sábado, 24 de octubre de 2015

Colores del Sur 17. Almendras en Aripe

 
 
Colores del Sur 17. Almendras en Aripe

Los almendreros se adaptan muy bien al clima, y al terreno, que predomina en este Sur. Su fruto, al igual que el higo pico y el higo de leche, estos dos últimos en forma de porretas e higos secos, fue una importante fuente en la alimentación, en la subsistencia, de nuestros antepasados. Fue recurso para gente humilde a través del rebusque, de ese fruto que queda perdido bajo el almendro una vez recogida la cosecha. O elemento indispensable en la excelente repostería de este Sur: truchas de almendras, tortas de almendras o tortas chasneras, piñas, huesos, rosquetes rellenos o matrimonios.
El almendrero y su fruto aportan una gran riqueza cromática al paisaje de este amado Sur. Pardos infinitos en sus retorcidos y estriados troncos, pardos que en muchas ocasiones se asemejan con los tonos de la piedra que lo rodea. Y brota el colorido floral, blancos y rosas antes del verde de sus hojas, y de su fruto. Y aparecen los marrones y los ocres de su reseca piel y de la dura cáscara que contiene los matices de canelos de la almendra, con ese delicado sabor, incluso en la amarga, que aporta deleites a nuestro paladar.

Fotografía: Feria de la almendra en Aripe. Guía de Isora, octubre de 2009.

viernes, 16 de octubre de 2015

Primer programa de los festejos en Los Cristianos. 18 y 19 de octubre de 1924

 
Primer programa de los festejos en Los Cristianos. 18 y 19 de octubre de 1924

El 18 y 19 de octubre de 1924 se celebraron los primeros festejos en honor de Ntra. Sra. la Virgen del Carmen, en Los Cristianos.
La Ermita en honor a la Virgen del Carmen, en Los Cristianos, se bendice el 19 de octubre de 1924, Parroquia a partir del 1 de enero de 1964, y se realizan los primeros festejos. Iniciándose el día anterior, 18 de octubre, con la procesión de las dos de la tarde de este sábado en la que se trajo la primera Imagen de la Virgen Marinera desde la Parroquia de San Antonio Abad, en Arona.
“Rezumaba calma, sosiego, sencillez. Plantada como estaba en tierra reseca, a lo sumo impregnada de sacrificio. En su edificación trabajaron grandes y chicos, pudientes y menos pudientes. Unos con aportaciones, como Elena Tavío que regaló el piso; o Carmen Herrera que donó la primera imagen del Carmen. Los más acercando materiales, como las cabezas de tosca de la Tosquera, de María Amalia Frías Domínguez, quien cedió los terrenos que ocupan la Ermita y la plaza. Un destacado maestro de obras que trabajó activamente en su construcción fue Manuel Melo Cabeza; José Almeida se encargó de la carpintería y del techo. Cabezas de cantos, barro y lajas; de este modo progresaron sus muros, recubiertos con cal y arena. Y la cal, por supuesto, de una de las mejores caleras de las islas: El Camisón.
La Ermita era de una sola nave, pequeña, cual invitación al recogimiento. Si en su exterior denotaba la obligada austeridad que imponía la economía, incluso sin el acompañamiento alegre de un campanario; en su interior esa sobriedad se acrecentaba: piso de mosaico y techo de uralita. Y según el inventario realizado a comienzos de la década de los años treinta por el párroco de San Antonio Abad, en Arona, José Siverio Díaz, contenía tres imágenes pequeñas: la Virgen del Carmen, la Milagrosa y San José; y poco más: un armónium, un cáliz, dos casullas, una blanca y otra negra, un alba, seis candelabros, un misal deteriorado y tres bancos de tea. Y es en estos años primeros años de esta década de los treinta cuando se construye el campanario y la sacristía, en esta última trabajó de albañil Manuel Melo Cabeza y de carpintero José Martín Melo. Y en su trasera se elevaban las laderas y el perfil majestuoso de la Montaña Chayofita, donde escarbaron sus viviendas una buena parte de nuestras familias, de nuestros vecinos.”

Documentación: BRITO, Marcos: Los Cristianos 1900-1970. Vida cotidiana y fiestas populares.]. Llanoazur ediciones
 

jueves, 15 de octubre de 2015

Excursión a El Médano. 15 de octubre de 1933

 
Excursión a El Médano. . no.. 15 de octubre de 1933
El Sur era casi desconocido para el resto de la población de la Isla de Tenerife. El Sur, desatendido en exceso, ha sido admirado y soñado por un gran número de sus visitantes. Ejemplos de encomios se encuentran, aunque resulte dificultoso si lo comparamos con los infinitos de los ramilletes que se llevan al otro lado de la cumbre. A este Sur le falta cantores, que diría Alfonso García Ramos: Al sur de Tenerife le han faltado cantores, hombres que ahonden en su entrada, su drama y su azarosa historia. (…) El sur es un continúo empezar, pero un empezar desde la nada.
En la década de 1930 era frecuente encontrar en la prensa anuncios de diversos colectivos que ofertaban excursiones al Sur, en busca de parajes pintorescos. Como ejemplo anotar esta excursión a El Médano que tendría lugar el 15 de octubre de 1933.

lunes, 12 de octubre de 2015

Camellos en el paisaje de Arico. Apodo Los Galvanes

 

Camellos en el paisaje de Arico. Apodo Los Galvanes

Fotografía de la década de 1950. Dos camellos que muestran su cansino andar por el camino que comunica Arico Nuevo con la zona de Mogán, a la altura de La Cancela. Dedicados al traslado de los productos de los cultivos como el tomate o el tabaco, llevan en sus gibas a José Antonio Hernández Mena, en primer lugar, y a Ramón Luis.
La familia de José Antonio Hernández Mena era conocida por Los Galvanes, apodo que proviene del apellido de la abuela materna, Francisca Galván Granja. Según relata Agustín Hernández Rodríguez (Rodrigo-Arico, 1941), hijo de José Antonio Hernández, era natural de Arona, donde ejerció de camellero y agricultor, y desde cuyo lugar se trasladó a Era Tierra, en Arico, para cuidar una manada de cabras, aproximadamente a mediados de la década de los años veinte, y hasta los inicios de los treinta. Después se estableció en diversos pagos de este mismo Municipio, como en Las Casitas, Rodrigo o Las Coloradas, pero sin cabras, dedicándose a labores entre la agricultura y la ganadería, y siempre con algún camello para el transporte y carga.
En el Censo Electoral de Arico, para el año de 1934, Antonio Hernández Mena se encuentra inscrito en Icor, con 36 años y de profesión jornalero.

Documentación: BRITO, Marcos: Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Y Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

jueves, 8 de octubre de 2015

Programa de los festejos en Adeje. 1921

 
Programa de los festejos en Adeje. 1921

De cómo eran los festejos, en Adeje, en honor de Ntra. Sra. de la Encarnación y de la patrona Santa Úrsula en 1921 queda reflejado en este programa publicado en la prensa de la época. Las celebraciones se comenzaban al alba, como esa Diana, a las 6 de la mañana del domingo 9 de octubre, a cargo de la Banda de Música de Guía de Isora, cuya participación en estos festejos solía ser frecuente en estas primeras décadas del siglo XX, como ocurría en octubre de 1908, cuando se produce una diana tocada por la renombrada banda de Guía que recorrerá las calles de la población a las seis de la mañana.

lunes, 5 de octubre de 2015

Daniel el de Mojino. Manuel el de Mojino. Vilaflor de Chasna

Manuel Rodríguez Rodríguez, Manuel el de Mojino


De este modo se conoce a Daniel Rodríguez Cano, Daniel el de Mojino, porque vivió en este pago de Vilaflor de Chasna, Mohino o Mojino. Y en cuyo lugar, según su sobrino Celestino Moreno Beltrán, se mantuvo por lo menos veinte años; en los primeros momentos al cuidado de una manada de cabras y luego en la medianería agrícola. Otras fuentes también lo tratan por Daniel el de Suárez, ya que vivió en este pago de Adeje, antes de trasladarse a Vilaflor.
En el Padrón Municipal de Vilaflor, a 31 de diciembre de 1940, Daniel Rodríguez Cano consta inscrito en Guayero, residía en Mohino, de profesión obrero y con fecha de nacimiento la del año de 1893; casado con Luisa Rodríguez García, nacida en 1901 y de profesión sus labores; y con cinco hijos en la vivienda familiar: Manuel, Francisco, Vicente, Daniel y José Rodríguez Rodríguez. Se anota que procedían de Adeje y que residían en éste lugar desde hace 3 años, salvo los dos últimos que nacieron en Vilaflor y contaban con un año de edad. Manuel Rodríguez Rodríguez, al que también se le conoce por el lugar en que residió, Manuel el de Mojino, nació en 1924 y de profesión obrero.

Documentación: BRITO, Marcos: Nombretes en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

Salvador González Alayón. Mecida de la leche. Cañada Verde 1991

Salvador González Alayón. Mecida de la leche. Cañada Verde, 1991

Fotografía y texto publicados en: BRITO, Marcos: Salvador González Alayón. Un cabrero para la leyenda. Llanoazur ediciones

“Para obtener la mantequilla o la manteca ganado se recogía la leche durante varios días, hasta once, y después se mecía en un zurrón de cabra, también se llegó a realizar en garrafones de 16 litros. Además se obtenía la leche mecida o espesa, que se toma sola o con gofio y a la que se le atribuye remedios estomacales. El proceso de separar la grasa de la leche se le denomina mecida de la leche, acontecimiento que se tornaba una fiesta al realizarse en colaboración con otros cabreros o amigos. La época de la mecida eran los meses de verano, entre junio y septiembre, período en el cual las cabras dan menor cantidad de leche, y que en algunos momentos no es suficiente para hacer queso. Se guardaba en garrafones, o como hacía su padre en cacharros de mormontina de dieciocho litros, durante varios días, la leche agria que ya ve, que se pone sea cinco días, seis, siete, hasta once días, después se mece pa sacar la mantequilla. Porque anteriormente los patronos les gustaba que meciera no pa la manteca ganao sino pa ellos llevar la mantequilla. El primer día se colocaban en el garrafón 2 ó 3 litros y luego se le iba añadiendo cada día más hasta el señalado para la mecida, a esta leche se le añadía un poco de agua, todos los días o terciados. Cuando se vertía la leche en el zurrón de mecer, se le añadía más agua, pa separar las grasas; se infla el zurrón, pa que jaiga juego dentro, y se prepara para mecer, de noche y a la fresca, imprimiéndole al zurrón golpes secos.
Sea para obtener la mantequilla o la manteca, una vez finalizado el proceso de mecer la leche se sacaba la mantequilla y se deslechaba, se colocaba en agua limpia y se le iba apretando repetidas veces y cambiándole de agua hasta que no soltase nada de leche, que el agua quedase clara. Si era para consumir como mantequilla se le añadía un poco de sal y ya estaba lista, pero si se quería obtener la manteca de ganado había que guisarla a fuego lento y removiendo continuamente, e ir quitando unas borras que se  forman en la superficie, estas borras se separaban y también se utilizaban en aplicaciones a los animales.
Cuando Salvador era un niño mecían todos los cabreros de la zona, la primera que recuerda de su padre, fue en Guaza, en 1923. Meció con un zurrón de mi tío Juan González, fuera en agosto o fuera en septiembre fue la primera mecida, después ya siguió meciendo todos los años. En ella participaron, mi tío Antonio García que estaba en Charco Redondo, estaba Pancho Machanga, que era González, mi tío Juan González, mi tío Pepe, José Sierra, que estaba de cabrero en el Llano de Guaza. Y más entodavía, porque la cosa no fuera los que mecían sino los que venían, y mi tío Antonio con la guitarra tocando, y bailando allí. La casa era entonces de jormigón, ¿tú sabes lo qué decían entonces de jormigón?, de jormigón era eso de tierra, picón y ceniza, amasado y apisonado.
Pocos años después, su padre mató una machorra y le preparó un zurrón su tío “Juan de Las Laderas”. En esa época era costumbre tener zurrones mayores, con lo que tenían una mayor capacidad, pero también mayor el tiempo empleado. En un buen zurrón podían entrar 36 litros de leche más 4 ó 5 de agua. De antes con dos meceduras, daba pa la noche completa y dando de duro. De antes era cantidad de leche que llevaba, de antes no creas tú que el hombre que resistiera media hora meciendo, era un hombre de... Ese de mi padre que era de una machorra grande. Salvador solía, y suele en la actualidad, realizar la mecida con menor cantidad, unos 16 litros de leche, más unos 4 de agua, empleando para ello algo más de una hora. Con lo que obtenía, cinco medias cuartas o seis. También las mujeres participaban en la mecida, la mujer mecía de lado, sentada, así fue en la casa de Salvador, las chicas mías mecían todas, y mis hermanas.
Salvador también participaba en estas mecidas que realizaba su padre, con mi padre desde pequeño. La que se puede denominar su primera mecida, la que ya preparó bajo su exclusiva responsabilidad, la realizó en 1943. En ella participaron los cabreros, Eugenio Rancel Sosa, que estaba en Aldea; Gerardo Toledo, en Guargacho; y José Rancel que vino de Los Llanitos, San Miguel. También participó el medianero de la Punta Lomo, Hilario Vargas.” 


Documentación: BRITO, Marcos: Salvador González Alayón. Un cabrero para la leyenda. Llanoazur ediciones