristales con alegorías religiosas para dos ventanales, con un coste de unas cuatrocientas pesetas.


viernes, 13 de septiembre de 2013

Primeros festejos en honor de la Virgen de las Mercedes de Roja. El Médano


  Festejos en la década de 1920

El domingo 17 de septiembre de 1899 se celebró, en el barrio pesquero de El Médano, la primera festividad en honor de Ntra. Sra. la Virgen de las Mercedes de Roja. Ese día se bendijo la Ermita, que fue costeada, al igual que la  Imagen de la Virgen de las Mercedes de Roja, por Antonio Martín Sierra, en cumplimiento de una promesa.
El Médano era una pequeña aldea que en 1900 contaba con un total de 24 edificios de una planta y una población de hecho de 70 personas. Inicios de siglo donde el precio del kilo de queso rondaba la peseta y media; la docena de huevos, la peseta; la docena de naranjas, a 0,40 céntimos; o los cien kilos de almendras a 20 pesetas. Por ese entonces en El Médano existía una taberna, de Graciliano García, y la casa de huéspedes de Prudencio Alonso. En estos años contó con la pista que la comunicaba con Granadilla, favoreciendo con ello el transito de mercancías a través de los barcos de cabotaje, carga y pasajeros que recalaban, por medio de lanchas, en un pequeño embarcadero que se construyó en la Playa Chica; con anterioridad al muelle-embarcadero de la década de los años treinta.
En El Médano se debió amanecer con alegría en esa mañana del 17 de septiembre de 1899. A las diez de la mañana se efectuó esta bendición, fue amenizada por una banda de música que formaron un grupo de vecinos. La función religiosa estuvo a cargo del párroco de San Miguel de Abona, José Trujillo Trujillo, con la intervención del de Granadilla de Abona, Manuel Hernández Reyes.
Después de la celebración litúrgica se celebró una procesión con la Imagen, cortejada de los numerosos fieles que se reunieron en el lugar. Acompañados por la banda de música se acercaron al mar, recorriendo parte de la orilla al son de voladores. La costa de El Médano se vistió de gala, con las casas y los barcos de pesca adornados con banderas. Por la tarde de este primer día festivo se realizaron juegos de cucaña, carreras de sacos, y comenzaron los paseos y los bailes.
Además de contar con la presencia de los barcos “Tenerife” y “León y Castillo”, cuyas dotaciones participaron activamente en el regocijo popular, con el lanzamiento de cohetes. El primer barco citado solía variar su itinerario para acomodarlo a la demanda de los pasajeros que quisieran venir a las fiestas, como así se anuncia en 1900, donde en lugar de partir, desde Santa Cruz hacía el Sur el domingo y regresar el miércoles, lo realiza el sábado, a las seis de la mañana, y regresa el martes. En estos primeros años también recaló en sus costas el “Chasna”, como así sucede en 1904, cuando parte desde Santa Cruz de Tenerife en la mañana del día 17, para aquellos que deseen asistir este día y el siguiente.

El Médano, la iglesia a la derecha. Finales de la década de 1950
A través de estos primeros programas de fiestas a los que hemos tenido acceso, podemos ir conociendo como se fueron desarrollando, así los festejados el 19 y 20 de septiembre de 1903 contaron con la celebración de dos procesiones, una en cada día citado. Son manifestaciones de culto, como la anteriormente reseñada, donde no consta que la Imagen se embarque y recorra, por el mar, la costa como se desarrolla en la actualidad. Así el primer día, recorrerá las playas, seguida del clero y la música, acompañándola por las orillas varios botes engalanados e iluminados, disparando multitud de cohetes. Este es el primer año en el que participa el párroco de la Parroquia de San Antonio de Padua, Esteban Hernández Ramos, que llegó destinado a Granadilla de Abona a comienzos de 1903, y donde permaneció hasta su muerte, acaecida en 1936.
Además de los religiosos citados en estos primeros años también se tiene referencias de otros que ejercieron el noble acto de la oratoria, como el ejercido el 16 de septiembre de 1906, en el que participó el Beneficiado de la Santa Iglesia Catedral, Licenciado don Jerónimo Padilla y Morales. Asimismo este mismo año se reconoce la labor efectuada por dos jóvenes que fueron el alma de aquella: D. Inocencio García Feo, seminarista, y don Virgilio Villalba Fuentes, sochantre. El primero de ellos, Inocencio García, ejecutó el sermón, ya siendo sacerdote, en los festejos de 1911.   
El domingo 20 de septiembre de 1903 la banda de música, compuesta por aficionados del pueblo de Granadilla de Abona, tocó, a las siete de la mañana, en la playa, trasladándose después a la Iglesia, donde a las diez se ofició una misa. A su fin se sacó la Imagen en procesión, acompañándola, además del clero, la música y la danza, formada ésta por varios aficionados que vestirán los trajes de este antiguo baile, recorriendo parte de las playas y calle del Progreso despidiéndose a la imagen al entrar en la ermita, con multitud de cohetes y recámaras. Podemos suponer que esta danza bien podría ser la de Varas de Las Vegas, de la que hay constancia de otras ocasiones que se ha trasladado a El Médano. 
Son festejos preparados con austeridad, pero con una gran devoción. Así los de 1900 se celebran el domingo 16 de septiembre: a más de los actos religiosos, habrá música, juegos y cucañas; se elevaran globos aerostáticos, y por la noche se quemarán fuegos de artificios, sin faltar el indispensable espectáculo teatral. A Los actos que se organizaban para estas celebraciones, como la música o la danza, con tanta aceptación y participación de los vecinos de Granadilla de Abona, hay que irles sumando otros tantos que se iban añadiendo cada año. Ya se han citado las cucañas, los globos aerostáticos o los bailes y paseos con música, que se ejecutaban en las primeras horas de la tarde, como el de 1903: a las tres de la tarde tendrá lugar un baile popular en una de las playas
Otro de los actos de gran relevancia eran las comedias representadas por aficionados, como las de 1903, donde se personificó el drama Gonzalo de Córdoba. Las de 1906 estuvieron representadas por jóvenes de Arico y por otros de la localidad. En estos primeros años del siglo XX se van introduciendo otras actividades como las carreras de cintas, las regatas de botes y la natación.
Festividad de Ntra. Sra. de las Mercedes de Roja, festividad de culto y devoción, de esperanza, de súplicas y ruegos, de promesas, de tradiciones y recuerdos. Conmemoración de la que se han vertido numerosos escritos, de la que se han inspirado prosistas y poetas, como el devoto Blas Batista Pérez, y su poema Mi Suplica: Virgen-Madre, a tu santuario,/erigido en esta orilla,/ llega el creyente canario/ para doblar la rodilla/ y besar tu escapulario./ Escuchas del caminante, la más ferviente plegaria; y al partir el emigrante/ de estas costas de Nivaria,/ su ¡adiós! Te da, sollozante./ en ti cifra su esperanza/ el que a tus plantas se postra, teniendo entera confianza/ de que las penas que arrostra,/ mitiga con tu alabanza./ Yo te invoco en mi quebranto/ y mi duelo se aminora/ cuando, asido de tu manto,/ te ofrendo, Excelsa Señora,/ los raudales de mi llanto./ No te pediré favores,/ que muchos me has concedido/ en otros tiempos mejores…/ Para el mundo estoy servido;…/ me basta con mis dolores./ Más, permite que al final/ de mi vida transitoria,/ reciba, desde el umbral de la mansión de la Gloria, un saludo conyugal.

 

jueves, 12 de septiembre de 2013

Sebastián Martín Melo, TATÁN. Nombrete en Los Cristianos

Sebastián Martín y Virginia Martín. 1955
 
Sebastián Martín Melo, natural de Los Cristianos, donde nace en abril de 1923, adquiere este sobrenombre en su primera infancia. “Tatán es porque mis hermanos, los más chicos, mi hermana María Luisa, no aclaraban Sebastián y decían Tatán, por ahí empezó, el nombre me lo puso María Luisa. Apodo que hereda su hijo mayor, Sebastián Martín Martín, Tata.
Además arrastra otro apodo, el de su familia, LOS ARTISTAS, vinculada a la pesca; a la obtención de la cal, a través de hornos de cal en El Camisón; al cabotaje con el motovelero Atlántico; y a la carpintería, en cuyas labores colaboró en su infancia y juventud.
TATÁN fue el gran impulsor del equipo de fútbol de Los Cristianos, el Club Deportivo Marino. Al mismo tiempo que, a comienzo de los años treinta del siglo XX, se funda este equipo de fútbol, él ya andaba enredado en la formación de un equipo infantil. Como jugador lo fue hasta la década de los años cuarenta, y fue uno de los “héroes” de la eternamente festejada competición del becerro, disputada a comienzo de 1948. Por motivos de salud abandona la práctica de este deporte y continuó ejerciendo de entrenador. En 1966 asume su presidencia, en la que se mantiene durante una década, en la que asentó al equipo tanto en lo económico, como en lo deportivo y patrimonial. Su vinculación se ha perpetuado con la instauración, en 1999, de un torneo que lleva su nombre.
Entre otras de sus muchas actividades, ha sido un gran animador de los Festejos en honor de Nuestra Señora del Carmen y San José. Asimismo fue el catalizador del colectivo de la Tercera Edad de Los Cristianos, que como en otras tantas cosas fue un pionero. Su iniciativa ha sido reconocida por diversas Instituciones, así lo muestran las numerosas distinciones recibidas, como la que se le concede en los Premios Ansina 1998, el Premio Especial del Jurado a los Valores Humanos.
Otros de sus quehaceres han estado ligado a la Cruz Roja de Arona, de la que fue vocal en la década de los años sesenta y de cuya Institución asumió la presidencia en los años ochenta. También fue concejal del Ayuntamiento de Arona, electo en la primera legislatura democrática (1979-1983), ejerciendo en algunos momentos como alcalde accidental. Además de resaltar en la vida económica del Municipio de Arona.
En la fotografía se encuentra con su esposa, Virginia Martín González, con quien contrae matrimonio el 3 de julio de 1955.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Caladoras en Chío. Guía de Isora


 
Caladoras en Chío. Guía de Isora. Fotografía de Adalberto Benítez. 
Publicada el 14 de enero de 1932, en La Prensa.

EL CALADO
Tradicionalmente se ha pensado, o se ha dicho que las labores de calar eran trabajos realizados por la mujer canaria en una escala muy corta, constituyendo una de las ocupaciones femeninas que alternaban con los quehaceres domésticos. De ser así, hay que pensar que con el establecimiento de las casas inglesas dedicadas a la exportación de cochinilla, esas labores fueran descubiertas por los británicos y vieran en ellas un fin lucrativo. Pero sabiendo que estas labores también las encontramos en Portugal y Madeira, y que en estas últimas islas se comercializaron a la par que en Canarias, nos obliga a plantear una duda sobre su origen, y cuestionarnos  sí el  origen de este, no estaría  en una importación foránea, motivada por la búsqueda de mano de obra barata.
Publicado en: “La imagen del artesano y los oficios tradicionales a través de la prensa escrita, 1879-1960"
Autor: José María Mesa Martín
Colección : Marea
Llanoazur ediciones

Antonia Lorenzo Delgado o la magia del encaje de Vilaflor

  Antonia Lorenzo Delgado. 1955
 
Antonia Lorenzo es un ejemplo del valor que atesoraban las mujeres a las que les tocó vivir, en este Sur, en esos momentos en que se encontraban apresadas entre el hambre y la subsistencia. Con la ayuda de un artículo que publicó el periodista Vicente Borges, en abril de 1955 en el periódico El Día, y los recuerdos de sus nietos Damián González Lorenzo y Candelaria Lorenzo Fumero, se pueden hilvanar algunos pormenores por los encajes de la vida de esta luchadora mujer.
Antonia Lorenzo estaba casada con José Lorenzo Oliva, quien en el Censo Electoral de 1897 contaba con 49 años y de profesión labrador. En el Censo de la Población de Vilaflor, a 31 de diciembre de 1910, con residencia en la Calle Castaños, consta inscrita Antonia Lorenzo Delgado, contaba con 38 años, propietaria y viuda (en su documento nacional de identidad consta que nació el 13 de septiembre de 1870; hija de José y Nieves), y con 4 hijos: Francisco, que contaba con 10 años; Otilia, 8 años; Nieves, 6 años; y Josefina Lorenzo Lorenzo, 3 años. En esta vivienda también vivía su madre: Nieves Delgado Torres, de 70 años, propietaria y viuda.
Antonia Lorenzo acomodó una pequeña tienda en su vivienda de la Calle Castaños, en la que disponía de horno de leña en el que cocía pan. Ese, ya casi olvidado, pan de antaño, elaborado con trigo de la zona, molido en molino de mano, amasado con agua de manantial y con levadura madre, y cocido en horno con leña de almendro, de parra, de pino o de escobón.
En la Contribución Industrial y de Comercio para el año de 1913 y de 1914, consta inscrita Antonia Lorenzo Delgado, bajo el epígrafe de Vinos, café y aguardientes. Para surtir esta tienda adquiría productos en Santa Cruz de Tenerife, que se les enviaba por los barcos de cabotaje y que trasladaba a Vilaflor a pie y en animales de carga. La tienda ya no se registra en la contribución de 1915.
Por los comentarios de Antonia Lorenzo, que ya constaba viuda en 1910, se inicia en este arte del punto de aguja en su juventud, labor que compaginó con su tienda hasta que a partir de 1915 se dedica en exclusiva a la tarea del encaje de Vilaflor. Comenta doña Antonia: Sepa que, unas veces por el mar y otras por la cumbre, en lanchones, sobre bestias o a pie, iba a vender mis labores cuando me quedé viuda. Nunca me faltaron encargos y hoy no puedo atender todos los que me hacen. Cuando enviudé mi hijo menor tenía sólo un año. ¡Fíjese si tuve que arrima el hombro!
Este arte del punto de aguja, y según relata Antonia Lorenzo en el artículo de Vicente Borges, lo había aprendió cuando tenía unos 14 años, de manos de una señora inglesa de la que sólo recuerda que se llamaba María y que llegó a Vilaflor en busca de mejorar su salud, a finales del siglo XIX. Apunta doña Antonia: Era una dama buena y sencilla, que hablaba español bastante bien. Se hizo amiga del pueblo y nos ayudó cuanto pudo. A mí me enseñó este trabajo de los encajes, que ella aprendió en un colegio de su tierra.
Trabajamos con la aguja y el hilo, en el aire, sin apoyar nada en bastidores ni otras cosas. Doña María, la Inglesa, que dibujaba con manos de ángel, me enseñó, sobre una cinta de algodón, el punto puro, lo más importante de todo. Después, andando el tiempo, hicimos con la aguja y el hilo, nada más, punto de “nudo”, “logato”, “piña”, “Venecia” y “caramelo”. Últimamente uso una tela almidonada, invención de una servidora que me ayuda a trabajar mejor.
La viajera inglesa Margaret D´Este que transitó por este Sur en marzo de 1908 conoció el encaje confeccionado en Vilaflor, del que apuntó: se llama punto de aguja; no es una industria muy difundida, como lo es el calado, porque sólo se hace en Vilaflor y sólo se dedican a ella media docena de chicas. Confecciones, anota, que se enviaban al Puerto de la Cruz y por el que ganaban una peseta al día. Y lo describe: El encaje se hace en su totalidad con hilo, y comienza siendo como una estrecha trenza, cosida a aguja, sobre un diseño, y luego se rellena a punto de aguja con variadas puntadas y se le añaden mariposas y flores al diseño, es muy fuerte y bonito; el precio que se pide por él es extraordinariamente bajo.
Las hijas de Antonia Lorenzo también aprendieron ese punto de aguja, sobre lo que añade Candelaria Lorenzo: Y las tres calaban y hacían punto de aguja. Y con el punto de aguja, ellas a lo mejor trabajaban seis meses y a los seis meses disponían de cantidad y lo llevaban a Santa Cruz, y lo vendían.
Trabajo de precisión, de paciencia, tal como se expresaba doña Antonia, lo esencial para este trabajo: paciencia, gusto y buen ojo. Y por los que aún se acuerdan de ella en Vilaflor, conocemos que fue una maestra en este arte, no sólo por su buena labor con la aguja sino también porque se preocupó de que perdurara.
Antonia Lorenzo fue un ejemplo de generosidad, de valentía para transitar por las dificultades que fue hallando en la vida. Pero supo progresar a base de sacrificios, de perseverancia, en unos momentos en los que vivir en esta Comarca Chasnera no era nada fácil. Y lo forjó con sus hábiles manos, que amasaron el sustento a través de un hermoso baile entre aguja e hilo.

martes, 10 de septiembre de 2013

Momentos para pasar la fruta leche


  Fruta pasada dispuesta para prensarla
Los frutos de la higuera y de la penca han sido utilizados por nuestros mayores para paliar años de sequías y de miserias, consumiéndolas como fruta fresca o pasada. Además de sus aprovechamiento en la alimentación de animales, la producción de estiércol, su utilización como combustible, o en diversas aplicaciones en la medicina tradicional.
Pero el mayor uso y aprovechamiento era el fruto fresco o seco, las pipas, las porretas o carreños y los higos pasados. Estos frutales entraban en los tratos de las medianerías o en la venta de la fruta en el mismo árbol o penca. Aportaba múltiples interacciones sociales y económicas, en el que se efectuaba un entramado de colaboración entre los miembros de la comunidad. La recogida de la fruta leche y la de higos picos y su posterior pelado, además de las diversas labores que se realizaban para obtener esta fruta pasada en colaboración entre el mismo grupo familiar o entre vecinos.
Horacio Fumero secando higos en Vilaflor
La fruta leche, ya sea blanca, negra o breval, se recogía cada cierto tiempo que solía oscilar entre los 5 o 10 días, ya madura, en algunos casos sobre lo pasado, pero siempre antes de abrirse y se tendían al sol en el pasil. Estos podían ser naturales, superficies de piedras volcánicas pequeñas era lo ideal, las azoteas o las eras. La duración de este proceso dependía de la insolación, de la humedad, del tamaño de la fruta, pero oscilaba entre los seis y los ocho días. Una vez que la fruta se pasada, se recogía en caliente y se sobaba a mano o en un saco, para que no criaran bichos. Se prensaban un día y se dejaban uno o dos días más al sol. Después se guardaban prensadas. En el caso de que no estuviese secas todavía y se barruntara lluvia, o si se hubiesen mojado, se terminaban de secar en un horno de leña, práctica esta última a la que la mayoría de las personas que nos han narrado su experiencia no eran partidarios, ya que son de la opinión de que se obtiene menor calidad.
  Miguel Donate González. San Miguel de Abona

Toda una ciencia conlleva llegar hasta ese exquisito producto que se guardaba como una reserva de alimento para el invierno, tal como apunta el vecino de San Miguel de Abona, Miguel Donate González. Después cogía usté cuando se pasaba, la empresaba, si está muy seca cuando usté va a empresarlas pues cogía unas gotitas de agua, pero poco agua. Las día poniendo bien puestitas, bien puestitas, y las dejaba allí hasta que se oreaban, dos días o tres días, según como estuviera el tiempo y después tenía un cuarto na más que pa la fruta y día cogiendo y echando en aquel cuarto allí, pero todas las semanas había que estregarlas, pero estregando despacito y poniéndolas bien puestitas. Eso era en el suelo, estregando, estregando, y dispués la día arrimando, los día arrimando, y todo eso se día poniendo azucarao. Porque si usté no lo estruga se quean secas, y por eso había que estregarlas y al estregaba es pa que la breva, o el higo, esté siempre amorosa. A lo mejor lo hacía a la semana una vez, tres o cuatro semanas, y dispués ya la fruta ya se amontonaba aquí, ya no se secaba, ya la podía usté dejar allí pa esté comer.
Manuel Pérez Vargas, vecino de Tijoco de Arriba, en Adeje, aportó su experiencia a este arte. Vivió unas tres décadas, entre los años treinta y cincuenta, en El Almácigo, Guía de Isora, cuando sus padres, Manuel Pérez de León y Ursula Vargas Morales trabajaban de medianeros con la empresa Fyffes, a quien le compraban por 20 pesetas los higos de leche de las higueras que se encontraban en la Vera de Erques, en las Hoyas del Draguillo y en Los Graneritos, pagábamos al año veinte pesetas, por los higos, y los pasábamos, hasta treinta quintales de higos. Eran años que se optimizaba todos los recursos, como los frutos de la higuera, que se consumían en fresco o pasados, recurso imprescindible para pasar los fríos meses que se avecinaban. En ese tiempo un higo que estaba allarriba se le tiraba una piedra, no es como hoy que se pudren áhi y nadie los mira, hombre por dios. Eso era una comida muy sana, muy saludable y muy buena. Esté salía de madrugada o iba pa la cumbre, se llevaba unos poquitos de higos y un pedacito de queso, si tenía, y estaba comido tranquilo todo el día, como hubiera agua cerca donde beber, ya estaba.
Aurora Linares en el secado de fruta de leche. Las Manchas

 

O tal como narra Aurora Linares Fortes, de Las Manchas en Santiago del Teide, que antes habían cestos, hacíamos unos goritos de piedra y en esos goritos los metíamos todos y mi madre los acalcaba mucho con las manos dentro de las piedras, pero ya esa época, teníamos unos pasiles y en cestos, en cubos, ahora ya es distinto compramos las bolsas y los prensamos en las bolsas. Y luego guardarlos en arcones de madera, cajones de cualquier tipo, hasta esos toneles que venían con cemento, en cestas de mimbres o en paños de tela, en lugares frescos.