lunes, 26 de mayo de 2014

Antonio Álvarez Fraga, ANTONIO SIVERIO



  Antonio Álvarez Fraga, Antonio Siverio

Los nombretes se forman por infinitas motivaciones. Con relación a parentescos familiares, se pueden añadir los que aportan el nombre o apellido del cónyuge, como José Polonia, que recibe el de su mujer; o Ángela Marrero, que al contraer matrimonio lo adquiere de su esposo. Asimismo se dan otros casos, tal como un segundo apellido que se ha perdido de una rama familiar, es la fuente de Antonio Siverio.
Como rememora Pedro Álvarez Ramos, también conocido por Pedro Siverio, el apodo de esta familia adejera se remonta a su abuelo, Antonio Álvarez Fraga, Antonio Siverio, que lo adquiere del segundo apellido del bisabuelo de Pedro Álvarez. El Siverio viene por mi bisabuelo que era Siverio el último apellido. Y a mis tíos todos Siverio, y a mi todavía me dicen Pedro Siverio, pero no somos Siverio. Su padre era Diego Álvarez Fraga, Diego Siverio, su abuelo Antonio Álvarez Fraga, Antonio Siverio; y su bisabuelo Manuel Álvarez Siverio, conocido por el Machito de Icerce.
Diego Álvarez Fraga, Diego Siverio

En el Padrón Municipal de Adeje, a 31 de diciembre de 1935, se encuentran inscritos en Taucho: Antonio Álvarez Fraga, de 61 años y de profesión jornalero; casado con Bienvenida Fraga, de 60 años; y los hijos que aún residían en la vivienda familiar, entre los que se encuentra Diego Álvarez Fraga, quien contaba con 26 años. Y en el padrón de 1950 se inscriben en Taucho: Diego Álvarez Fraga, de 39 años, de profesión labrador; casado con Jaimina Álvarez Ramos, de 34 años; y sus hijos Pedro, de 10 años, y Jaimina de 5 años.
Bibliografía: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

viernes, 23 de mayo de 2014

Festejos en honor de Nuestra Señora de Fátima. La Sabinita. Arona


 
Victoria Batista y Mercedes Morales
Esta festividad conmemora su onomástica, el 13 de mayo, con una misa y una procesión desde la Iglesia hasta la conocida por la casa de Mercedes Morales. Los actos populares, que como otras tantas de nuestro municipio, no posee fecha fija ya que se formalizan el fin de semana siguiente de la Romería de Fátima en el Valle de San Lorenzo.
La llegada de la Imagen de la Virgen de Fátima a La Sabinita lo fue por la devoción y la perseverancia que tuvieron dos mujeres de este barrio aronero, Mercedes Morales Alfonso y María Jesús Alfonso Batista. Dos mujeres que iniciaron un largo peregrinaje de cuestación para poder recaudar los fondos necesarios con los que adquirir esta Imagen de Nuestra Señora de Fátima. El encontrar referencias escritas de estos hechos ha sido imposible, por lo que se ha tenido que recurrir a la memoria de sus vecinos, por un lado a dos personas que vivieron esos primeros momentos: Encarnación Alayón Hernández y a Santiago Alfonso Batista; y por otro a Dolores Delgado Cabrera, que de una u otra forma ha estado durante muchos años vinculada a la organización de los festejos.
La Imagen de la Virgen de Fátima llegó a La Sabinita a comienzos de los sesenta, se acogió en la casa de Mercedes Morales Alfonso, donde se efectuaban oficios religiosos, primero en un cuarto de su vivienda y con posterioridad, dado el número de vecinos que acudían, a la sombra de un árbol, un falso pimentero, que está en sus proximidades.
Antes de realizar la primera fiesta en la Iglesia y en su plaza, que como fecha más probable se podría citar la de 1975, se organizaron otras conmemoraciones en un viejo salón de empaquetado de tomates propiedad de Eugenio Domínguez, donde se efectuaban bailes para recaudar fondos para la edificación de la Iglesia y para celebrar su festividad.
  La Sabinita, 1998
Para llegar a tener la Iglesia disponible, en este terreno donado por Eugenio Domínguez, se pasaron muchas calamidades, hubo que buscar peseta a peseta con peticiones de todo tipo, con organización de bailes o de alguna obra de teatro que se representó en el Casino de Arona, con la venta de rifas, y con la aportación de los vecinos que habitaban en La Sabinita; que bien se puede resumir con las palabras de Santiago Alfonso: se hicieron mucho sacrificio en ese entonces.
Sus primeros años son reflejo de la humildad del barrio, donde la mayoría de sus actos se centraban en los religiosos, los ventorrillos y los bailes en el salón citado. Y donde resaltaba su procesión por su largo recorrido, se puede decir que visitaba casi todas sus viviendas. El 13 de mayo se oficiaba la misa bajo el árbol que se encuentra en la conocida por la Casa de los Morales, a su termino se iniciaba la procesión que se llevaba hasta Llano Bento, donde se realizaba un descanso a la altura de la casa de Encarnación Alayón Hernández, para proseguir hasta los aledaños del cruce de la carretera del Valle de San Lorenzo y Túnez, donde se efectuaba otro descanso a la altura de la Casa de los Tanganillos, la de Antonio Delgado González.
El año de 1999 supuso un antes y un después en la ejecución de estos festejos. Bajo la presidencia de Alicia Martín González, arropada por un grupo de mujeres del barrio, se vuelve a realizar una misa y procesión el día de su onomástica, el 13 de mayo, con una procesión desde la Iglesia hasta la Casa de los Morales y regreso a la Iglesia. Los festejos populares se celebran, como ya hemos apuntado, el fin de semana después de la Romería de Fátima, además de oficiarse otra misa y procesión el domingo 23 de mayo. Procesión que redujo su largo recorrido y se efectúa como la del día 13 de mayo, a cuyo fin se realiza una exhibición pirotécnica. Este año también se dedica un día como homenaje a los mayores, perpetrado el viernes 21 con la actuación de la Escuela Municipal de Folklore de Arona y una gran chocolatada. Asimismo, y por vez primera, se elige su reina de los festejos, con la participación de las jóvenes: Jessica Reina Marfil, Vanesa del Rosario Fumero Brito, Sandra Mora García, Nazaret García Beltrán, Mónica Pérez Alfonso y Yurena Pérez Alfonso, en quien recayó el título de la primera reina de las fiestas de La Sabinita.
Y por este camino, que partió de la devoción de dos mujeres, siguen evolucionando estos festejos realizados con el esfuerzo de un grupo de vecinos que se empeña cada año en que no decaigan sus oficios religiosos, cuyos actos principales son las dos misas y procesiones que se realizan. Y cuyas actividades populares no olvidan nunca los juegos  infantiles, las actuaciones de folklore, las elecciones de sus reinas, los bailes en la plaza o los fuegos artificiales. 

Bibliografía: BRITO, Marcos: Arona. Tradiciones festivas. Llanoazur ediciones

Chirche. Guía de Isora c. 1960


 
Chirche. Guía de Isora c. 1960
Iglesia de San Felipe Neri, en el barrio de Chirche, construida con el esfuerzo de sus vecinos a comienzos de la década de 1940. Su plaza era lugar de juegos infantiles y de tertulias; allí había una tienda de todo un poco donde además se organizan alegres bailes. Y a la derecha la empinada carretera, todavía empedrada, que comunicaba con el casco de Guía de Isora; por la que desde antaño transcurren los perfumes a su rica miel o a su aromático vino.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones. Fotografía cedida por el Ayuntamento de Guía de Isora

jueves, 22 de mayo de 2014

Colores del Sur 11. Basalto y bejeque

 
Colores del Sur 11. Basalto y bejeque

Bejeque agarrado a un puñado de tierra de escorrentía que se asentó en una fractura en la escarpada pared de roca en el Barranco de las Goteras.
Gris del basalto con patina marrón que le ha ido aportando el arrastre de la tierra por el agua de la lluvia. Y verdes infinitos, desde tiernos a secos, que muestra este bejeque asido a un pequeño montón de tierra.

Fotografía: Basalto y bejeque. Barranco de las Goteras, zona de Ifonche. Vilaflor, 2014

lunes, 19 de mayo de 2014

El Médano, c. 1958

 
El Médano, c. 1958

Panorámica que se inicia desde el muelle, de los adoquines de su camino de servicio que enlazaba con la carretera que la conecta con Granadilla. A la derecha de la imagen resaltar la Iglesia, erigida en 1899 en honor de la Virgen de las Mercedes de Roja. Y continuando la línea de la playa destacar el empaquetado de tomates de Francisco García Feo, a la izquierda de la imagen, poco antes de su derribo y el comienzo de la edificación del hotel El Médano, del mismo propietario, que fue inaugurado en 1963.

Bibliografía: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

sábado, 17 de mayo de 2014

El cometa Halley en 1910

  Cometa Halley, de Jean Mascart     
 
El Halley es un cometa que orbita alrededor del Sol, con un período orbital que oscila entre 74 y 79 años. Es uno de los mejor conocidos y se le observó por última vez en 1986, calculándose una nueva visión para el año 2061. De larga cola, se le ha podido presenciar a simple vista, ha causado fascinación, miedos y leyendas, entre ellas las del fin del mundo. Como así fueron las congojas que se padecieron en el Sur de Tenerife desde meses antes de poderse contemplar en su mayor apogeo, la noche del 18 y el 19 de mayo de 1910.
El astrónomo francés Jean Mascart viaja en 1910 a Tenerife para realizar diversos estudios científicos, entre otros la observación del cometa Halley. Durante su estancia en Las Cañadas se trasladó a Vilaflor, a la que cita como pequeña y deliciosa población. Relata las dificultades para trasladarse desde La Orotava a Vilaflor a través de un camino incómodo, por el que se tarda unos 12 o 13 horas en mula. Si los isleños realizan el trayecto entre La Orotava y Vilaflor de manera bastante irregular, ¡cómo quieren que los turistas se arriesguen a hacerlo! Esta perla de la isla se encuentra bastante aislada, lo que es una verdadera lástima. Durante el verano, la época más calurosa, Vilaflor se convierte de alguna manera en una estación de montaña, con un aire vivificante y un clima suave y regular.
  Vilaflor, 1890


A Mascart lo acompañó Georges Plasse, quien publicó un artículo en la prensa relatando algunos pormenores de ese acontecer, como su visita a Vilaflor. Después de nuestra llegada a Vilaflor, vimos las ventanas llenas de gente que con angustiosa voz preguntaban: `senhor Francés´, díganos algo de la `Mala Cometa´… Pero nada, no podíamos convencer a estos infelices; nuestras palabras caían en medio de la mayor incredulidad…. Cada mañana el astro aumentaba y el día 17 le vimos formidable; cubría el cielo desde el horizonte, hasta más allá del cenit.
Con gran sorpresa, le vimos aún el día 18. en medio de la oscuridad y después de una noche de viaje a través de las escabrosas montañas, llegaban personas de Granadilla, San Miguel, Vilaflor y hasta de Santa Cruz. Se acercaban con dificultad y no se convencían con nuestras consoladoras palabras. Durante la `terrible´ noche del 19, bien pocos dormirían tranquilos en la Isla. Y precisamente esa noche, nada pasó.
Nuestra misión había terminado. En estos dos solitarios meses habíamos tomado más de 70 clichés del cometa y numerosos dibujos que después de las observaciones directas anotadas, completaban la documentación.

San Pascual Bailón. Promesas a un santo bailón


 
San Pascual Bailón en la Parroquia de San Antonio Abad, Arona
El 17 de mayo se conmemora el santo más bailón, San Pascual Bailón, al que se recurría en cualquier momento del año. Las promesas, los bailones, a San Pascual Bailón se cumplían por múltiples motivos, por mejorías de enfermedades, por salir airoso de ciertos avatares de la vida, casamientos, partos, guerras o viajes; o por cualquier otra facultad como padecimientos de animales, sequías, lluvias, etc. El baile se organizaba en casas particulares o en los múltiples salones que existían en cada pueblo. La persona que hacía la promesa se encomendaba en buscar el lugar, de invitar a los bailadores y tocadores, y fijar la fecha para su ejecución. 
En Arona, el 17 de mayo se oficia una misa de gala en honor de San Pascual Bailón en la Parroquia de San Antonio Abad, Patrón de la Hermandad del Santísimo Sacramento. Las peticiones a este santo franciscano se cumplen por múltiples motivos en demanda de su amparo. Como por ejemplo cuando lo bailó María Luisa Hernández Reverón, vecina del Valle de San Lorenzo, que asistió en ofrecimiento de una vecina por el pronto regreso de su padre de Cuba. Se desarrolló en la década de los años cincuenta en un local de Pedro Hernández, en Chindia, desde que entrabas hasta que salías tenías que estar bailando. Tocadores y bailadores no podían parar hasta que no se cumplía la promesa, que en algunos casos se mantenía durante dos horas.
María García Sierra, vecina de Buzanada, también participó en estos bailones. Como el que se efectuó en los años cuarenta, con el deseo de que el parto de su hermana tuviera buen fin. Yo hice una promesa por mi Corina, que en paz descanse, cuando tuvo el niño más viejo que casi no lo tiene, y prometí un Pascual Bailón, no parábamos, uno bailando sin pararse las dos horas. El baile se efectuó en El Morro, en la tienda y salón de baile de Enrique Delgado, Cho Enrique, en el que también participó Dolores Toledo y Rafael Delgado, con quien bailó María García; quien además recuerda un cantar en honor de este santo: Dichoso Pascual Bailón/ que bailando ganó el cielo/ y se fue a gozar de dios/ bailando en ese terrero
Rosario Domínguez. Las Galletas
Asimismo lo narró la vecina de Las Galletas, Rosario Domínguez Rodríguez, quien participó en uno de estos bailes en la Cañada Verde. Cuando yo tenía diecisiete años estábamos invitados a la Cañada Verde, por la tarde que lo ofrecía mi tía María Rancel y el marido Ismael Donate, que era el cabrero en La Tosca. Y fuimos al baile que ofreció ella, porque las cabras no daban leche y después llovió y había leche a montones, por dios que si. El Pascual Bailón lo bailamos allárriba en la Cañada Verde, estaba cho Juan Cabrera de encargado y fue también en el día de San Juan, bailamos por la tarde y después bailamos por la noche el baile, estuvimos bailando hasta por la mañana. Por la tarde ejercieron la promesa a San Pascual Bailón y por la noche festejaron la onomástica de San Juan Bautista.
  José García. Valle de San Lorenzo
Y el último recuerdo lo aporta José García Domínguez, José Rubio, quien nació en 1914 en el Valle de San Lorenzo. Con apenas quince años participó en un Pascual Bailón, bailando dos horas en el salón que tenía María Pérez Reverón, con venta y salón de baile en Los Corrales, cercano a Las Galletas, tenían un ventucho y un salonito pa bailar y que ellos vivían allí también. En este Pascual, José Rubio bailó y cantó, y añade que estuvo danzando con una chica a la que no le pudo decir nada, se acabó el Pascual y no pude romper la palabra.
  
Bibliografía: BRITO, Marcos: Arona. Tradiciones festivas. Llanoazur ediciones